Me gustaría expresar mi profunda preocupación ante la reciente noticia del recorte de 14 aulas en los colegios concertados de Navarra, no solo para el próximo curso, sino como una medida que se prorrogará durante más años (sin saber qué número de preinscripciones se recibirán para futuros cursos). Dentro de estas 14 aulas, me gustaría hacer una aclaración importante, y es que, además, hay cuatro centros (Santa Ana Estella, Lizarra Ikastola, Maristas y San Cernin) que, aun habiendo recibido un número de solicitudes que les permite mantener sus aulas concertadas, se les niega el derecho a ellas. Esta medida, anunciada una vez finalizado el periodo de preinscripción, resulta difícil de comprender y, sobre todo, profundamente injusta para las familias que ya hemos tomado una decisión tan importante como la elección del centro educativo de nuestros hijos e hijas.
La libertad de elección de centro es un derecho reconocido y una de las decisiones más trascendentales a las que nos enfrentamos madres y padres. En esa decisión se valora todo: el horario del centro, el modelo educativo, los servicios que ofrece, la metodología, la convivencia e incluso la cercanía a la casa de los abuelos, que en muchos casos son quienes pueden ayudar con la conciliación familiar ante la falta de flexibilidad laboral de muchas empresas.
Además, surge otra cuestión que nadie parece querer abordar: ¿por qué las ratios deben ser diferentes entre un colegio público y uno concertado? ¿Acaso las familias que optamos por un centro concertado pagamos menos impuestos? Quiero subrayar, por si alguien aún lo desconoce, que la ratio en los colegios públicos es de 23 alumnos, mientras que en los concertados asciende a 25. Una maravilla pedagógica en ambos casos… en fin.
Señor Gimeno, usted ha mencionado recientemente en una entrevista que “la calidad educativa no está solo en abrir aulas medio vacías, sino en que ese alumnado tenga recursos adicionales que acompañen el proceso de enseñanza y aprendizaje”. Y yo me pregunto: ¿qué recursos adicionales, señor Gimeno? ¿Cómo puede un educador garantizar interacciones de calidad con niños de 3 años, atender su desarrollo emocional y favorecer un buen lenguaje, comunicación y autonomía cuando tiene a su cargo 25 alumnos? Pretender que un solo profesional pueda ofrecer una atención adecuada en estas condiciones es, sencillamente, utópico. La evidencia internacional es clara: la ratio ideal para estas edades se sitúa entre 10 y 12 niños por educador. Superar ampliamente estas cifras no solo compromete la calidad educativa, sino también el bienestar de los más pequeños. Esta evidencia internacional está recogida en datos de organismos como la OCDE (Organisation for Economic Co-operation and Development) y la NAEYC (National Association for the Education of Young Children), referencias de máxima autoridad en educación infantil, que confío en que, como consejero de Educación del Gobierno de Navarra, le resulten sobradamente familiares.
Quiero hacer referencia a otro comentario que usted hace: “No entenderíamos en el acuerdo programático que haya más unidades de modelo D en la red concertada que en la red pública”. Quizá peque de ser una persona demasiado analítica, pero precisamente por eso me pregunto si no sería conveniente que desde el Departamento de Educación se realizara una investigación sólida que explique por qué los colegios concertados de Estella registran más inscripciones, tanto en el modelo D como en el PAI, que el centro público. Solo con datos reales y un análisis riguroso se pueden entender las decisiones de las familias y, en consecuencia, planificar una oferta educativa coherente con la demanda social.
Por último, y con esto ya casi concluyo, reitero mi disconformidad, enfado e indignación como madre del Colegio de Santa Ana de Estella, en el que ha habido 29 inscritos. Esta medida impuesta sin previo aviso y de forma injusta supone dejar fuera a 4 familias, vulnerando el derecho de las familias a elegir centro educativo; principio fundamental protegido constitucionalmente, que permite a los padres y madres seleccionar la formación integral y el ideario que mejor se adapte a sus valores. Lo repito de forma explícita por si se les ha olvidado.
A este número de preinscripciones para 1.º de Educación Infantil hay que añadir, por un lado, la posibilidad de recibir nuevas solicitudes en el periodo extraordinario de agosto y, por otro, el alumnado sobrevenido que recibe el centro a lo largo del curso. De hecho, en Santa Ana es un número elevado: en concreto, en lo que llevamos de curso han sido matriculados nada más y nada menos que 30 alumnos nuevos/as. Esto nos lleva a pensar que ese número 29 tiene una probabilidad muy alta de aumentar.
Santa Ana Estella no es solo un número ni un aula: es una comunidad viva, elegida y defendida por sus familias, y merece el respeto, la continuidad y el reconocimiento que su compromiso y su arraigo demuestran cada día. Por un compromiso real con una educación de calidad acorde a la demanda social. l