Casco Viejo: zona saturada para hostelería
El 28 de agosto de 1986, hace 40 años, un acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de Pamplona aprobó la prohibición de otorgamiento de nuevas licencias de actividades de hostelería en la mayor parte de calles del Casco Viejo. El 7 de mayo de 1987, también por acuerdo del Pleno Municipal se aprueba la ordenanza de saturación de actividades hostelero-recreativas en el Casco Viejo, con el objeto de “paliar el grado exagerado de molestias producidas por concentración de actividades hostelero-recreativas”.
El PEPRI de 2002 determina el uso global residencial del Casco Viejo, señalando el propio texto como conclusión que “uno de los problemas es la especialización y concentración excesiva de actividades asociadas al ocio (bares) que se han revelado difícilmente compatibles con su función residencial característica”.
El 20 de agosto de 2015, la Junta de Gobierno municipal suspende la tramitación de licencias de obra y de actividad de nuevas actividades de cafetería, restaurante y sociedad gastronómica e inicia el análisis de la situación de los locales de hostelería. El propio Ayuntamiento hablaba de “aglomeraciones de clientes a determinadas horas y ruido generado, quejas de vecinos que ven afectado su descanso, el importante cambio del panorama hostelero en los últimos años y el reclamo de los hosteleros por sacar adelante sus negocios”.
El 13 de enero de 2017, se publica la modificación de los artículos 87, 88 y 89 del PEPRI indicando que todos los bares y cafeterías deberían disponer de un departamento estanco con absorción acústica en el acceso, finalizando el plazo de instalación el 1 de enero de 2025. Es decir, 8 años de plazo.
En la actualidad, el Casco Viejo cuenta con una proporción desorbitada de establecimientos hosteleros por habitante, muy superior a la del resto de la ciudad. Calles y plazas ocupadas permanentemente por actividades de ocio y eventos multitudinarios ajenos a las personas que las habitan. Un espacio público cuya invasión y privatización es constante y va a más, mientras el vecindario es el gran olvidado. Hasta 2015, se abrieron una media de cuatro locales de hostelería por año. Desde 2015 hasta 2020, nueve. Y a partir de este año, las aperturas se disparan y además surgen las terrazas covid para “salvar a la hostelería” y, nuevamente, haciendo negocio con el espacio público. Desde esa fecha, el incremento de negocios ha sido imparable, con una media de 18 aperturas por año.
Estas cifras nos hacen dudar de que, en la práctica, el Casco Viejo sea una zona saturada de establecimientos hosteleros. A día de hoy, el barrio tiene una ratio de un local de hostelería por cada 59 habitantes, a diferencia de otros como Iturrama, con un local por cada 279 habitantes.
Ocho años han tenido los establecimientos hosteleros para cumplir la normativa de disponer de un departamento estanco, con absorción acústica. Desde enero de 2017 a enero de 2025, plazos inexplicables que no se aplican en ámbito alguno de la vida cotidiana de las personas que vivimos en el Casco Viejo. Pero por si esto no resultara excepcional y favorable, desde el 1 de enero de 2025 se plantean nuevas y amables medidas al cumplirse el plazo previsto y presentarse pocas solicitudes de adaptación en el Ayuntamiento de Pamplona. Incluso se mantuvieron reuniones con el sector para analizar la medida. ¿Qué moratoria se ha planteado para evitar el ruido y las molestias vecinales? ¿Qué consideración ha habido hacia la vecindad en este largo periodo?
El tema está plagado de normativas e incidencias. Una materia abundantemente reglada, con numerosas excepciones, y confusa. Sin control en su cumplimiento y con establecimientos hosteleros que incumplen la normativa de manera constante.
Con estas premisas, el pasado 19 de mayo mantuvimos una asamblea abierta al barrio, en la que informamos sobre la intención, una vez más, de adaptar la normativa al incumplimiento hostelero. De la asamblea, que contó con una elevada participación vecinal, surgió la iniciativa de presentación de alegaciones a la modificación aprobada por el Ayuntamiento, a la par que se aprovechó para reivindicar un barrio en el que poder vivir en condiciones. A continuación, el 21 de mayo y a través de Registro General de Ayuntamiento de Pamplona, se registraron 108 alegaciones, a las que se suman otras no contabilizadas vía registro electrónico. En todas ellas se han realizado siete peticiones:
1.- Dejar sin efecto la modificación puntual del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Casco Viejo (Disposición transitoria y final artículo 89).
2.- Declarar todo el espacio del Casco Viejo zona saturada para instalación de bares, bares especiales, cafeterías, restaurantes, bares/restaurantes y para establecimientos de venta de bebidas alcohólicas, productos elaborados, manipulados y/o calientes para ser consumidos en la calle y todo tipo de terrazas asociadas a la hostelería.
3.- Garantizar el cumplimiento de la normativa de los establecimientos hosteleros de todo tipo, sin ningún derecho de moratoria en su cumplimiento.
4.- Revisar las licencias vigentes de establecimientos hosteleros.
5.- Actualizar las licencias y aplicar la normativa en cada cambio de titularidad.
6.- Aplicar sanciones administrativas y cierre de locales en caso de incumplimiento reiterado de las normativas.
7.- Exponer en los accesos de los establecimientos la información escrita y visible que indique nombre de la empresa, emplazamiento, actividad autorizada, plano del establecimiento, aforo máximo interior, aforo máximo exterior, horario de apertura y cierre y número de aseos.
La Administración debe responder expresamente a las alegaciones y propuestas que hemos presentado. Además de esperar esta respuesta, seguiremos reivindicando, por todos los medios, la necesidad de vivir en un espacio digno y habitable.
Firman este artículo: Beatriz Belasko Egia, Iñigo Virto Quevedo, Akina De la Cruz Maya, Pello Lusarreta Eguaras, Amaia Otsoa Etxebarria, Asier Cabodevilla Antoñana, Ana Sagasti Azparren, Ana Goia Aribe y David Celaya Castiella Colectivo Nahiko-AZ