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Reflexiones en voz alta

Reflexiones en voz altaAthletic Club

Confieso que me encanta y me identifico con él. Me refiero al mapa de Euskadi con la ikurriña de fondo. Es el que conocí de pequeño, el Zaspiak Bat, mapa de Euskal Herria que hasta aparecía en libros no prohibidos en la dictadura y que reconocía el ámbito territorial del pueblo vasco. Ciertamente se enseñaba en geografía política lo de las Vascongadas como estructura provincial pero se asumía con normalidad la idea del pueblo vasco y además internacionalmente reconocido y positivamente valorado. Y la ikurriña la veías ondear con naturalidad en mástiles en Donibane Loitzun (San Juan de Luz) cuando tenías la fortuna de hacer alguna excursión. Eso sí, por aquí estaba prohibida, perseguida y castigada su exhibición que algún alto cargo, de nefasto recuerdo, indicó que tendría que ser “por encima de mi cadáver” su legalización. Lo fue pero todo ya se había deteriorado tan gravemente como hemos conocido. Y con un reguero de barbaridades que han deshecho nuestra brillante trayectoria histórica y que costará recuperar.

Ahora la idea del mapa con la ikurriña de fondo la ha tenido el Athletic de Bilbao para identificar su camiseta pero estoy seguro que, como emblema, lo compartimos miles de abertzales aunque no seamos de ese equipo y aún lo reprobemos deportivamente por su comportamiento cuasi imperialista con los equipos de aquí.

Puede que la cosa vaya de derecho a la propia imagen y de colores pero para mí es más de sentimiento y no hay más que ver la beligerante reacción ultra en nuestra tierra para ver por dónde van las obsesiones.

Para mí, negar vasca a Navarra es inculto. Luego cada uno podrá defender políticamente lo que quiera pero esa manía de negar esa naturaleza me resulta ridícula. Tanto como la reiterada pretensión de algunos ilustres que, agarrándose a su aspirada condición de lingüistas y/o historiadores, han discutido si en la mano de Irulegi, el vocablo grabado “Sorioneku” es o no vascón. Ya que ninguno estaba ahí cuando se hizo, ¿no se han percatado del topónimo donde ha sido hallada? ¿Qué les parece Irulegi, chino?

Aún recuerdo los debates de la ley Foral del Vascuence (lo de euskera a algunos les provocaba sarpullidos) donde la obcecación estuvo a punto de producir que, con la aprobación de la ley, Mendigorría pasase a denominarse oficialmente Monterojo. Tuve que intervenir para advertirles de hasta dónde les llevaba su obsesión y cómo lo defenderían ante su vecindario. Afortunadamente, se echaron atrás aunque fuese a regañadientes.

En mi época escolar, reconozco que sentía manía por algunos personajes que salían en la historia que consideraba que habían hecho daño a Navarra, como el Duque de Alba o que traicionaron a los reyes propios como los de Beaumont. No podía dejar de sentirlos extraños a mi tierra lo fueran o no. Y que, sin embargo, despertaban mis simpatías muchos protagonistas que, sin raíces por aquí, defendían libertades y derechos, literatura y ciencias, música y el resto de la artes, como García Lorca, Picasso…Y no digo los de aquí, Sarasate, Gayarre, Campión, Iturralde y Suit

Y me siguen resultando de fuera los reyes, eméritos y actuales, políticos que aquí tienen admiradores y seguidores como Aznar, Feijoo, Guerra y González o Abascal que, en general, se sienten autorizados a pontificar sobre nuestra tierra diciéndonos lo que debemos ser o no. Quizás es porque yo he tenido la fortuna de tener admiración y cariño por Garaikoetxea que, además de ser de aquí, siempre me han convencido sus convicciones.

Y ahora, con la corrupción, pretenden hacer pasar por corruptos, lo sean o no, a los que no opinan como ellos. Por supuesto, todos culpables mientras no demuestren su inocencia, haciendo trizas la presunción de inocencia, principio jurídico donde los haya y básico en la formación jurídica. Por eso me resulta llamativo y desolador el proceder de algunos jueces que usan de los tribunales más para objetivos políticos que para impartir justicia.

Uno, al que le tocó vivir en primera línea los efectos de la corrupción, no comprende la facilidad con la que la enarbolan contra los adversarios sin aplicar aquello de “ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio” y con el enorme peligro de castigar a “justos por pecadores” destrozando personas y familias con las campañas que hacen. Y eso que muchos dicen ser de misa diaria y se supone que defensores de valores cristianos. Aunque viendo sus posturas ante la política social, la inmigración y los inmigrantes resulten más defensores de lo contrario.

De ahí que confiese mi repugnancia por tanta campaña interesada que, lejos de limpiar la política y las instituciones, las enfangan con maniobras marrulleras, propagación de bulos, insultos y descalificaciones personales. De verdad que me dan tanto asco que he decidido no creer nada ni a nadie que no acredite un mínimo de nobleza, dignidad, rigor y respeto y aplique la ética como pauta universal de su comportamiento social y político.

Afortunadamente, hay aún muchos de éstos a los que se puede ver como ejemplo aunque no se anuncien y metan tanto ruido como aquellos otros.