¿El euskera te incapacita para la enseñanza en otras lenguas?
Se ha ordenado a diversos centros con modelos lingüísticos en euskera y castellano la modificación de sus plantillas: los puestos de trabajo se completarán únicamente con horas en euskera o castellano. Esto dificultará la integración del alumnado de origen extranjero y precarizará la situación de una parte significativa del profesorado (perderán las jornadas completas); obstaculizará las sustituciones y vulnerará los derechos lingüísticos del alumnado euskaldun.
La división lingüística en la educación pública de la Alta Navarra fue impuesta por UPN en 1991, ya que en los 80 estaban vigentes las listas integradas de contratación, es decir, no se diferenciaba entre euskera y castellano. En el resto de sectores de las administraciones públicas se realiza una única oposición y, posteriormente, el personal vascohablante puede ejercer en puestos de perfil euskaldun o de otro tipo. Asimismo, la segregación en las oposiciones se produce exclusivamente en la educación pública de la Alta Navarra, ya que en las otras comunidades autónomas del Estado español existen listas de oposición y contratación únicas por especialidad.
Para acabar con este apartheid, en 2017, siendo consejera María Solana, el Departamento de Educación intentó superar la segregación lingüística convocando oposiciones por especialidades, sin separarlas por idiomas. Por ejemplo, una única oposición de Matemáticas, con posibilidad de realizar las pruebas en euskera o castellano. Se procedería de la misma manera con las listas de contratación y se crearía un sistema integrado.
Previamente a la puesta en marcha del anterior sistema, el PSN lo frustró todo a través de la ley foral que regula el acceso a la Función Pública Docente. La ley establece la realización de todas las pruebas selectivas de las oposiciones en función de la lengua vehicular de los puestos de trabajo. Supuestamente, el o la opositora debía demostrar que se desenvolvía bien en el idioma en el que iba a enseñar, mas el verdadero objetivo era imposibilitar la lista integrada de contratación. Este vil propósito se corroboró claramente con la Ley del PAI, pues las pruebas selectivas para plazas en inglés se efectuaron en castellano, en lugar de hacerlo en inglés. Votaron a favor de la ley de 2017: UPN, PSN, PP e I-E (Ezker Batua y Batzarre).
La Ley del PAI multiplicó las listas de contratación de idiomas extranjeros y la situación ha empeorado. Se complicó más, si cabe, cuando se modificaron las áreas impartidas en inglés con las órdenes forales del PAI de 2024, deteriorándose el modelo PAI-D y generando una gran confusión en los centros educativos. El embrollo ha sido tal, que la propia UPN, urdidora del apartheid lingüístico, solicitó la integración de las listas de contratación de Educación Física de Primaria (la de inglés y la de castellano en la misma lista). No obstante, en los programas bilingües PAI y otros, se cubren muchos puestos de trabajo con horas en inglés y castellano, pero en estos casos no hay ningún impedimento para sacar puestos de trabajo completos y no diferenciar idiomas. La reducción de puestos de trabajo se impone a las y los docentes euskaldunes. El inglés no perjudica la capacidad del profesorado para enseñar en castellano, mientras que el euskera sí resulta perjudicial.
El mecanismo de exclusión que subyace a esta segregación es el siguiente: las personas bilingües euskaldunes que manifiestan su capacidad y deseo de trabajar en euskera son consideradas contaminadas para trabajar en castellano y, por ello, deben decidir o bien ser euskaldunes y optar a trabajar solo en los puestos adjudicados a la reserva india, o bien permanecer en el armario lingüístico español y poder optar a las plazas en castellano.
Los sindicatos de derecha españolista, junto a UPN, PSN, PP y VOX, impulsan el supremacismo lingüístico. Sin embargo, la mayoría que sostiene al Gobierno de Navarra tiene, supuestamente, un planteamiento diferente. En este ámbito, la satelización de las fuerzas políticas que apoyan al Gobierno de Navarra respecto al PSOE es total aunque, ocasionalmente, se escenifiquen discrepancias. Al parecer, dichas fuerzas poseen la capacidad de condicionar los gobiernos de Navarra y España; ¿no pueden cambiar en absoluto las políticas euskarafóbicas del PSN?
STEILAS