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Gracias, Pamplona

La autora, tía abuela de una niña afectada por esta enfermedad rara, agradece la solidaridad recibida durante el Día de las Peñas y el apoyo de decenas de personas y establecimientos a una iniciativa para impulsar la investigación

Fotos del Día de las Peñas de Pamplona 2026Fotos:

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El pasado sábado, con motivo del Día de las Peñas, instalamos una sencilla mesa junto a la Plaza de Toros para vender los broches solidarios de San Fermín que elaboro artesanalmente con el objetivo de recaudar fondos para la investigación de esta enfermedad tan dura. Después de haber fabricado más de 4.700 broches en los últimos meses, pensaba que estaba preparada para cualquier resultado. Sin embargo, lo que viví ese día superó todo lo que había imaginado.

Durante toda la mañana, muchas personas se acercaron a nuestra mesa. Muchos querían colaborar comprando un broche; otros se detenían para preguntar qué es el síndrome de Dravet, escuchar nuestra historia o simplemente ofrecernos unas palabras de ánimo. Recibimos cariño, empatía, interés sincero y una enorme generosidad. Fue emocionante comprobar cómo tantas personas decidían dedicar unos minutos de su tiempo a una causa que, hasta hace poco, les resultaba desconocida.

Por ello, quiero expresar mi más profunda gratitud a todas y cada una de esas personas. Porque detrás de cada broche adquirido hubo mucho más que una aportación económica: hubo humanidad, sensibilidad y esperanza. Para las familias que convivimos con enfermedades raras, sentir ese apoyo significa mucho más de lo que las palabras pueden expresar.

Gracias por vuestra cercanía, sensibilidad y capacidad de implicaros con quienes más lo necesitan

Lucía Herrero . Tía abuela de una niña afectada por el Síndrome de Dravet

También deseo agradecer de manera muy especial a Leire Fariñas y al fotógrafo Javier Bergasa por el magnífico reportaje publicado en DIARIO DE NOTICIAS el pasado 25 de junio, gracias a la iniciativa de Mikel Bernués. Su trabajo, realizado con profesionalidad, cercanía y enorme paciencia y cariño, permitió dar visibilidad a esta iniciativa y llegar a miles de personas. Estoy convencida de que gran parte de la extraordinaria acogida recibida el sábado fue posible gracias a la difusión previa que hicieron de nuestra historia. 

Mi agradecimiento se extiende también a los 50 puntos de venta que, de manera totalmente altruista, han decidido apoyar esta iniciativa. Farmacias, hoteles, bares y cafeterías han abierto sus puertas a estos broches solidarios, convirtiéndose en auténticos aliados de la investigación y de las familias afectadas por el síndrome de Dravet. Su generosidad demuestra que la solidaridad encuentra siempre caminos para multiplicarse.

A menudo se dice que los pequeños gestos pueden cambiar el mundo. El sábado tuve la fortuna de comprobar que es verdad. Un broche, una conversación, una pregunta o una palabra de aliento pueden convertirse en un impulso enorme para seguir luchando.

Gracias, Pamplona. Gracias por vuestra cercanía, vuestra sensibilidad y vuestra capacidad de implicaros con quienes más lo necesitan. Entre todos nos habéis recordado que la esperanza también se construye desde la solidaridad.