Mateo: “Estoy jodido porque creo que le íbamos a dar la vuelta a esto”
Protagonista el técnico asume el cese, no se arrepiente de haber aceptado el cargo y confía en la salvación
Pamplona - José Manuel Mateo compareció ayer ante los medios de comunicación en la sala de prensa del estadio de El Sadar unos minutos después de recibir la confirmación de la noticia que corría como la pólvora desde el pasado sábado por la noche: su cese como entrenador del primer equipo de Osasuna. El presidente del club, Luis Sabalza, le comunicó la decisión adoptada por la junta directiva unos instantes antes, aunque la derrota en el campo del Girona (3-0) ya vaticinaba todo lo que ocurrió ayer. El técnico pamplonés, acompañado en todo momento por el propio Sabalza, encajó el golpe con dignidad y, en un discurso en el que la melancolía y la frustración se mezclaron a partes iguales, hizo balance de su efímero paso por el banquillo rojillo y se mostró convencido de que Osasuna será capaz de salvar la categoría en las seis jornadas que restan para la conclusión de la temporada.
Antes de responder a las preguntas de los comunicadores, Mateo agradeció a la junta directiva la oportunidad que le brindó en su día de entrenar al primer equipo de Osasuna, la excelente acogida que le dispensaron los que hasta ayer fueron sus compañeros de trabajo (cuerpo técnico, médicos...) y el apoyo que ha recibido de familiares y amigos “en una situación que no ha sido nada fácil”. Tampoco se olvidó de sus jugadores, de los que dijo que “están haciendo una labor más que reseñable, aunque pueda parecer otra cosa, ya que siempre he defendido que quieren sacar esto adelante”.
Tras este discurso inicial, fue el momento de hablar de las sensaciones personales de José Manuel Mateo. “Estoy jodido porque me sentía con fuerza para sacar esta situación adelante”, explicó el preparador chantreano, que reveló que “en ningún momento he dudado de que podía con esta situación”. Sin embargo, aceptó la destitución porque “los resultados mandan”, aunque matizó que “muchas veces es difícil que yo pueda defender cosas a las que creo que les hemos dado la vuelta y situaciones donde hemos corregido cosas que no se estaban haciendo bien”. “Sin embargo”, continuó, “esto es algo difícil de defender cuando tienes unos números como los que he tenido y de los que yo soy el máximo responsable. A partir de ahí, mi conciencia me dice que igual tengo que estar un poco callado porque los resultados mandan. Era una situación de cara o cruz y los resultados han dicho cruz”.
Un reto Mateo afirmó que no se arrepiente de la decisión que tomó de ocupar el banquillo de Osasuna en una situación tan comprometida. “Cuando acepté el reto, muchos me dijeron que no sabían si darme el pésame o la enhorabuena, pero no entiendo esa expresión. Para mí es un premio. Cogí el equipo convencido de que podía sacarlo adelante y en ningún momento he dudado. No me arrepiento. Si no me hubiera visto capacitado, no habría aceptado, pero, si a día de hoy estoy jodido es porque creo que le íbamos a dar la vuelta a esto. Estaba convencido, aunque el enfermo estaba un poco peor de lo que pensábamos cuando entramos”, explicó el entrenador.
A su juicio, la mala imagen que ofreció el equipo el pasado sábado ante el Girona pudo convertirse en la puntilla para su cese. “Eso debería decirlo la directiva, pero seguramente que habrá tenido su influencia. El equipo había tenido mejoría y en casa se estaban haciendo las cosas bien, pero ese discurso era difícil de defender y se estaba acabando. Necesitábamos un buen resultado que el otro día no se produjo y además tampoco dimos una buena imagen”, reconoció Mateo.
Escasa autocrítica Cuestionado sobre qué le ha faltado para seguir en el banquillo de Osasuna, el técnico pamplonés se escudó en la mala fortuna. “No es que peque de prepotente, pero no me ha faltado nada. He hecho todo lo que he querido y más, pero al final hemos llegado a esta situación porque en el fútbol mandan los resultados. Lo que ha faltado es esa pizca de suerte en momentos puntuales para hacernos con algún punto más”, justificó. Para dar mayor fuerza a esta afirmación, Mateo habló de partidos concretos. “El día del Sporting pudimos ganar y no lo hicimos. Contra el Alcorcón, tuvimos la oportunidad de hacer el 2-0, pero no metimos nuestra ocasión y perdimos otros dos puntos. El día del Numancia sufrimos una expulsión y el equipo fue capaz de sacar la garra para empatar y tuvo opciones de ganar. Creo que no estoy hablando de nada descabellado cuando digo que la situación del equipo sería otra bien distinta con cuatro puntos más, y digo cuatro porque también tengo en cuenta que contra el Albacete ganamos y no lo merecimos”, analizó el técnico con sinceridad.
Sobre los jugadores, Mateo se mostró crítico y comprensivo a la vez. “Esperaba más de todos, pero entiendo que Osasuna atraviesa por la peor situación de su historia y eso también pesa a los jugadores. Ni ellos ni yo, como entrenador, somos ajenos a lo que pasa. Esperaba más de ellos, pero también entiendo por qué no dan más”, dijo, para a continuación hablar sobre su aportación al equipo. “Igual yo también podría haber dado más como entrenador, y Urban, y el que sea, pero la situación del club pesa a todos. Es impensable que a un club como Osasuna pudiera venirle todo tan torcido como ha venido”, señaló, para explicar después cuál puede ser el secreto para la permanencia de Osasuna. “Nos están manteniendo cosas como la afición, que es un patrimonio que tiene Osasuna, que nunca falla y que va a hacer que nos salvemos”, deseó.
Pese a que Luis Sabalza solo desveló que la intención del club era ahora contactar con Enrique Martín Monreal para ofrecerle el cargo de entrenador, José Manuel Mateo dio por hecho que éste será su sustituto, y le tendió la mano. “Con Enrique tengo amistad y, si quiere una valoración, aquí me tiene, pero estoy seguro de que no la necesita. Es un hombre que ha estado dentro del club, más o menos conoce a la plantilla y seguramente esté capacitado para los seis partidos que quedan”, adelantó Mateo, para el que la situación deportiva del equipo es mejor que hace un par de semanas. “Tenemos un partido en casa con el Mirandés que se puede sacar adelante con el apoyo de la afición, que seguro que no va a faltar. Estamos en una situación mejor que la de antes de jugar contra el Albacete”, opinó. Además, confió en que la llegada de un nuevo técnico sirva como “efecto motivacional y sea un revulsivo” para sacar adelante una situación que, a juicio de Mateo, no tiene nada que ver con la que vivió Osasuna en la temporada 96/97, en la que el equipo se salvó milagrosamente del descenso a Segunda B. “La situación institucional es peor ahora, pero la deportiva es mejor. Entonces no dependíamos de nosotros mismos, pero ahora sí y hay que ser positivos”, reveló el técnico, que vivió aquella dramática situación como jugador.
Opción de seguir Tanto Sabalza como Mateo revelaron que, tras su cese como técnico, la junta directiva le había ofrecido al entrenador la posibilidad de continuar en el organigrama del club, pero el preparador matizó que “tengo claro que mi futuro pasa por entrenar, pero ahora necesito tiempo para pensar qué quiero hacer”, sin olvidar que “me queda la espina clavada de no haber cogido al equipo con una pretemporada por delante y con la posibilidad de confeccionar yo mismo la plantilla, pero las cosas han surgido así y para mí ha sido una experiencia inolvidable”. Fueron todas estas las primeras palabras de Mateo como exentrenador de Osasuna, unos minutos después de dirigir su último entrenamiento y de recibir a continuación la noticia de su destitución.
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