A sus 35 años, el exrojillo Quique González se encuentra en sus últimos pasos de carrera futbolística, y lo hace liderando a un Conquense que este curso se ha quedado a las puertas de lograr el ascenso a Primera RFEF. El delantero, en medios locales, aseguraba el verano pasado, cuando firmaba por el club, que llegaba a la entidad con la misma ambición del primer día. 7 goles le cuentan en sus estadísticas este ejercicio, en el que ha sido uno de los máximos artilleros del equipo. Cabe recordar que hace no tantos años, el ariete vallisolitano era uno de los delanteros más cotizados de Segunda División, un futbolista por el que clubes históricos estaban dispuestos a pagar millones para asegurarse goles y pelear ascensos.
Precisamente, uno de esos equipos que se interesó por sus servicios para intentar volver a Primera División fue Osasuna. Quique González llegó a la entidad navarra en la temporada 2017/2018, pero pasó con más pena de gloria por Pamplona en un curso con Diego Martínez a los mandos y quedándose a las puertas del play off de ascenso a Primera pese a estar gran parte del año en los puestos de privilegio. El delantero llegó procedente del Almería como uno de los fichajes estrella del proyecto rojillo, costó millón y medio de euros y aterrizó con la etiqueta de delantero diferencial.
Una cláusula asequible
Quique González incluyó en su contrato con Osasuna una vía de escape 'sencilla', a ejecutar en los primeros días de mercado de fichajes, y un año después de llegar a Pamplona, su salida rumbo a Coruña provocó uno de los movimientos más sonados de la categoría. El Deportivo de La Coruña pagó la cláusula que permitía la salida del delantero si Osasuna no lograba el ascenso a Primera. La cifra ascendía a 1,7 millones de euros.
Lo curioso es que la historia volvió a repetirse apenas un año después. Tras firmar una gran campaña en Riazor, el delantero volvió a cambiar de equipo mediante otra cláusula, esta vez para fichar por el Eibar y regresar a Primera División. Después de cinco temporadas en Ipurua, y una etapa posterior en el Ibiza, el delantero terminó recalando el pasado verano en el Conquense, uno de los movimientos más sorprendentes de la Segunda RFEF.
Lejos de esconderse o vivir del pasado, Quique ha hablado con naturalidad de esta nueva etapa. En declaraciones a medios de Cuenca aseguró que mantenía “el hambre y la ilusión del primer día” y que llegaba para ayudar al equipo “a estar lo más arriba posible”. 7 goles después, el Conquense ha disputado la fase de ascenso a Primera RFEF, después de quedar en tercera posición la temporada regular, y salvar la primera ronda eliminando al Xerez, pero no ha podido culminar el ascenso al caer ante el Ourense y quedarse a las puertas de ello.