Osasuna sufre el efecto Alcácer: dos jugadas del ariete tumban a los rojillos

Derrota a domicilio en Villarreal / El delantero protagoniza dos jugadas decisivas que condenan a los rojillos en un partido discreto, con Aridane como goleador y debut de los dos fichajes

03.02.2020 | 06:16
Cazorla anota de penalti el definitivo 3-1 ante Sergio Herrera.

Villarreal - Osasuna notó en sus carnes el efecto Alcácer, el fichaje a doblón del delantero por el Villarreal, porque el atacante fue decisivo para la victoria de su equipo. Autor del primer gol en el tiempo de descuento de la primera parte, protagonista de la jugada del penalti en el tercer tanto local, el futbolista tuvo una actuación discreta pero letal, porque apareció en un par de ocasiones e hirió de gravedad a Osasuna.

En un partido con pocas ocasiones de gol, sin un dominio claro para ninguno de los dos equipos y no mucho menos agobio para Osasuna, los fallos puntuales de los rojillos fueron castigados con un alto precio, en forma de goles. Tampoco fue una buena tarde cuando el desarrollo del partido exigió de los hombres de Arrasate ideas o determinación para atacar un marcador que se había marchado. La diferencia de calidad en forma de fichajes millonarios tuvo su peso.

Lo que pasó de interés en el primer tiempo sucedió en el tiempo añadido. En el minuto que el árbitro agregó a los 45 reglamentarios el partido dio un vuelco. Paco Alcácer corrió medio campo en soledad para marcar sin pestañear ante Sergio Herrera. Lo hizo tras un saque de banda en ataque de Osasuna y fue un gol con retardo porque el VAR tuvo que mediar en la jugada porque el juez de línea había decretado fuera de juego. La revisión desveló que el delantero inició la carrera desde su campo, con Osasuna desguarnecido y volcado sobre él área de su rival, y lógicamente en posición correcta.

Fue la primera ocasión de peligro del Villarreal en el primer tiempo y su primer disparo entre los tres palos. Efectividad mortal en un encuentro en el que no se vieron oportunidades. La más clara había correspondido a Osasuna, con un lanzamiento lejano de Marc Cardona a puerta vacía, que se marchó desviado. En situaciones muy puntuales se había visto agobiado Osasuna. En algunos centros y poco más, había querido interpretar su supuesta superioridad el equipo local. Los rojillos tampoco mostraron mucha chispa en la otra puerta, pero sí habían sabido ir espesando el partido ante un oponente con calidad y recursos. La jugada del descuento fue una buena muestra de ello, de que con poco se puede dinamitar un marcador.

El peso de un gol psicológico, de un jarro de agua fría al filo del descanso, la capacidad de reacción ante semejante calamidad que también depara el juego, es lo que le reclamaba el partido a Osasuna. Dicho y hecho. El Villarreal no pasó del centro del campo hasta que los rojillos empataron. Aridane había avisado en el remate de una falta en el primer minuto de la reanudación y en el siguiente, en un córner ejecutado con pericia por Roberto Torres, el central canario largó un testarazo que fue un obús para Asenjo. Funes Mori, el central argentino encargado de Aridane en la jugada, ni entró en la pugna con el zaguero de Osasuna. Mala cosa fue.

Osasuna, que había devuelto el golpe psicológico al Villarreal, casi no tuvo ni tiempo de asentarse en el partido con el nuevo marcador. Rubén Peña puso unos instantes después a su equipo por delante, en una gran acción personal. No se había cumplido aún el primer cuarto de hora de la reanudación cuando los acontecimientos siguieron encadenándose. Alcácer, que cumplió perfectamente con su papel de palomero, volvió a salir casi desde el centro del campo para, en esta ocasión, no llegar a rematar solo ante Sergio Herrera porque Aridane le derribó. No hubo dudas en el penalti, como tampoco en Cazorla a la hora de marcar. Esos minutos de locura fueron fatales.

El equipo de Arrasate tuvo media hora de partido por delante para remar contra corriente. Con ese panorama les tocó debutar a Enric Gallego y José Arnaiz, los dos fichajes de Osasuna en el mercado de invierno. Dos perfiles distintos para animar el ataque, que era de lo único que se trataba con una diferencia de dos goles por delante.

Arnaiz se dejó ver con un disparo que obligó a una intervención a Asenjo al poco de comparecer en el terreno de juego. El atacante estuvo activo en varias ocasiones más, pero sin puntería en otro intento de remate. Enric Gallego dejó constancia de que es un tipo batallador, pero no tuvo balones que rematar.

Ha pasado una jornada más y Osasuna sigue descontando fechas para la permanencia. Como otros no suman, es un día menos para llegar al objetivo.