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Los Juegos Olímpicos de París, un viaje de ensueño para Nowend Lorenzo

El jugador de Osasuna Promesas prepara la cita olímpica con la República Dominicana

Los Juegos Olímpicos de París, un viaje de ensueño para Nowend LorenzoOskar Montero

Cuando con seis años Nowend Lorenzo cogió el primer avión rumbo a España, no se imaginaba que 15 años después, y con una maleta llena de experiencias personales, iba a poder disputar unos Juegos Olímpicos, la mayor cita en la historia para un deportista. Lo hará defendiendo con “ilusión” y “orgullo” a la República Dominicana que entrena Ibai Gómez y se verá las caras con Aimar Oroz en la fase de grupos del torneo.

El jugador reconoce que se encuentra “ilusionado” porque “estoy ahí en la lista de los jugadores que van a participar en los Juegos Olímpicos y creo que es una oportunidad única porque no cualquier jugador de esta profesión puede llegar a jugar unos Juegos Olímpicos”. Aun así, el extremo del filial rojillo, un fijo en la selección de su país, asegura que la convocatoria la vivió “tranquilo, la verdad, porque te van hablando, te van cuidando enviándote algún mensaje, pero yo hasta que no vi la lista final no estuve tranquilo”. “Yo lo resumiría en honor. Estás representando a tu país y no cualquier jugador puede hacerlo, es una lista muy corta y gracias a Dios estoy ahí”, añade.

Una temporada de cara y cruz

Las estadísticas marcan que Nowend Lorenzo apenas ha tenido participación con Osasuna Promesas este curso. Sin embargo, sus números mejoran cuando se cambia la elástica y defiende los colores de su país, donde se convierte en “indiscutible”, lo que le ha llevado a poder tener la oportunidad de disputar la cita de París. “Hasta ahora, que llevo jugando 12, 13 años al fútbol, diría que es lo máximo”, afirma, antes de sincerarse y reconocer que “me gustaría haber contado con muchos más minutos, pero al final fui con la selección hace tres meses con Ibai Gómez, con todo su cuerpo técnico: Amorebieta, jugadores famosos del Athletic y ellos me transmitieron su total confianza. Estuvimos ahí dos semanas preparándonos y agradecerles también por su confianza”. A Nowend, como a Aimar Oroz, el rendimiento de su selección marcará su vuelta a Tajonar. “Cuanto más tarde esté aquí, mejor. Será buena señal”, bromea el dominicano, que admite que “sería bonito ver dos jugadores representando Osasuna en unos Juegos Olímpicos”.

“Es un honor estar representando a tu país en los Juegos Olímpicos, no todo el mundo puede hacerlo”

Una infancia de aprendizajes

Criado por su abuela paterna, Nowend Lorenzo no dudó un segundo en hacer la maleta y venir a Pamplona, donde ya estaban sus padres. “Yo estuve desde pequeñito viviendo con mi abuela paterna y quería estar con mis padres. Me dijeron que iba a ir a España y yo estaba feliz por esa parte”, señala. Guiado por su hermano mayor, su espejo y referencia, Lorenzo dio sus primeros pasos como portero en Lezkairu. “Siempre he estado jugando con mis hermanos y con sus amigos mayores y hasta que decidí apuntarme a fútbol porque mi hermano mayor era portero en Lezkairu”, relata.

Nowend Lorenzo posa para el reportaje antes de concentrarse con la República Dominicana.

La primera experiencia bajo palos no fue fructífera. “Me acuerdo que lloraba cada vez que me metían gol y dije ‘esto no puede seguir así’ porque no disfrutaba. Se dio el caso de que nos mudamos a San Juan, no podía seguir en Lezkairu por tema de las distancias. Así que me apunté para divertir y cambié la posición, me puse de delantero. Bajé a San Jorge a apuntarme y me salió muy bien. Me apunté ese año último año de fútbol 8, metí no sé 80 goles, aproximadamente, y me fichó Osasuna. Desde el primer año de fútbol 11 y hasta ahora, que es mi último año de sub-23. Tuve una cesión al Izarra, que fue lo mejor que pude haber hecho”.

“En el Izarra volví a confiar en mí mismo, volví a disfrutar, que yo eso al final lo estaba perdiendo”

Volver a confiar

Estella y su paso por Merkatondoa le devolvió la sonrisa a Nowend Lorenzo. Lesionado del tobillo, el extremo salió al Izarra en busca de minutos y nada más llegar se encontró un vestuario totalmente diferente a los que estaba acostumbrado a estar. “Estoy agradecido al presidente, Alfonso Canela, a los capitanes Gorka Laborda, Endika Irigoien, que me ayudaron un montón. Volví a confiar en mí mismo, volví a disfrutar, que yo creo que eso al final lo estaba perdiendo y eso lo agradezco muchísimo al club en general”, confiesa un Lorenzo que afirma con rotundidad que “en este caso no puedo permitir tirar la toalla”. 

“Tengo un buen ejemplo en casa, mi madre es un gran modelo para mí. Es la mejor del mundo”

“A estas alturas a las que he llegado con todo lo que me ha costado, con todo lo que he sufrido, es impensable tirar la toalla, pero al final es complicado de llevar, porque ves que estás ahí y que no vas a entrenar, no disfrutas, incluso en los partidos tienes miedo a fallar... a mí me estaba empezando a pasar eso y el año del Izarra fue un reinicio total, mentalmente, físicamente y creo que es el año clave para mí, por así decirlo. Te apoyas en la familia, en Diego (Sanromán), que al final ha estado conmigo desde muy pequeño”, desgrana.

“Tengo un buen ejemplo en casa, mi madre es un gran modelo a seguir. Yo creo que para mí, pero como para cualquier hijo, uno tiene la mejor madre del mundo. Mi madre es un poquito esa parte de mí”, señala reconfortado un Nowend Lorenzo que carga pilas cuando vuelve con la selección porque “allí soy bastante querido. Me tratan muy bien, confían muchísimo en mí y eso, en este año que era olímpico y yo, que vengo de un año bastante complicado… se agradece”. Preguntado por algún consejo que le dan los familiares para afrontar esta cita, Nowend Lorenzo tiene claro qué va a hacer: “disfrutar. Esa es la base de todo”.

Una camiseta especial

Acostumbrado siempre que puede a poner su nombre en la camiseta que se pone, Nowend Lorenzo cambiará en los Juegos Olímpicos y rendirá un homenaje a su abuela paterna, aquella que le crió cuando era un niño y que falleció recientemente. Es por ello que el dominicano cambiará por primera vez la serigrafía y llevará el apellido en su camiseta. Sin duda, el mejor homenaje posible.