Huesca-Osasuna, ambiente: Aquí están los que no fallan
Más de 400 rojillos se desplazaron hasta El Alcoraz
El desplazamiento a Huesca siempre es agradable para los aficionados de Osasuna y eso se notó en El Alcoraz, aunque fuese un miércoles a las 19.00 horas. Más de 400 rojillos pusieron color en la grada y sufrieron con el equipo mucho más de lo debido, pero por lo menos con satisfacción final.
Relacionadas
Se comenzaron a ver aficionados rojillos ya a la hora del vermut en Huesca. No muchos, era día laboral y se notaba en un desplazamiento que en otras ocasiones fue muy concurrido por la rojez. Pese a que el desplazamiento invitaba a ser más agradable que en la anterior ronda (por razones por todos conocidas), no ayudó ni la hora ni el día.
En las gradas destacó la presencia de unos 400 aficionados de Osasuna, que se desplazaron hasta Huesca para arropar a su equipo y tiñeron una parte del estadio de rojo. Su apoyo fue constante durante todo el encuentro, animando sin descanso y haciéndose notar en los momentos clave del partido. Mientras el estadio superaba los tres cuartos de entrada, la grada visitante estaba a rebosar.
La convivencia entre ambas aficiones fue ejemplar y muy sana, con un clima de cordialidad que engrandece este tipo de eliminatorias y que ya era conocido por anteriores encuentros, en este caso en Segunda, donde los aficionados de ambos bandos compadrearon y disfrutaron juntos. Cuando empezó el partido, la afición visitante no tardó mucho en desempolvar el "échale huevos" mítico de Osasuna cuando las cosas se ponen feas. Y estaban más que feas.
Ni las extrañas declaraciones de Lisci en la previa anularon la ilusión que siempre despierta la Copa entre la afición de Osasuna, pero el partido poco a poco las fue menoscabando hasta que Raúl enganchó una volea para empatar y levantar el ánimo rojillo.
Fue el preámbulo de una remontada que se retrasó hasta la prórroga y que tuvo la culminación con el gol de Osambela. Al final el gol del canterano relajó a los rojillos, les mantuvo la ilusión por muchas prioridades que existan, y les enfocó en lo que viene: el Alavés (aunque antes remató Budimir la faena). Ellos no fallarán, eso seguro.
