Lo malo del barro futbolero es lo pegajoso que es. Pillas una buena racha y crees que has salido ya de él, pero te engancha por los tobillos, como las arenas movedizas de las películas, y vuelta a empezar.

El partido en Girona era tan importante que una victoria suponía nada menos que ponerte a mirar hacia Europa, mientras que una derrota te mete de nuevo en el lodo hasta la cintura. Y, así, Osasuna acaba la primera vuelta con 19 puntos.

Según las cuentas que alguna vez hizo Jagoba, un punto por partido son cifras de permanencia, pero mucho nos tememos que el 17º puesto va a estar este año más caro y que habrá que pensar mejor en las cuentas de Paquito de antaño, que ponía el listón en 42.

Es decir, 23 puntos en la segunda vuelta. Y eso, aunque el equipo tiene mucha mejor pinta que hace un mes, obliga a tener de una puñetera vez mucho mejor rendimiento fuera de El Sadar.