Desde el 5 de mayo de 2024, fecha en la que el Real Betis logró imponerse en El Sadar con un marcador de cero a dos, el Club Atlético Osasuna ha conseguido establecer un registro de regularidad anotadora sin precedentes en su historia reciente. A día de hoy, 7 de abril de 2026, el conjunto navarro encadena 35 partidos oficiales consecutivos marcando al menos un gol en su estadio, una cifra que sitúa al feudo rojillo como el recinto más complicado de batir para las defensas de la Primera División española durante los últimos dos años. Este registro tiene una dimensión que trasciende las fronteras nacionales, ya que en el panorama de las grandes ligas europeas, únicamente el Paris Saint-Germain supera la marca de Osasuna encadenando más encuentros seguidos viendo puerta en su propio feudo.

Esta secuencia estadística abarca el tramo final de la etapa de Jagoba Arrasate y la consolidación del proyecto actual bajo la dirección de Alessio Lisci, pasando por Vicente Moreno. La racha se ha mantenido vigente frente a perfiles de rivales muy diversos, incluyendo a los equipos que han liderado las posiciones de Liga de Campeones y a bloques defensivos de media tabla que habitualmente priorizan el repliegue bajo. La capacidad de Osasuna para marcar en Pamplona no se ha visto interrumpida ni por las rotaciones de plantilla ni por las diferentes propuestas tácticas que han visitado Navarra.

En el análisis de estos 35 encuentros, destaca la figura de Budimir como el principal finalizador, aunque la estadística revela una distribución del gol muy repartida entre la segunda línea de ataque y las acciones de estrategia. Los registros indican que Osasuna genera un volumen de centros al área y saques de esquina superior a la media de la competición cuando actúa como local, lo que aumenta las probabilidades de éxito ofensivo incluso en partidos de bajo ritmo de juego. La eficacia en el remate de cabeza y el aprovechamiento de las segundas jugadas han sido factores determinantes para salvar la racha en jornadas donde el equipo no gozó de grandes ocasiones de peligro claro.

El próximo compromiso liguero adquiere un matiz relevante debido a la identidad del rival. El Real Betis, último equipo capaz de dejar la portería a cero en El Sadar hace casi dos años, regresará a Pamplona este domingo. Para el cuerpo técnico de Osasuna, mantener esta constante anotadora supone la base de su competitividad en la clasificación, ya que la garantía de marcar en casa obliga a los visitantes a proponer un fútbol más abierto. Con este registro de 35 partidos, solo superado por el club parisino en el continente, Osasuna firma una de las mejores rachas de productividad ofensiva doméstica de la década en el fútbol nacional.