La muerte de un joven de 21 años en Navarra ha sido identificada como el primer fallecimiento documentado en España relacionado con el consumo de nitazenos, una familia de opioides sintéticos de altísima potencia que preocupa desde hace meses a toxicólogos y servicios de urgencias por su capacidad de provocar sobredosis graves con cantidades mínimas.

El caso ocurrió el 2 de agosto de 2024, aunque su trascendencia sanitaria no se había conocido hasta ahora, después de que El País accediera a la documentación clínica del episodio, recogida en el trabajo Nitazenos: una amenaza cada vez más próxima, elaborado por miembros del Grupo de Toxicología Clínica del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Navarra.

La publicación sitúa a Navarra en el primer plano de una alerta que hasta ahora se asociaba sobre todo a Estados Unidos y a algunos países europeos, donde estos compuestos ya han sido detectados en análisis forenses y en decomisos policiales.

Ingreso hospitalario días antes del fallecimiento

Según la documentación clínica, el joven ingresó de madrugada el 28 de julio de 2024 en el servicio de urgencias prácticamente inconsciente tras haber consumido con fines recreativos una cantidad indeterminada de isotonitazeno, uno de los nitazenos más potentes identificados actualmente.

Durante el traslado en ambulancia, los equipos de emergencias tuvieron que administrarle tres dosis de Naloxona, el antídoto habitual frente a sobredosis por opioides. Ya en el hospital, fue necesario seguir administrando más dosis ante una depresión respiratoria severa y persistente.

Fuentes sanitarias explican que esa dificultad para revertir el cuadro clínico constituye precisamente uno de los rasgos más peligrosos de este tipo de sustancias: su efecto es prolongado y extremadamente intenso sobre el sistema respiratorio.

Una sustancia que escapa a los análisis habituales

Los análisis toxicológicos realizados aquella misma noche detectaron presencia de varias drogas, pero no identificaron opioides. La razón, según los especialistas consultados, es que los test convencionales hospitalarios no están diseñados para detectar nitazenos.

Ese vacío diagnóstico complica la actuación clínica inmediata y también retrasa la identificación epidemiológica de nuevos casos.

Pese a la gravedad inicial, el joven fue dado de alta horas después. Cinco días más tarde, el 2 de agosto, fue localizado sin vida en su domicilio tras haber consumido sustancias por vía nasal.

Antecedentes previos y riesgo acumulado

El historial médico recogía antecedentes recientes de consumo problemático de drogas. Seis meses antes ya había requerido hospitalización por otra sobredosis, circunstancia que, según expertos en toxicología, incrementa el riesgo de nuevos episodios graves cuando se mezclan sustancias de origen incierto.

¿Qué son los nitazenos?

Los nitazenos son opioides sintéticos desarrollados originalmente en la década de 1950 por la compañía Ciba AG durante investigaciones farmacológicas destinadas a encontrar analgésicos más potentes que la morfina. Sin embargo, nunca llegaron a comercializarse como medicamentos porque su potencia y perfil de riesgo se consideraron demasiado peligrosos.

Décadas después, estas moléculas han reaparecido en mercados ilegales de drogas. Entre los compuestos más detectados están el isotonitazeno, protonitazeno y metonitazeno, todos ellos con una potencia que puede superar ampliamente a opioides tradicionales como la heroína o incluso el Fentanilo.

¿Por qué generan tanta preocupación?

La principal alarma reside en su potencia. Algunos nitazenos pueden ser varias veces más fuertes que el fentanilo, lo que significa que dosis microscópicas bastan para provocar depresión respiratoria grave, pérdida de conciencia y muerte.

Además, muchas veces aparecen mezclados con otras sustancias sin que el consumidor lo sepa: cocaína, benzodiacepinas, heroína o comprimidos falsificados. Esto multiplica el riesgo porque la persona desconoce qué está consumiendo realmente.

Riesgos principales para la salud

Los especialistas señalan varios peligros inmediatos:

  • depresión respiratoria severa
  • paro cardiorrespiratorio
  • pérdida rápida de conciencia
  • altísimo riesgo de sobredosis accidental
  • dificultad para revertir algunos casos con antídotos estándar

Aunque la Naloxona sigue siendo el principal antídoto frente a sobredosis por opioides, algunos casos con nitazenos requieren dosis repetidas debido a su elevada potencia.

Expansión en Europa

La European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction ha alertado de un aumento de detecciones en varios países europeos. En algunos análisis forenses, los nitazenos han aparecido vinculados a muertes por sobredosis donde inicialmente se sospechaba otra sustancia.

Una dificultad añadida es que muchas pruebas toxicológicas convencionales no detectan fácilmente estas moléculas, lo que complica el diagnóstico clínico y la vigilancia epidemiológica.

¿Por qué aparecen ahora?

Expertos apuntan a que los productores ilegales buscan alternativas químicas cuando otras sustancias son perseguidas legalmente. Cambiar ligeramente la estructura molecular permite introducir nuevas drogas que inicialmente pueden escapar al control normativo.

Esto ya ocurrió con otras familias de opioides sintéticos y explica por qué los nitazenos están ganando presencia en mercados clandestinos.

Señales de sobredosis

Los servicios sanitarios recomiendan actuar con rapidez si aparecen síntomas como:

  • respiración muy lenta o ausente
  • labios azulados
  • pupilas extremadamente contraídas
  • falta de respuesta al estímulo
  • piel fría o húmeda

Ante cualquier sospecha, debe llamarse inmediatamente a emergencias y administrar naloxona si está disponible.

Un desafío sanitario emergente

Aunque todavía no alcanzan el nivel de expansión observado con el fentanilo en Estados Unidos, los nitazenos son considerados por toxicólogos y autoridades sanitarias como una amenaza emergente que requiere vigilancia constante, campañas de información y actualización rápida de protocolos clínicos. La principal advertencia de los especialistas es clara: el desconocimiento sobre estas sustancias aumenta aún más su peligrosidad.