En 1961, el año había comenzado con la noticia destacada del nombramiento de J.F. Kennedy como presidente de EEUU, el 20 de enero, cuando la llamada Guerra Fría estaba en todo su apogeo y se fraguaba ya la fallida invasión de Cuba en Bahía de Cochinos del 17 de abril. Otro síntoma de la tensión creciente fue el inicio de la construcción del Muro de Berlín, el 13 de agosto, que dividía la ciudad alemana en dos comunidades, una comunista y otra capitalista. Por otro lado, en la no menos tensa y gratuita carrera espacial, la URSS tomaba la delantera al poner en órbita al primer ser humano, Yuri Gagarin, el 12 de abril. Como no todo podía ser malo o fútil aquel año, anotaremos que el 9 de febrero, en un cutre local de Liverpool llamado La Caverna había dado su primer concierto público un lampiño grupo musical de cuatro miembros que se hacían llamar The Beatles.

En la fotografía antigua vemos una vista tomada ese mismo año en la calle de Abejeras, cuando era poco más que un camino sin asfaltar, que había estado conformado por casas de campo, chalets y huertas, pero en las que ya empezaban a construirse los primeros bloques de pisos. Vemos la calle flanqueada por aquellos grandes árboles que ornaban las veredas del extrarradio pamplonés de la época, y al fondo se adivinan los pinos que había al inicio de la calle, junto a la actual plaza de los Fueros.

HOY EN DÍA, la calle de Abejeras presenta un aspecto bien distinto al de hace 50 años, y tan solo con esfuerzo y a duras penas podemos localizar e identificar el bloque de pisos que ya había sido construido para 1961 (1), puesto que hoy se encuentra embutido entre otros edificios levantados con posterioridad y que lo enmascaran un tanto. La imagen moderna refleja ese agobiante tráfico rodado que a ciertas horas presenta la calle en la actualidad, y que llega al colapso en no pocas ocasiones. Una imagen bien distinta a la de aquel entorno tranquilo y casi rural de 1961.

La calle de Abejeras heredó su título del viejo camino de Abejeras, que se menciona en los documentos municipales ya en 1667, y que al aparecer había tomado su nombre de la traducción de un antiquísimo topónimo euskaldun denominado Erletokieta o Erletegieta, que venía a significar lo mismo, es decir "lugar de abejas" o mejor aún "colmenar". Como curiosidad, podemos anotar que, si lo normal en Pamplona ha venido siendo dar a la calle el nombre del topónimo y, si acaso, anotar su correspondiente traducción, en este caso excepcional se dio su nombre en castellano a una calle, mientras que su topónimo euskaldun se dedicó a otra calle diferente, la que todavía hoy se conoce como calle de Erletokieta, que se encuentra a muy poca distancia de donde se ha obtenido la fotografía.