A pesar de la disparidad de opiniones, todos comparten que el comercio autóctono está en crisis. Pero mientras unos culpan de ello a las grandes superficies y cadenas de tiendas, con quienes "no pueden competir económicamente", otros creen que un centro comercial no va a hacer más daño del que ya se ha hecho y, por tanto, a quienes más debe preocupar esta nueva obra es a Itaroa, La Morea y El corte Inglés, que juegan en la misma liga.

Para los comercios autóctonos periféricos, uno de los principales problemas es que la mayoría de negocios locales se concentran en el centro de la ciudad. En la calle Sancho el Fuerte de Pamplona, muy próxima al Casco Viejo de la capital navarra y a la zona donde se quiere construir el nuevo área comercial, apenas hay tiendas. Y en la calle de la Vuelta del Castillo, donde se encuentra La Meca, más de lo mismo. Uno de los supervivientes de esa zona es la carnicería charcutería Ismael, abierta desde hace 30 años. El matrimonio dueño del establecimiento, Ismael Pérez y Maria Ángeles Soto, recordaron la frutería, carnicería, pescadería, panadería y peluquería con los que compartieron calle hace unos años. "Todos han cerrado", afirmaron. Pero, para ellos, la culpa no es de las grandes superficies que se han ido instaurando en la comarca de Pamplona, sino de que la zona "se ha quedado muy vieja, los pisos son muy caros y no hay gente".

Aunque señalaron que "la crisis y la situación económica influyen en las ventas", reconocieron que, en su caso, no tienen tanto problema porque la carne que se puede adquirir en una carnicería especializada "no tiene comparación" con la que se vende en los supermercados. Así, valoraron que el centro comercial y la residencia que se quieren construir, podrían servir para "rentabilizar la zona, mover a gente".

Junto al solar de la Meca está Lanera Navarra, mercería "de toda la vida" de Pamplona. Mari Carmen Iriarte, dependienta del establecimiento, no sabe si el nuevo centro comercial ayudará o no a revivir la zona. "Habrá que valorarlo después, aunque todo es competencia y no me parece necesario construir otro", declaró.

Para Rafa López, dueño de Frutas Iruña, comercio situado en la trasera de Sancho el Fuerte desde hace 28 años, "actualmente ya sobran centros comerciales", pero a él no le importa que se construya este siempre "que paguen los mismos impuestos que pago yo". "Nosotros, más afectados de lo que ya estamos no vamos a estar. Creo que los que tendrán que competir serán las otras grandes superficies. De hecho, me encantaría que hubiese siete más, a ver cómo se las arreglan", señaló. Lo que sí le molesta es que "para construir estas superficies se pongan facilidades mientras que al pequeño comerciante nos martirizan con temas de sanidad, impuestos... para que luego no nos dejen ni aparcar en la puerta de nuestra propia tienda", indicó.

Miguel Zarranz lleva el ser comerciante en la sangre. Su abuelo abrió la tienda Zarranz en 1942 en Estafeta, negocio que ahora pertenece a su hermana mientras que él se encarga de la camisería Fil a Fil, situada en la Avenida Zaragoza. A Zarranz la competencia que pueda generar el nuevo centro comercial "no le preocupa mucho" porque considera que "los negocios locales nos hemos especializado en la venta de produtos específicos que atraen a una clientela concreta". Además, recalcó que "no quiere ninguna subvención", porque le parecen "injustas" aunque sí le gustaría que "la administración lo pusiese más fácil a los comerciantes que quieren abrir nuevos negocios locales". Por otro lado, opinó que los pequeños comercios situados fuera del centro "están destinados a desaparecer". "La muestra está en que en los barrios nuevos no se han construido bajeras para establecer locales comerciales, porque nadie quiere poner ahí una tienda", indicó.

Quien está totalmente en contra de la nueva obra es Ángel Segura, propietario de las tiendas Calzados Yorkal de la Calle Mayor y Sancho el Fuerte. Segura opinó que "más les valdría cuidar al comercio que hay y no extenderse en más cosas. Todo eso sirve para que sigan chupando más los políticos". Asimismo, explicó que las ventas se han reducido a menos de la mitad en un año. "Las grandes superficies dar, no nos van a dar nada. En todo caso nos quitarán clientes", criticó.