Pamplona - Unzu ha levantado la persiana diez años después desde que se cerrara definitivamente en 2007. Aunque de momento sigue siendo una incógnita el futuro del local de Mercaderes, en los últimos días la persiana ha permanecido levantada y con movimiento dentro. La actividad ha levantado mucha expectación entre los paseantes, que a pesar de haber preguntado a los trabajadores el destino del edificio, no han sacado nada en claro. Tampoco los vecinos del edificio donde se ubica y con entrada a la plaza de los Burgos han sido informados de actuación alguna, e incluso el Ayuntamiento de Pamplona envió ayer a un técnico inspector del área de Urbanismo para comprobar las obras realizadas y el alcance de las mismas.

Según ha podido confirmar este periódico, la propiedad acaba de solicitar al Consistorio declaración responsable (lo correspondiente antes a licencia de obras) para la realización de diversos trabajos menores, consistentes en “desmontaje de mobiliario, falsos techos e instalaciones interiores”, así como para realizar alguna cata interior”.

Los trabajos comenzaron la semana pasada, y, como puede verse en la imagen, se están desmontando placas de pladur del techo, y además a la bajera del antiguo almacén se ha desplazado un topógrafo para realizar mediciones y catas. La imagen que se puede ver al otro lado de la persiana es muy gráfica y muestra que Unzu sigue prácticamente tal y cómo quedó después de que el 26 de mayo de 2017 (justo ahora van a cumplirse 10 años) cerrara definitivamente al público. Ahí están los carteles de liquidación total por cierre que se pegaron en los escaparates, y las señales de las cinco plantas de lo que otrora fuera un bullicioso establecimiento comercial.

Las reformas siguen dejando incógnitas en el aire, y el único movimiento de los últimos meses fue la consulta que representantes de la propiedad realizaron al Ayuntamiento para valorar la posibilidad de poner en marcha viviendas. El edificio, de 5.927 metros cuadrados, y cuatro plantas con sótano, no dispone de aparcamiento, por lo que las catas que se van a realizar pueden tener que ver con esta posibilidad, aunque su ubicación en pleno Casco Viejo hacen complicado un garaje, aunque debajo del frontón de la Mañueta existe un parking con plazas de titularidad municipal. Fuentes municipales consultadas señalaron que a finales de 2016, la propiedad solicitó licencia de obras para arreglar las baldosas de la fachada. Desde entonces, no ha habido más movimiento de cara a los transeúntes. Hasta ahora.

Unzu cerró en mayo de 2007, y la Fundación Lagun-tza, creada por Luis Javier Unzu Oroz y propietaria en la actualidad del edificio, que, según algunas estimaciones realizadas pudo costar entonces 18 millones de euros, no han hecho público ningún posible relevo para la actividad del local, aunque el establecimiento sí se ha abierto en algunas ocasiones ante firmas interesadas por él.