En 1966 la plaza de los Burgos era un espacio aún sin urbanizar. Se había creado algunos años antes, en 1955, cuando se derribó el edificio que limitaba la denominada Bajada de Carnicerías con la Casa Consistorial. A partir de 1958 se levantó el edificio que asoma por la derecha, y que durante años albergó los famosos Almacenes Unzu. Por último, y por acuerdo del 19 de diciembre de 1958, al espacio resultante de las actuaciones se le denominó plaza de los Burgos, en recuerdo a los tres núcleos de población de la Iruñea medieval.

La fotografía muestra la parte superior de las fachadas de la calle Mañueta, en el plano más bajo, y las traseras de la calle de la Navarrería en la parte más alta. Destaca por su empaque la trasera del palacio de Rozalejo, que ocupa la parte central de la foto. En primer término vemos el espacio liberado por el derribo de la manzana de Carnicerías, usado por aquel entonces como aparcamiento de coches.

Imagen actual. Pamplona, enero de 2026. J.A.S.

Hoy en día los antiguos burgos medievales de Pamplona tienen su lugar en la historia y en la memoria colectiva de la ciudad cada 8 de septiembre, en el día del Privilegio de la Unión, la fecha más importante del calendario civil de la ciudad.

Como puede verse, la plaza de los Burgos es hoy un ámbito que, a todas luces, no ha cumplido con las expectativas para las que fue creado. Los condicionantes de su subsuelo impiden la existencia de un arbolado que hubiera humanizado la plaza, y en consecuencia resulta ser un lugar inhóspito en invierno y en verano. Tampoco ayuda demasiado el hecho de que para llegar a la plaza haya que subir o bajar escaleras en todos y cada uno de sus accesos. Eso sí, el derribo de la antigua manzana de Carnicerías liberó un amplio espacio ante el frente noreste de la Casa Consistorial, y ello permite que los despachos de ese lado hayan ganado en luminosidad, sobre todo por las mañanas, cuando da el solete.