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Orígenes de la escalera de San Fermín

Una tradición festiva de Pamplona que ha cobrado especial auge en los últimos años es la escalera de San Fermín, que no se desarrolla durante los sanfermines sino entre el uno de enero y el seis de junio

Orígenes de la escalera de San FermínPatxi Cascante

Al principio fue la letra. Es bien sabido que la escalera trae su origen en la famosa letra compuesta en 1916 por Ignacio Baleztena para cantar con una melodía popular (que, curiosamente, también aparece en el Horra, horra, gure Olentzero): “Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril, cinco de mayo, seis de junio, siete de julio, San Fermín”. Contaba el propio autor en una de sus Iruñerías (Diario de Navarra, 14-10-1962) que era el estribillo que acompañaba a unas coplas humorísticas describiendo a los ediles de aquel entonces (entre ellos, el propio Baleztena) desfilando en la Marcha a Vísperas: “Los concejales cesaron en sus cargos y [fueron] olvidados por el público, así como sus coplas. Pero la música quedó con una letra que continúa y no pasa de moda: es decir, con la de ‘uno de enero, dos de febrero, etc.’”.

La canción se hizo popular rápidamente, incluso más allá de las fronteras de Pamplona. El periodista donostiarra Alfredo Rodríguez Antigüedad publica, entre otros periódicos, en el cordobés La Voz (20-11-1929), un artículo sobre los sanfermines donde escribe: “Durante los meses restantes del año, la esperanza de las fiestas de Julio son acullo y promesa. Y el mozallón navarro lo añora en su canción: Uno de enero, dos de febrero (…)”. Diario de Navarra (28-5-1933) cita un artículo de V. Bejarano en El Adelanto de Salamanca: “También es tradición el cantar popular de los pamplonicas, sencillo e inocente de suyo, que algún lector no conocerá, y que por si acaso la curiosidad le pica, se escribe: Uno de enero, dos de febrero (…)”. El ABC de Sevilla (13-3-1937), durante la guerra civil, en una crónica sobre el frente de Somosierra, presenta a un coro de requetés navarros cantándola y también reproduce la letra.

La cena de la escalera

La costumbre de celebrar la escalera sanferminera es bastante más reciente que la canción, aparece en las últimas décadas del siglo XX aunque, como toda buena tradición, enseguida adquiere la pátina de provenir de tiempos remotos. En un inicio, consistía en una cena, en privado y con discreción, por grupos de amigos, peñas o sociedades gastronómicas en cada uno de los seis peldaños de la escalera.

En 2005 el cartel de fiestas, obra de Gorka Aizpurua Serrano, se basa en esta canción ya indisolublemente unida a los sanfermines.

Las primeras alusiones que he encontrado en la prensa son de los años 60. Diario de Navarra (7-3-1965) la hace en una de las humorísticas crónicas del Conde Calixto (seudónimo de Mario Echeverría): “Mi marido y sus amigos, celebran los sanfermines desde el uno de enero. (…)-¿Y salís con pancarta, formando peña? -No. Si alguna noche del uno de enero, del dos de febrero, tres de marzo o cuatro de abril, después de celebrar nuestros ‘sanfermines’ con una buena cena, entonamos el ‘uno de enero, dos de febrero’… nos hacen callar los serenos”.

El mismo Diario de Navarra (9-4-1968) cuenta que la costumbre ya la practican los suecos del Club Taurino de Lund, visitantes habituales de los sanfermines desde unos años antes. El Pensamiento Navarro (21-2-1969) lo narraba así: “Aunque Febrerillo resulte un tanto loco, con esas variantes en el termómetro, ya huele un poco a verano y hasta hay quien celebra todos los meses, con espléndida cena, el uno de enero, el dos de febrero y los sucesivos en el calendario de la canción”. En este mismo periódico (23-12-1971) se indica cómo “son muchas las ‘peñas’, sanfermineras o no, que comienzan el año al compás de la clásica musiquilla festiva. Cena con todas las consecuencias para continuar el dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril… etc, hasta llegar al ansiado siete de julio”.

Todavía no se hablaba de la “escalera de San Fermín”, aunque parece que el concepto ya se estaba cocinando. La peña Anaitasuna anuncia (El Pensamiento Navarro, 22-12-1972) sus actividades para el período navideño y el 1 de enero figura “primera cena escalera y salida copas”. El doctor Arazuri, en 1983, en su Historia de los sanfermines, no utiliza la palabra escalera, pero escribe sobre el Uno de enero: “Hay muchos navarros que no se conforman con cantarlo, sino que en cada una de las citadas fechas lo celebran amigablemente con una buena cena”. La expresión se incluye en el Vocabulario Navarro de José María Iribarren, no en la edición original de 1952 ni en sus adiciones hasta 1979, sino en la edición ampliada por Ricardo Ollaquindia en 1984: “Hacer la escalera o la escalera de San Fermín. Celebrar con cenas de amigos las fechas que figuran en la famosa canción sanferminera”. Así, pues, en los años 80 la cena de la escalera, aunque siempre cosa de amplias minorías, ya había quedado bien implantada entre las costumbres pamplonesas.

Con bendición eclesiástica

La plena institucionalización de la escalera es cosa del siglo XXI. Va aumentando el número de quienes se reúnen en cada uno de los escalones para cenar, comer o vermutear. Alguna peña que, en los años 90, tenía que incentivar la asistencia a esta y otras actividades sociales exigiéndola como requisito para obtener un abono taurino, ahora tiene que apretar a los comensales en la mesa. La escalera sale de las catacumbas gastronómicas, se amplían los usos de la expresión y comienza a tener carácter semioficial. A menudo se hacen coincidir los peldaños con diversas actividades festivas, culturales o reivindicativas, como la colocación con toda solemnidad de la imagen permanente de San Fermín en su hornacina de la cuesta de Santo Domingo (2 de febrero de 2001), el estreno del logotipo de la Federación de Peñas (6 de junio de 2018) o manifestarse contra los espectáculos taurinos.

Un hito decisivo lo proporciona la parroquia de San Lorenzo, donde se ubica la capilla de San Fermín. A partir del año 2010, por iniciativa de su entonces párroco, Santos Villanueva, se celebra una “misa de la escalera” en la tarde de cada uno de los peldaños. En ellas participan diversos grupos musicales (coros, rondallas, chistularis, joteros, auroros…) y se rinde homenaje a personas, colectivos o instituciones relacionados con San Fermín y sus fiestas. Se ofrecen flores al santo y se colocan sobre el altar pañuelos rojos indicando el número de escalón que se sube. La celebración se retransmite por el principal canal local de televisión. Esta escalera tiene la particularidad de contar con siete escalones, y no solo con seis, ya que el siete de julio también hay una “misa de la escalera” a las nueve de la mañana, antes de la procesión y de la misa solemne del día de San Fermín. Como el calendario litúrgico no se detiene, la misa de la escalera se tiene que ir adaptando a las circunstancias. Unas veces cae en día de labor, otras en sábado o domingo; hay años en que alguno de los peldaños coincide con el inicio de la Cuaresma, con la Semana Santa, con la Pascua o con el Corpus Christi.

La pandemia de covid-19, que impidió la celebración de las fiestas en los años 2020 y 2021, tuvo, por el contrario, el efecto de impulsar aún más la celebración de los peldaños de la escalera. A falta de sanfermines, se multiplicaron por diversas entidades los actos de evocación y algunos de ellos han persistido. Durante el confinamiento obligado de las primeras semanas, se lanzó la iniciativa de colocar pañuelos rojos en balcones y ventanas. En los meses siguientes el Ayuntamiento promovió diversos actos culturales, la edición de vídeos, la iluminación de parte de los baluartes de la Ciudadela o la animación musical por las calles. En un principio, calles del Casco Viejo, lo que motivó las quejas de algunos vecinos cansados de que su barrio constituya un ruidoso fiestódromo durante todo el año. Actualmente, hay una programación festiva por diversos barrios en los seis peldaños de la escalera.

Triunfo y apoteosis de la escalera

Uno de enero, la canción de Baleztena, hace muchos años que se incorporó a la liturgia del fin de fiesta. Idoia de Carlos, en DIARIO DE NOTICIAS (16-7-2014) relataba así el final de los sanfermines: “Tras cinco minutos entonando el Pobre de mí como si los miles de personas de la plaza tuvieran una sola voz, el ambiente de tristeza y pesar se tornó en emoción con la canción que anuncia la escalera sanferminera”. El círculo queda cerrado. La copla que dio origen a la escalera de San Fermín ha devenido en su anuncio.