Pamplona aún sufre algunas secuelas de las recientes riadas que afectaron a varias zonas de la ciudad. En el Puente de Curtidores, situado próximo a los Corralillos del Gas, que sirve de conexión entre el barrio de la Rochapea y la bajada del Portal Nuevo, un gran tronco ha quedado atascado en la estructura, dificultando el flujo del agua y generando preocupación sobre posibles daños estructurales en algunos vecinos.

No da la sensación de lo grande que es. Y por el otro ojo del puente también sale una parte”, comenta un lector que ha seguido de cerca la situación. La acumulación de restos vegetales y escombros tras la crecida del río ha convertido este punto en un foco de atención para quienes transitan por la zona y para los servicios municipales.