Desde hace seis años, el primer sábado de mes el producto ecológico tiene una cita en el centro de Pamplona. El Ekomercado, en la antigua estación de autobuses, ha celebrado este sábado la efeméride con brindis colectivo y aperitivo. Un escaparate y “lugar para hablar, conocer y compartir sobre la agricultura ecológica de Navarra”. Con un objetivo: “promocionar productos de calidad y ecológicos de Navarra, porque consumiendo apoyas a los productores locales y ayudas a la sostenibilidad del planeta, del mismo modo que también se contribuye a la formación de conciencia social y ecológica”, han explicado desde CPAEN/NNPEK.
Silvia Moreno y su pareja Asier Iribarren son fieles a la cita desde sus orígenes. “Y si fuera por nosotros, vendríamos todos los fines de semana”, ha detallado ella. Traen desde Caparroso hortalizas y frutas que cultivan en ecológico desde hace aproximadamente ocho años. Silvia ha felicitado “en nombre de mis compañeras, a las personas que cada primer sábado de mes vienen a visitarnos. Les damos las gracias de corazón. Porque sin vosotras este mercado no sería posible. Venís aquí para encontrarnos y tomando una decisión: apoyar un modelo que pone la salud de las personas y la conservación del planeta en el centro. Nuestro encuentro en Ekomercado es muy importante, porque apuesta por la agricultura que cuida la vida, cuida el agua, cuida los suelos, cuida a las personas. Es muy importante conservar estos espacios de encuentro, y pedimos para ello apoyo de las administraciones”, ha dicho en su intervención.
En vísperas del 8M, se ha acordado de manera especial “de ellas, de nosotras. Desde Ekomercado queremos reafirmarnos en la igualdad real en el medio rural; y seguimos dando las gracias a todas por formar parte de un modelo que reconoce el valor del trabajo femenino en el campo. Porque sin mujeres no hay campo. Sin mujeres no hay conservación. Sin mujeres no hay futuro. Sin mujeres la tierra se apaga. Zorionak y eskerrik asko”, ha finalizado.
Orígenes difíciles
María Josefa Arrondo, presidenta de CPAEN/NNPEK, ha recordado los orígenes “difíciles” de esta cita, que nació a la par que la pandemia. “Es una alegría ver que este espacio sigue vivo y creciendo gracias al trabajo de muchas personas que apuestan por la agricultura y la ganadería ecológica en Navarra”.
Durante este tiempo, ha explicado, “decenas de productoras y productores ecológicos han pasado por aquí con alimentos de gran calidad; verduras, pan, quesos, huevos, aceite, zumos mermeladas... y un largo etcétera. Productos que reflejan el trabajo de quienes apuestan y elaboran estos alimentos, que además ayudan a que la biodiversidad y la conciencia social sea cada vez mayor. El Ekomercado es también una forma de recordar que cada vez que elegimos un producto ecológico local estamos apoyando a nuestras productoras y productores, al medio rural y a un modelo de alimentación más sostenible”.
El edil de Promoción Económica del Ayuntamiento de Pamplona, Mikel Armendáriz, tampoco se ha perdido el aniversario. Ha destacado el apoyo municipal a esta iniciativa y otras similares, caso del mercado de producto local Basotxoa –los segundos sábados de mes en el Bosquecillo–, o el proyecto para convertir Casa Soto, en el parque de Aranzadi, en un centro de formación, educación ambiental y estudio ligado al uso hortícola. “Seguiréis contando con nuestro apoyo. Navarra tiene que ser ecológica, Iruña también. Tenemos que apostar por ello”, ha dicho.
El apartado institucional se ha cerrado con la intervención de Josean Iturralde, presidente del Ekomercado, quien ha deseado “que cumplamos muchos más años entre todos”. Ha destacado “la conciencia sobre la producción ecológica, el consumo ecológico, la sostenibilidad”. Y ha considerado que “apoyándonos en nuestra cultura, en nuestra manera de trabajar, eso nos va a dar un futuro sostenible, y mucho más cercano y mucho más prometedor”, concluyó.
Lo ecológico... lógico
Leire Iribarren Murillo tiene en Oskotz una pequeña plantación con 28 variedades de manzanos de sidra, además de dos variedades de manzana de mesa. En Ekosagar elabora zumo de manzana, mermelada, compota, sidra, vermú de sidra y vinagre de sidra. “Es lo que hago y pienso seguir avanzando”, ha asegurado esta “agricultora tardía”, que cultivó su gusto por la manzana gracias a su suegro. “Era un hombre muy rural. Cuando se jubiló, el asturiano de Beruete, que tenía una sidrería, le convenció para poner manzanos. Como no sabía estarse quieto, mi suegro puso los manzanos. Y como yo tampoco sé estar quieta, empezamos a cogerle afición”.
Ella aplica la lógica en su trabajo: “Por ejemplo, hace dos años hubo una pedregada en mayo bastante potente. Por mi pueblito pasaron tres comerciales a ofrecerme productos que regeneraban la manzana para que no se les notara que les había caído piedra. Pues yo soy lógica; si les ha caído piedra, tendrán que tener marcas. Así con todo. Trabajo muy bien cubiertas vegetales, tengo muchos nidos de rapaces...”.
Dice que “la administración va más tarde de aquellos que tenemos sensibilidad con el suelo, con el árbol, con el fruto... que estamos en el campo continuamente”. Por eso no le gusta hablar de producción ecológica “como normativa, porque la producción es lógica si tu vives en ella y con ella”. También se nutre de los saberes “de antes” con la gente del entorno. “En eso ando. Y disfruto”.
Desde Baztan, Isidro Tapiz Falcón ha llevado los quesos Pittika que elabora su pareja Patricia Tornero Vidal en Erratzu. Queso ecológico de vaca, con leche cruda, de dos tipos. El azul y el de pasta semi cocida, un queso curado de cinco meses. Tapiz ha destacado la importancia de este tipo de ferias para dar a conocer el producto, y ha considerado que “cada vez hay un poco más de conciencia” entre el público con lo ecológico.
Lo de toda la vida
Dice que están entre las tres bodegas más pequeñas de Navarra, y elaboran hasta 14 vinos distintos. “Muy poco de todo”, reconoce Gorka Pérez Santa Cecilia, que ha acudido al Ekomercado como puesto invitado –fue un fijo muchos años– con cinco vinos. “Tenemos gama reducida porque estamos empezando a embotellar la nueva añada”. De las Bodegas Azpea de Lumbier salen vinos “muy sinceros. Reflejan lo que son y dónde están”. Vinos con mucha fruta y muy frescos “y sobre todo vinos peligrosos, porque siempre nos dicen que son fáciles de beber”, ha reconocido.
En su familia “ya hacíamos ecológico antes de que existiera la bodega” y ha argumentado que “lo que puede ser una moda es la agricultura química. La ecológica es lo que nos ha dado de comer a la humanidad desde que se inventó la agricultura. Seguimos esa filosofía de dejar la tierra igual o mejor de lo que nos la hemos encontrado. Siempre se dice eso de ‘no muerdas la mano que te da de comer’. Pues la mano principal del mundo es la tierra. Hay que respetarla”.