El parque de la Taconera recupera poco a poco su estampa más característica. Las alrededor de 180 aves que habitan en los fosos del emblemático jardín pamplonés, y que permanecían encerradas desde finales de noviembre por el protocolo de la gripe aviar, están siendo liberadas este martes por la mañana.
Esta medida responde a la entrada en vigor de la orden ministerial APA/300/2026, publicada en el BOE el pasado miércoles, que deja sin efecto las restricciones contempladas en la normativa anterior. Gracias a este cambio normativo, los ejemplares pueden volver a campar a sus anchas por los espacios abiertos del parque.
Los trabajadores Patxi Lerga, Martín Olza y Ramón Castro son los encargados de realizar las labores de suelta durante la jornada de hoy. El proceso de normalización comenzó ya el pasado miércoles con el llenado de los tres estanques del parque, que permanecían vacíos desde noviembre para evitar que el agua sirviera de reclamo para las aves de paso y minimizar así el riesgo de contagio.
Con el regreso de las aves a los fosos y el agua fluyendo de nuevo en los estanques, la Taconera pone fin a más de cuatro meses de excepcionalidad, recuperando su pulso habitual para el disfrute de los ciudadanos.
Un total de 179 aves
Un total de 179 aves del parque de la Taconera han recuperado la libertad. El Ayuntamiento de Pamplona ha adoptado la decisión después de que el Ministerio de Agricultura del Gobierno de España publicara el pasado miércoles una Orden Ministerial por la que levantaba el confinamiento de las aves de corral al mejorar la situación de riesgo de gripe aviar. De hecho, España fue declarada libre de influenza aviar altamente patógena el pasado 10 de febrero por la Organización Mundial de Sanidad Animal. En todo este tiempo, no se han detectado en Pamplona casos de gripe aviar ni entre animales de corral ni salvajes.
En estos momentos, en la Taconera hay diversas especies de anátidas y gallináceas. Éste es el hábitat de 35 ocas, 35 patos, 78 gallinas, 29 pavos, 2 barnaclas y un cisne. Todas ellas, excepto el cisne que se encontraba en el estanque principal, permanecían confinadas desde finales de noviembre. Las especies gallináceas se reubicaron en una poterna de los fosos y se les habilitó un área exterior protegida de unos 160 m². Por su parte, a las anátidas se les instaló en un recinto doble de 324 m² totales y dos poternas adicionales de resguardo. A través de estas medidas, se buscó evitar o limitar el contacto de todas ellas con aves salvajes, para reducir los riesgos de un posible caso de contagio de gripe aviar. Las zonas exteriores se limitaron mediante mallas y andamios, a modo de grandes jaulas.
Junto a esta medida, desde el pasado miércoles ya se procedió al llenado de los estanques, que habían sido vaciados precisamente para evitar que las aves migratorias y salvajes pudieran acercarse a este espacio y provocar contagios.
Zona sin riesgo ni necesidad de vigilancia especial
La Orden Ministerial publicada el miércoles 1 de abril levanta el confinamiento en explotaciones ubicadas en los municipios no incluidos en las zonas de especial riesgo. Pamplona figuraba precisamente entre esas zonas sin riesgo ni necesidad de vigilancia especial. En cambio, sí se mantiene dicho confinamiento en un total de 1.201 municipios de toda España, principalmente en las comunidades de Castilla y León, Cataluña, Andalucía, Aragón y Comunidad Valenciana. En Navarra existen doce municipios con estas limitaciones; todas en la zona de la Ribera.