Con la concesión del Premio Príncipe de Viana de la Cultura a Aurora Beltrán se salda una deuda histórica de este galardón con el rock. En una tierra como ésta en la que el rock, en toda sus vertientes, ha tenido y tiene un protagonismo indiscutible en la vida cultural (se pudo ver en la exposición Rockanrolari. Rock navarro del siglo XX, la mas visitada en la historia del archivo) no era entendible que ninguna de las bandas ni solistas que han triunfado en todos estos años figurara en el amplio palmarés del premio más importante de la cultura local.
Con Aurora Beltrán no solo se reconoce al rock navarro, sino que se visibiliza a una mujer pionera en un mundo, el de la música, en el que la igualdad ha tardado en llegar. Lo quiera o no es un referente, le tocó ser pionera, abrirse camino y triunfar por su talento musical y no por cuestión de cuotas. Con Belladona, con Tahúres y como Aurora Beltrán. Todavía son muchas mas la voces y bandas masculinas frente a las rockeras, que eso sí, suenan con fuerza. Como suenan las grandes voces femeninas que hoy despuntan en la música vasca.
Aurora Beltrán se crió con una guitarra entre las manos y no ha dejado de pisar los escenarios salvo el tiempo que le quitó una enfermedad renal crónica. Un momento difícil, que le llevó a componer el tema Invicta: “Debilitada quizás, pero jamás vencida”. Una mujer con fuerza dentro y fuera de las tablas.
Hablar de Aurora Beltrán es retroceder en el tiempo a esa época en la que muchas éramos jóvenes. Jóvenes de verdad, no como ese sentimiento al que seguimos aferrándonos con el paso de los años. Ser joven es vivir la noche y en esa noche, en los bares, sonaban las canciones de Aurora, con Belladona, uno de los primeros grupos, sino el primero, de solo mujeres, y sobre todo con Tahúres Zurdos, esa banda que marcó a más de una generación, desde 1987 a 2004, y después con su vuelta, con la que aprendimos muchas cosas, como a pensar en “una noche de amor”, en la que no todo vale al grito de “oye chico, no me sirves para nada”. Los volvimos a ver en 2024 con el concierto de la gira Redención, de Tahúres Zurdos, pero ya nada era lo mismo, ni ellos, ni nosotras.
Lo que escuchábamos entonces era sobre todo música de aquí, teníamos ya opción de conectarnos al mundo y saber qué sonaba fuera, pero no hablábamos inglés, lo intentábamos con el euskera y bailábamos al ritmo de lo más cercano, fuera música punk, ska, rock, heavy, pop... Eran los 80, Madrid miraba a la movida. Luz Casal, como otra gran mujer del rock, pisaba ya fuerte en los circuitos conAlaska y también con Leño, Rosendo, Loquillo, Radio Futura, Nacha pop, Gabinete Caligari...Y nosotras mirábamos al Rock Radical Vasco. Por aquí estaban Barricada, Tijuana in Blue, La Polla Records, Kortatu, Hertzainak... también Oskorri, Ruper Ordorika o Benito Lertxundi.
Así que con este merecido galardón a Aurora Beltrán se premia el rock con mayúsculas. Ella ya estuvo nominada en alguna edición igual que lo estuvieron El Drogas, Barricada, Berri Txarrak o Gorka Urbizu, pero nunca hasta ahora las puertas de esa llamada cultura oficial, que es la que casi siempre concede los premios, se habían atrevido a premiarlo. Lo hizo también el Premio Princesa 2026 con Patti Smith. Algo está cambiando.