Escribir y autopublicar en tiempos de resiliencia
La navarra Amaya Villanueva ha escrito una novela sobre la necesidad de desconexión y de una mayor serenidad en tiempos de cambios vitales
Amaya Villanueva (Pamplona, 1970) apuntaba para periodista, pero acabó en Empresariales gestionando empresas y entidades y escribiendo en sus ratos libres. Ahora ha dado el salto a un libro, la historia de una “cincuentona desubicada tras una crisis laboral, que se da el permiso de priorizarse y parar en seco”. Esa necesidad tan extendida de pausar, alejarse de las tensiones diarias y tomar perspectiva a partir de un giro vital o una decepción para “replantearse las cosas”. Porque como dice la contraportada: “¿Quién no ha sentido alguna vez la necesidad de poner su vida en pausa, alejarse del ruido y simplemente observar el paisaje?”
A esta vecina de Pamplona el Camino de Santiago le sirvió de impulso, y la experiencia se ha convertido en un libro en buena parte autobiográfico autopublicado, a la venta en diferentes librerías de Pamplona y también enAmazon.
Punto de giro
Aficionada a los retiros de escritores, Villanueva decidió plasmar un momento de cambio vital en una novela que incluye un apéndice bibliográfico sobre el autocuidado. Hacer el Camino de Santiago en 2023 fue un “antes y un después” por más que ese deseable ejercicio de desconexión pueda ser muy diverso. “Muchas veces los objetivos no nos dejan disfrutar de lo que hay entremedio”, como si fuéramos “detrás de una zanahoria”, sin ver más allá, reflexiona desde el criterio que también otorga el paso del tiempo.
“Este libro va sobre la conciencia de la vida. No es solo para mujeres pero creo que me van a entender mejor”
Toma de conciencia
Según reconoce, Villanueva era de las que se volcaba en el trabajo. “Me he dado cuenta un poco tarde, con 55 años, que le he dedicado demasiado tiempo y energía. La rueda me llevó no hasta un ‘burnout’, pero sí a no darme cuenta de hasta dónde había llegado. Eso me asustó”. Cuenta que trabajaba en una empresa farmacéutica durante la pandemia, con jornadas de “12 y 14 horas”. Ahora lo hace para dos asociaciones, pero canalizando sus energías “de otra manera”.
Con todo ese maremágnum, Villanueva se puso a redactar, y su propuesta final cuenta de 155 páginas. “Yo en principio escribía más a mujeres, me imaginaba a mis amigas leyendo el libro”. De hecho lo ha descrito como un texto para “mujeres que quieren dejar atrás la culpa y el miedo”. Pero hay reseñas de hombres que no lo catalogan como un libro de lectura femenina. “No digo que solo sea para mujeres, pero sí creo que me van a entender o conectar mejor”. La máxima del libro es “la conciencia sobre la vida”.
Cita el día 12
Tras una primera puesta de largo en la Biblioteca de Navarra, Villanueva vuelve a presentar su novela el 12 de mayo en Civican dentro de un programa de apoyo a la cultura. De momento la autora celebra una respuesta “muy gratificante” de los lectores, y que el texto esté siendo inspirador. Hay quien le ha escrito en “busca de un respiro” o ha decido hacer el Camino a raíz del libro, o irse sola de viaje porque nunca lo había hecho. La cuestión, cree la autora, es atravesar el “bucle” laboral que durante muchos años vivió ella misma. “Yo a partir de los 50 empecé a hacer escapadas” que pueden ser breves, de tres días, pero que suponen un corte “vital, porque si no la vida te arrastra, y entonces vamos todos como en un piloto automático de trabajo, compra, comida, limpia, plancha, deporte... todo obligaciones”.
La clave es el camino
Por más que le gusta la actividad física, Villanueva recomienda reservar media hora diaria para disfrutar de otra afición. Como cantaba John Lennon, “la vida es aquello que te sucede mientras estás ocupado haciendo otros planes”. Ella lo ha resumido en una frase más directa que hace de subtítulo de su libro: “La meta es el camino”. Hecho este primer viaje literario, a Amaya Villanueva le ronda la cabeza un nuevo proyecto, sobre la importancia de la autoestima. Algo “muy fácil cuando todo te va bien” y bastante más difícil si “eres rechazada en el trabajo, en una relación o por lo que sea”, cuando parar o dedicar tiempo a replantear la vida se cuestiona o se estigmatiza. Así que barrunta una historia que ayude a cultivar esa autoestima y no depender tanto de la opinión ajena o del que dirán, del que ella siempre ha estado “muy pendiente”, confiesa. En definitiva, anima a “hacer las cosas que nos mueven, porque muchas veces nos quedamos replegados”.
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