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15 años haciendo a Villava-Atarrabia dueña de su cultura

La Casa de la Cultura del municipio, que acogió a 25.206 personas en 2025, celebra su aniversario con un intenso programa de actividades

15 años haciendo a Villava-Atarrabia dueña de su culturaJavier Bergasa

La anterior se inauguró en 1984 y fue una de las primeras casas de la cultura de Navarra, junto a la de Zizur. Sin embargo, enseguida se quedó pequeña para la gran actividad cultural de Villava-Atarrabia, con lo que, en 2011 se puso en marcha la construcción de un edificio de 5.400 metros cuadrados donde todas las iniciativas culturales tendrían cabida. Ahora, 15 años después, el local de la calle Mayor festeja su aniversario homenajeando, en cada una de las celebraciones, a una sensibilidad distinta: la migración, la mujer, el euskera...

Según el técnico de cultura, José Vicente Urabayen, “Villava-Atarrabia necesitaba una casa de la cultura moderna, comunitaria y con perspectiva de futuro”. Y así lo ha demostrado el pueblo. En 2025, acudieron a los actos organizados por esta entidad un total de 25.200 personas. Unos datos que evidencian la sed del municipio por la cultura.

Varios vecinos, en la exposición.

Los jóvenes, promotores

Quienes acuden a la Casa de Cultura de Villava-Atarrabia son, generalmente, gente adulta. Ahora bien, cuando se trata de proponer planes, la juventud es la que despunta. “Los chavales y chavalas traen muchas propuestas y entonces sí que llenan el auditorio. Lo que pasa es que ellos tienen otros espacios: la calle, el Gazteleku...”, explica Urabayen.

“Esto les interesa cuando son ellos los promotores”, apunta. Además, estos centros ayudan a que la cultura pase por espacios físicos para estos jóvenes “y que no solo les llegue a través del wifi”. Por otro lado, el técnico considera que los asistentes al lugar constituyen un “público golondrina”, puesto que “vienen de pequeños, con las escuelas, luego se alejan y después, cuando tienen hijos, vuelven con ellos o acuden conforme se van haciendo mayores”.

Urabayen considera que la cultura es como un faro. “En estos momentos de tanta incertidumbre, es uno de los elementos que más nos ayudan a dar sentido a nuestra existencia y a tener una vida plena, iluminada y con sentido”, explica. Las tramas de las obras artísticas invitan a la reflexión y “nos hacen entendernos, situarnos y ver nuestros problemas con perspectiva y con un espíritu crítico”, al mismo tiempo que “nos emocionan y nos hacen disfrutar de las historias en las que nos sumergen”, sigue.

Conocimiento accesible

El técnico de Villava-Atarrabia es fiel creyente de que la cultura más alta está en los libros. “Un concierto o una exposición son maravillosos, pero para mí, no hay nada como la palabra”, insiste. Los 14.231 ejemplares de la biblioteca del edificio llegan a donde las instituciones lo tienen complicado para llegar. Por ejemplo, desarrolla Urabayen, la población migrante “no acude a ver obras de teatro o espectáculos”, pero sí se acerca a la biblioteca, “sobre todo, si tienen niños”. El acceso a la cultura es un cauce de socalización y por ello, la biblioteca “hace un gran esfuerzo presupuestario por tener libros en diferentes idiomas”, en función a los orígenes de la población migrante del municipio.

Otras fotografías de la exposición.

Villava 40 años atrás

Para celebrar el 15º aniversario de la Casa de la Cultura de Villava-Atarrabia, el municipio desplegó una serie de actividades que comenzaron el pasado lunes 25 de mayo y concluyeron este sábado, día 31. La inauguración corrió a cargo de la exposición 40 años a través de la mirada fotográfica de Jose Mari Ballesta. La muestra hace una retrospectiva de 40 años –de finales de los setenta, ochenta y noventa– para reflexionar acerca de la evolución del municipio.

En ella quedan retratados distintos momentos de la vida cotidiana de grupos culturales, sociales, religiosos y deportivos. Según observa Urabayen, Villava, “al igual que el resto de Navarra, se ha vuelto más libre en las últimas décadas porque cada vez hay “más solidaridad, compromiso, feminismo...”. Además, a lo largo del recorrido fotográfico aparecen personas ya fallecidas que participaron en la vida de Villava-Atarrabia.

El martes tuvo lugar la conferencia Cuando el territorio no construye identidad sino otredad, de la mano de Raquel González Eransus, y el miércoles, un recital poético a cargo del grupo de poesía de la Casa de la Cultura. Al día siguiente, el jueves, El Bardo interpretó la obra teatral Melocotón en Almíbar y el viernes se ofertó la ópera Turandot. Finalmente, el sábado estuvo dedicado a la calle, con una jornada intensa de actividades típicas, y el domingo Kalakan culminó los festejos. Una jornada comprometida con celebrar un pueblo dueño de su cultura.