Pamplona. ¿Nervioso?

Todavía no. No he pensado mucho en la final porque la clasificación me pilló de sopetón. He pasado una semana tranquila, aunque ahora sí que empiezo a notar algo.

¿Cómo llega?

Bien. No he tenido ningún problema hasta ahora y espero no tenerlo antes del sábado. He estado entrenando bien y he acabado bastante contento todas las sesiones.

La final se ha retrasado una semana. ¿Le ha perjudicado?

Mikel Idoate estaba fastidiado, pidió un aplazamiento, se lo concedieron y no hay ningún problema. Ni siquiera me esperaba llegar a la final, así que me daba igual esperar una semana que dos.

También ha cambiado el escenario. ¿Prefiere el Beotibar o el Labrit?

Da igual porque los dos frontones son muy nobles. El Labrit es un poco más rápido, pero el sábado ya diré si me ha venido mejor o peor. Es un buen frontón para los dos.

Su pase a la final se decidió en la última jornada de la liguilla de semifinales en un partido en el que usted no jugaba. ¿Cómo lo vivió?

Desgraciadamente estaba en el entierro de Odei Iturrioz (el joven pelotari aficionado navarro fallecido recientemente en accidente de tráfico) y no me enteré de que estaba en la final hasta que Idoate llegó a 22. Así que no pasé nervios.

¿Qué partido espera el sábado?

Uno duro. Físicamente Idoate está como un toro y es un rival muy peligroso. Si le dejas pelota cerca del frontis, sabe acabar. Por eso, intentaré hacer mi juego, que es jugar en largo y, si tengo pelota, acabar. Pero Idoate intentará poner su ritmo y será difícil contrarrestar su juego.

Para ser zaguero, usted se maneja muy bien en la jaula

Se intenta (ríe). En el cuatro y medio los delanteros se mueven más fácil, pero los zagueros intentamos hacerlo lo mejor que podemos.

Señalan a Idoate como favorito. ¿Le resta presión a usted?

Yo no tengo nada que perder, pero está claro que no voy a salir a perder. Voy a salir a ganar y me da igual quién sea favorito.

Ya se enfrentó a Idoate en la liguilla de semifinales y perdió. ¿Qué recuerdo guarda de aquel enfrentamiento?

Fue un partido muy duro. Lo jugamos en Soraluze y él me iba ganando muy fácil, aunque pude maquillar el resultado. Acabamos agotados. Espero que la final no sea tan dura y que pueda ganar yo (ríe).