Parafraseando a Laura Pausini, la final se fue, se fue cuando a Jokin Altuna se le escapó una pelota a la chapa en el momento en el que parecía haber entrado en ebullición en busca de una remontada imposible. Dibujó el amezketarra, al que Laso y Albisu trataron de evitar con mucho éxito y mejor criterio durante todo el partido, una preciosa parada al txoko para poner sellao al 15-19. Pero, cuando trató de repetir, el cuero se estampó en la chapa para desesperación propia y la de un Ezkurdia al que le sobró trabajo y fatiga, sobre todo en el tramo final del choque. Del posible 16-19, que hubiera animado el cotarro, se pasó al 15-20 y después al definitivo 16-22. Txapelas para Laso y Albisu. Honores para Altuna III y Ezkurdia.
La cantante italiana se cuela en esta crónica de ambiente porque su concierto del pasado viernes en el Navarra Arena, escenario de la final del Parejas, alteró los planes de organizadores y pelotaris, que únicamente tuvieron un par de contactos previos con el frontón en la elección de material, celebrada 12 días antes del choque (cuando lo normal es que se celebre tres o cuatro antes), y en una sesión de entrenamiento la semana previa al duelo. Poca chicha para una cancha tan exigente y una cita de tanto calado. No hubo tanta gente en la grada como en la actuación de la Pausini porque en el frontón caben menos que donde se celebran los conciertos en el Navarra Arena, pero aun así se agotó el papel, hace ya bastante tiempo, y fueron 3.000 los y las que vibraron con un partido más tosco que brillante.
Las familias y cuadrillas de Unai Laso y Jon Ander Albisu gozaron como el resto de la hinchada de los campeones, a pesar de que el envite no tuvo la calidad de compromisos anteriores, pero una txapela es una txapela y no hay brillantez que valga ni que eclipse al preciado trofeo de lana. Quienes tampoco se quisieron perder la final del Parejas fueron los representantes de la instituciones, como la presidente del Gobierno de Navarra, María Chivite; la consejera de Cultura, Deporte y Turismo, Rebeca Esnaola; el director gerente del Instituto Navarro del Deporte y la Actividad Física (INDAF), Jorge Aguirre; el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, así como la concejal Maider Beloki; y el presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde.
Tampoco se perdieron la gran final del Parejas la presidenta de la Federación Navarra de Pelota Vasca, Andrea Lusarreta, ni su antecesor en el cargo y ahora presidente de la Española, Javier Conde, mientras que a Karlos Arguiñano, cocinero mediático y accionista de Baiko, que hace poco engulló a Aspe, se le vio acompañado de, entre otros, Javier Clemente, exseleccionador español de fútbol y exentrenador del Athletic. Nadie se fue antes de tiempo porque la final tal vez no tuvo una calidad excelsa, pero sí una tensión enorme, mucha dureza y un montón de pelotazos, tanto en la cancha como en la grada.