El secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, afirma no tener “ninguna duda” de que el Tren de Alta Velocidad funcionará en Euskadi antes de 2035 e, incluso, espera que sea “antes de 2033”. En una entrevista a El Correo, recogida por Europa Press, Santano asegura, además, que la decisión sobre la conexión del TAV a Navarra será “consensuada” con el Gobierno vasco y debería tomarse antes de este mismo verano.

Tras afirmar que no va a “justificar el retraso” en la llegada de la Alta Velocidad a la CAV, remarca que la ‘Y’ vasca es “posiblemente la obra ferroviaria más compleja de España y de Europa, con tanto túnel y viaducto” y recuerda también que “hubo años de crisis económica durante la presidencia de Mariano Rajoy en los que la inversión pública cae de manera espectacular”.

“La época del PP fue un valle. Ahora en un año estamos intentando invertir lo que antes se hacía en cuatro, pero recuperar el ritmo no ocurre de la noche a la mañana”, advierte. Santano asegura que, “si todo va bien”, el año que viene estarán en condiciones de anunciar una fecha de inauguración de la ‘Y’ vasca. En ese sentido, advierte que “el cuello de botella de la ‘Y’ vasca es el nudo de Arkaute” y dice que espera que sus obras “puedan empezar a mediados o finales de 2027”.

En cuanto a la conexión del TAV con Navarra por Vitoria o Ezkio, recuerda que se fijaron el horizonte de la primavera, que “acaba el 21 de junio”, para tomar la decisión y dice que siguen ahí. “Estamos con las catas de Aralar y sumaremos esa información a la que ya tenemos. Se ha puesto mucho el acento en la importancia de esos sondeos, pero hay muchos otros datos relevantes, como el coste de la obra o la operatividad”, explica.

Además, indica que existe “un compromiso con las instituciones vascas para profundizar los estudios en Aralar” y remarca que “la decisión será consensuada con el Gobierno vasco, no va a venir un ministro o un secretario de Estado a imponer una solución”. Sobre las discrepancias que ha originado la conexión con Navarra, señala que “la división está en el País Vasco” y dice que “las opiniones se han territorializado hasta dentro de los partidos”. “Es una pena porque es un proyecto bueno para todos y esta situación va a acabar provocando que haya ganadores y perdedores”, advierte.