Tras nueve meses alejado de las canchas por una lesión en los dos hombros, Luis Sánchez (Pamplona, 1997) se prepara para volver a competir en el Campeonato de Francia de Trinquete por Parejas. Después de un largo proceso de rehabilitación marcado por el trabajo, la paciencia y las dudas propias de una lesión tan delicada, regresa para volver a sentirse pelotari y competir sin dolor, sin la presión de demostrar nada, pero con la motivación intacta para recuperar sensaciones y, poco a poco, regresar a su mejor nivel.
¿Cómo empezó su problema con los hombros?
–En el Mundial de 2022 en Biarritz se me salió por primera vez el hombro derecho al apoyar el brazo en una caída. Después, a raíz de darle a la pelota y de algún gesto malo, se me volvió a salir. Y lo mismo me pasó con el brazo izquierdo. A partir de ahí intentamos solucionarlo con rehabilitación y fortalecimiento para que no me volviera a pasar, pero no funcionó. De hecho, la última vez fue el 21 de junio de 2025.
¿Cómo era competir con esa lesión?
–Estuve mucho tiempo jugando con esa limitación en los hombros y pendiente de cómo colocarlos a la hora de darle a la pelota porque, si no, sentía que se me iban a volver a salir. Yo era consciente de que estaba limitado y eso me condicionaba mucho. Aun así, era capaz de jugar de esa manera porque al final me había acostumbrado.
¿Qué hizo que decidiera operarse?
–La última vez que se me salió el hombro fue un punto de inflexión. Hasta entonces habíamos conseguido reconducir la situación, pero al ver la resonancia y hablar con el cirujano y los fisios se veía que el grado de inestabilidad era muy alto y que la lesión era bastante grave. Ya no podía competir a alto nivel y la alternativa era operar sí o sí.
¿En algún momento estuvo su carrera en peligro?
–En ningún momento me trasladaron eso. Desde el principio me dijeron que con una buena operación y una buena rehabilitación podría seguir jugando e incluso mejor que antes.
¿Cómo ha sido el proceso de rehabilitación?
–La primera operación fue el 21 de agosto y empecé tres semanas después con la rehabilitación. Luego, a finales de octubre, me operaron el otro hombro. Sigo todavía rehabilitando, no he parado. Los primeros meses han sido bastante duros porque lo único que podía hacer era ir a rehabilitación y meter muchas horas, ya que al final eran los dos hombros.
¿Cómo fueron los primeros entrenamientos?
–Lógicamente, en los primeros entrenamientos, después de tanto tiempo parado, me veía un poco torpe. Me sentía condicionado y las primeras sensaciones no fueron muy buenas tras tanto tiempo sin darle a la pelota. A nivel físico, no me encuentro tan mal porque he hecho una buena preparación, pero a nivel de golpeo cuesta más y aparecen los miedos, aunque poco a poco vas cogiendo confianza.
¿Espera volver a jugar como antes de la lesión?
–Si puedo volver a competir como jugaba antes, no estaría nada mal. Ahora mismo mi objetivo no es mejorar ni tener mejores capacidades que antes. Simplemente es volver a sentirme pelotari y jugar bien, sin problemas físicos. Si en los primeros partidos hago un desastre, pero no me duelen los hombros, para mí ya será todo un éxito.
¿Ha aprovechado para centrarse en algún aspecto del juego?
–Antes, con la posibilidad de que se me saliera el hombro, estaba muy limitado con la volea, que es donde más expuesto está el hombro. A nivel físico hemos aprovechado para hacer un buen trabajo de piernas.
¿Qué le ha sorprendido de sí mismo durante este proceso?
–Cuando estaba en ritmo de competición, perderte una semana o un partido porque tienes la mano mal me parecía un mundo. Ahora me he dado cuenta de que tengo bastante paciencia. Sabía que iban a ser al menos ocho meses parado. He adquirido mucha paciencia y mucha capacidad de trabajo y entrenamiento. Además, la motivación era distinta. Iba a entrenar con la perspectiva de poder jugar en ocho meses.
¿Cuánto trabajo cree que le queda para volver al nivel al que estaba antes de la operación?
–Cuando paré estaba jugando a un nivel muy bueno, aunque tenía impedimentos físicos que espero que ahora ya no estén. Pero al principio lo que quiero es coger sensaciones y poder jugar. Me conformo con hacerlo sin dolor, sin problemas físicos y sin estar pensando qué me puede pasar. Luego, a nivel competitivo, cuanto antes coja ritmo mejor, aunque sé que me va a costar tiempo.
¿Cuál ha sido el momento más duro de la recuperación?
–Intentaba ponerme objetivos a corto plazo y no pensar demasiado en el dolor o en los problemas que tenía. Si le das muchas vueltas a la cabeza puedes volverte loco. También me ha ayudado mucho la gente que tengo alrededor, empezando por mi novia. Al final te apoyas en tu gente porque eso es lo que te da fuerzas para continuar, cuando hay momentos en los que querrías dejar de hacer lo que estás haciendo.
¿Ha desconectado o ha seguido pendiente de la competición y de los rivales?
–Nunca desconectas del todo, pero es verdad que no he visto muchos partidos porque me tocaba un poco ver a la gente jugar y yo no poder hacerlo.
¿Ha aprovechado para hacer cosas que el calendario de competición no te permitía?
–Estaba acostumbrado a entrenar todos los días, tener una rutina y jugar el fin de semana. Durante estos meses me ha cambiado un poco la forma de ver la vida y he podido pasar más tiempo con la familia o hacer otros planes.
Vuelve el fin de semana del 22 de marzo con el Campeonato de Francia por parejas. ¿Cómo se ve?
–El año pasado lo pude ganar. He jugado cuatro finales y he ganado dos, justo las dos últimas. Este año me gustaría poder llegar otra vez a la final, pero lo veo muy difícil porque todavía no me siento competitivo.
¿Siente presión o más bien motivación?
–Ahora mismo no tengo ninguna presión. Puede que la gente tenga el recuerdo de cómo jugaba antes, pero yo ahora mismo miro por mí y por mi salud. Tengo mucha motivación por hacerlo bien, aunque sé que en los primeros partidos no voy a rendir al máximo. Cuento con ello y no me voy a comer mucho la cabeza.
¿Piensa que tiene que demostrar algo?
–No. Llevo muchos años como profesional y creo que ya he demostrado mucho. A nivel de palmarés he ganado todos los torneos. El objetivo es intentar volver a conseguirlo, pero creo que el nivel que tengo ya lo he demostrado. Ahora tengo mucha motivación, tanta como al principio.
¿Existe el miedo a una recaída?
–Cuando vuelves de una lesión siempre existe ese miedo a volver a lesionarte. Me dijeron que había un 8% de probabilidad de recaída, pero yo confío en el otro 92%. Soy consciente del problema que tengo e intentaré no exponerme demasiado, aunque cuando estás en competición al 200% no puedes elegir siempre cómo vas a golpear.
¿Qué objetivos se marca ahora?
–Lo ideal sería empezar llegando a la final de este campeonato y luego en verano empiezan los másters, que son torneos más importantes. Ojalá poder sacar buenos resultados. Después, de cara al Mundial, que es en Argentina en octubre, espero llegar de la mejor manera posible para intentar ganarlo, que es el único torneo que me queda.