Zabala pica piedra contra Larrazabal en el Manomanista
El delanteroriojano logra su segundo triunfo de la liguilla de cuartos del Manomanista, pero aún no asegura el pase a las semifinales
Le tocó sufrir hoy a JavierZabalaen el Club Deportivo de Bilbao para anotarse su segundo triunfo en la liguilla de cuartos de final del Manomanista, organizado por Aspe y Baiko Pilota, que integran Pelota Pro Liga. Iker Larrazabal, pelotari explosivo, dotado de una volea que asusta –fue extraordinaria la del 4-2, un cañón–, postura de la que abusa en ocasiones, pero de la que saca un gran rédito, vendió caro su pellejo y obligó a que su contrincante tuviera que replantearse su forma de jugar en una distancia en la que destaca.
Más peligroso que una tonelada de dinamita
El riojano sacó lustre al trabajo cuerpo a cuerpo, en un patrón más parecido al del Cuatro y Medio, con el objetivo de neutralizar la violencia de aire del alavés. Zabala tuvo que remar para talar al potente delantero de Amurrio, que no sabe lo que es contemporizar, va con todo en cada pelotazo, lo cual genera un caos de ritmo y velocidad. Zabala bajó a Larrazabal a la trinchera y aprovechó los errores de Iker, que cometió imprecisiones en posturas de costado que dieron oxígeno a un adversario que sudó la gota gorda para llevarse el gato al agua.
Las opciones
El riojano buscó las cosquillas al azul desde el inicio, pero el de Baiko no se achantó, pese a dar muestras de incomodidad. Estuvo todo el partido a remolque –excepto en el 4-5– y, sin embargo, no perdió la cara al encuentro. De hecho, estuvo cerca de remontar a Zabala un 16-11 e igualar en el cartón 18. El alavés se equivocó a la hora de abrir la pelota y ese fallo le pasó factura. Aunque Javier parecía tocado en el aspecto físico, aseguró estar entero de principio a fin. Y lo demostró. De un remate para perder la ventaja pasó al 22-17 final que deja al de Aspe muy bien colocado para entrar en las semifinales del Manomanista.
Con todo, el capricho de los resultados y los señalamientos dejan todo abierto para la última jornada. Si Larrazabal gana a Peña II, el alavés será semifinalista. Si se da esta circunstancia, Zabala necesitará hacer 17 tantos a Artola para sellar la clasificación, mientras que Iñaki debe ganar por 22-16 o más para desnivelar los tanteos en un hipotético triple empate a dos victorias.
El timón
El riojano de Aspe comenzó con las ideas claras: emular el perfil del acotado. Receta contra Larrazabal: cortadas, buscar los pies, estimular los problemas de transporte, evitar una volea cargada de dinamita. Inició la contienda con un saque, gran ariete. Cruzó bien, le dio candela y puso en serios problemas a Iker en el resto, quien respondió al aire todo el partido sin pensárselo dos veces. Cometió algunos errores el de Baiko, porque su explosividad requiere agresividad. Forma parte de su ADN como pelotari, igual que la violencia y el ritmo.
Con 4-1 en el luminoso, un voleón de Iker cambió el decorado. Aprovechó una mayor claridad de ideas en los cuadros alegres para voltear el tanteo (4-5). Un exceso de vista en un gran derechazo de Zabala otorgó el primer disparo a Javier, que manejó el timón desde entonces. Se registraron empates en el séptimo y el noveno cartón, para después ponerse 16-11. En el 14-11, con el agua al cuello, el logroñés se sacó una apertura de besagain milimétrica cuando más acosado estaba.
Larrazabal puso el aliento en la nuca de su rival hasta el 18-17 (una preciosa dejada al ancho). El alavés falló una apertura. Javier cruzó dos buenos saques. Un fallo de Iker puso el 22-17. Zabala picó piedra. Buen partido. Victoria de prestigio.
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