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Ander Murua, granito en busca de la txapela del Manomanista Serie B

El delantero de Arrasate se mide este sábado a Unai Amiano en la final del Manomanista Serie B en el Labrit de Iruñea

Ander Murua, granito en busca de la txapela del Manomanista Serie BGaizka Portillo

Ander Murua (Arrasate, 2000) debutó en el campo profesional más tarde de lo habitual dentro de Pelota Pro Liga, a punto de cumplir los 24 años. En menos de dos años, ha colmado las expectativas con una txapela del Parejas Serie B junto a Arkaitz Gabirondo y ahora aspira a calarse la del Campeonato Manomanista Serie Bante Unai Amiano este sábado en el frontón Labrit de Iruñea, a partir de las 17.15 horas.

"No me esperaba llegar a la final cuando empezó el torneo, porque el Parejas se me hizo largo y llegué cansado a la final. Descansé durante diez días y alcancé con ilusión el Manomanista. Gané a Senar en el primer partido y eso me dio vida", desbroza el arrasatearra, quien reflexiona que "fue un punto de inflexión". 

El salto a la élite

Asimismo, el guipuzcoano considera que "me costó dar el salto y la oportunidad me llegó más tarde que a los demás, pero eso, a la vez, está provocando que disfrute más de las cosas". Se cincela en un perfil "duro".

 

"En verano di un salto y mostré mi juego, que se basa en entrar de aire desde algo más lejos. Eso es lo que me ha dado confianza y continuidad. Me gusta entrar de gancho de zurda desde lejos, porque puede cambiar el tanto. Es un golpe que estoy haciendo en el mano a mano. Se hace daño porque las pelotas tienen salida y bote", analiza Murua

En imágenes: Ander Murua y Unai Amiano eligen material en el frontón Labrit de Iruñea para la final del Manomanista Serie B.Iñaki Porto

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El precedente y el rival

Cuestionado sobre el rival, Amiano, el delantero de Aspe afirma que "durante todo el campeonato ha marcado la diferencia con el golpe. Ha terminado muy bien el tanto, pero su juego se basa en sacar esa zurda. Si tiene pelota, abre hueco y es complicado darle la vuelta. La clave es atrasarle, para que no marque distancias con la pegada". 

 

Murua y Gabirondo, exultantes.

Hay un único precedente dentro de la especialidad, el de la liguilla –no se han medido mano a mano en aficionados–, que cayó 17-22 para el irundarra. "No significa nada, porque lo importante es el sábado. Hace un mes de aquel encuentro. Han cambiado muchas cosas. Ese partido me sirve de aprendizaje, para saber qué hacer y qué errores no debo cometer", zanja Murua.