Pamplona. ¿Cómo valora el proceso de fusión de cajas de ahorros?

De manera absolutamente positiva. La operación de Caja Navarra es muy valiente. Pero le pasa como al Gobierno, que por ir por delante está recibiendo muchas tortas. Pero tiempo al tiempo.

¿Y la gestión de Enrique Goñi?

Es evidente que el sector de las cajas está convulso. Y dentro de esa convulsión, a Caja Navarra algunas cosas le han salido muy bien, y otras no tan bien. Pero como se ha ido por delante y se tienen las ideas muy claras, el tiempo le dará la razón. La gestión ha sido excelente.

¿Se han elegido a los aliados adecuados para la fusión?

Este es un mundo de mercado, y no escoges al que te da la gana. Hace año y medio Caja Navarra ya estaba en contacto con muchas cajas. Y al final los socios son los que son, Caja Burgos y Caja Canarias.

Y ahora Cajasol.

Su llegada es positiva porque aporta mucho tamaño, y eso es muy importante. Tiene una buena solvencia, pero tendrá que reducir plantilla.

Hay muchas dudas en torno a la solvencia de Cajasol.

Tengo información de primera mano del Banco de España, y me dicen que la operación es totalmente viable. Pero eso no quiere decir que sea sencilla. 2011 va a ser un año muy complicado para toda la banca española, y Banca Cívica tendrá que seguir navegando en un mar turbulento los próximos meses.

¿Es un invitado obligado?

No, que yo sepa.

¿Las fusiones frías van a terminar en una única entidad?

No necesariamente. De esta operación ha nacido un banco que se llama Banca Cívica. Sólo eso. El futuro no lo sabemos.

¿Pero es una operación positiva?

¿Tener el 29% de un pedazo de banco? Claro que sí. Había dos opciones, o te quedas con una caja regional sólo para Navarra, o apuestas por un proyecto nacional e internacional donde Caja Navarra tiene un papel preponderante.

¿Y qué gana Navarra en todo esto?

Muchísimo dinero. Caja Navarra, con sede social aquí, será el propietario de una entidad financiera de alcance internacional.

La sede social de Banca Cívica, que es quien hace negocio, no está aquí.

Pero la de Caja Navarra sí. No puede ser de otra manera. Eso no cambia nada, todo el negocio que se hace fuera se tributa fuera. Es evidente que nos hubiera encantado que la sede social estuviera en Navarra, pero cuando los socios son de Burgos, Sevilla y Canarias, hay que llegar a un acuerdo.

¿No se ha sido excesivamente pretencioso? Se abierto una sucursal en Washington, y Navarra es lo que es.

¿Y Luxemburgo qué es?

Un país independiente.

No hace falta la independencia. Lo que digo es que el tamaño territorial no importa. Luxemburgo es el país más rico de Europa y es más pequeño que Navarra. Desde aquí podemos hacer lo que nos dé la gana, pero nos lo tenemos que creer. Wolfsburg es como Estella, y tiene la central de la Volkswagen.

No creo que sea comparable. Wolfsburg cuenta con el apoyo del Estado alemán, y aquí hay muchas cajas en procesos de fusión.

Es evidente que hay que ser consciente de quién es cada uno, pero todas las grandes empresas, desde Henry Ford hasta Bill Gates, han partido de un garaje. No hay que tener miedo a crecer.

El problema de crecer mucho es que se pierde el control, y tiburones financieros Flowers no invierten pensando en la obra social.

Estamos en una economía de mercado. Insisto, a Navarra le interesa que Can gane mucho dinero, que pague aquí sus impuestos y tenga a mucha gente trabajando. Ojalá dentro de 10 años Banca Cívica tenga aquí alguna de sus divisiones.

Una de las consecuencias de las fusiones van a ser las numerosas prejubilaciones. ¿Le parece bien?

Objetivamente, no. Es gente que deja de trabajar. Pero se trata de salvar el sector bancario español a base de ganar eficacia y eficiencia. No es una buena medida, pero es inevitable.

¿No le parece ofensivo prejubilar con ayuda pública a trabajadores de 55 años mientras se nos dice que retrasar la edad de jubilación a los 67 es la única forma de garantizar el futuro de las pensiones?

Son entidades privadas que hacen lo que quieren, y la aportación pública está regulada. No se hace nada ilegal.

Pero no parece ético. Sobre todo porque el mensaje que se manda al resto de ciudadanos es el contrario.

Es contradictorio, sí, pero las empresas tienen que salir adelante.

¿Qué espera de la reforma de las pensiones?

Al señor que se está jubilando no le va a afectar. Están hablando de mi pensión, y sólo espero tener la misma jubilación que tendría si me jubilara hoy. Si para eso tengo que trabajar dos años más, trabajaré dos años más. Con eso me conformo. Pero espero que me lo diga alguien con cabeza, no ese batiburrillo en el que se ha convertido el Pacto de Toledo. El único acuerdo que han alcanzado es de línea y media, y eso es un pitorreo nacional.