EH Bildu ha advertido este lunes de que el acuerdo con el Gobierno de Navarra sobre la Ley Foral de Salud no supone un pacto cerrado, sino únicamente el desbloqueo de la negociación tras aceptar el Ejecutivo una de sus principales líneas rojas. En concreto, se ha descartado transformar Osasunbidea en un ente público empresarial, por lo que seguirá siendo un organismo autónomo, una condición que la coalición consideraba imprescindible para poder avanzar.

El parlamentario Mikel Zabaleta ha valorado “positivamente” este paso porque permite superar el bloqueo en cuestiones de fondo, pero ha insistido en que la ley está aún por definir. Según ha explicado, el texto es amplio y deberá negociarse en profundidad en el Parlamento, donde todavía quedan por concretar numerosos aspectos, entre ellos cuestiones laborales como la movilidad y sus efectos económicos dentro del nuevo modelo sanitario.

Desde el PSN, la portavoz Ainhoa Unzu ha defendido que el anteproyecto constituye “uno de los grandes hitos de esta legislatura” y ha enmarcado su aprobación en la necesidad de adaptar el sistema sanitario a la realidad actual. Ha recordado que la ley vigente data de 1990 y que la Navarra de hoy “poco o nada tiene que ver” con la de entonces. Unzu ha detallado que la norma busca dar respuesta a retos como las listas de espera, la accesibilidad al sistema, la reorganización sanitaria o el refuerzo de la salud mental, además de impulsar la modernización de la sanidad pública. También ha aprovechado para contraponer la acción del Ejecutivo frente a las críticas de la oposición, señalando que el Gobierno responde “con hechos, cumpliendo y haciendo política”.

El portavoz de Geroa Bai, Pablo Azcona, ha valorado el desbloqueo como una “buena noticia” y un “avance fundamental” para sacar adelante uno de los principales objetivos de la legislatura. Ha subrayado que la reforma permitirá actualizar una ley desfasada e incorporar ámbitos que no estaban contemplados hace décadas. En este sentido, ha mencionado expresamente cuestiones como la salud mental, las nuevas tecnologías, la atención sociosanitaria o la medicina personalizada, que reflejan los avances científicos y sociales producidos en los últimos años. A su juicio, la nueva ley pone “a la ciudadanía en el centro” y adapta el sistema a las necesidades reales.

El portavoz de Contigo-Zurekin, Carlos Guzmán, ha coincidido en que la ley es “muy necesaria” y ha destacado que uno de los grandes retos actuales es el fortalecimiento del sistema sanitario público. Ha reconocido que existen problemas de accesibilidad, pero ha puesto en valor la “gran calidad” del sistema navarro. Guzmán ha defendido la necesidad de una reformulación integral que dote al sistema de una nueva visión, situando la Atención Primaria en el centro y reforzando su carácter preventivo. En su opinión, el anteproyecto incluye “medidas muy acertadas” y constituye una “buena base” para iniciar la tramitación parlamentaria.

UPN critica el protagonismo de EH Bildu

Desde UPN, su portavoz Javier Esparza ha criticado que el anuncio del desbloqueo lo haya realizado EH Bildu y no el propio Gobierno, calificándolo de “llamativo”, y ha acusado al Ejecutivo de priorizar un acuerdo con esta formación frente al diálogo con los profesionales sanitarios. Esparza ha sostenido que el Gobierno está intentando sacar adelante la ley “a cualquier precio” y “cediendo ante EH Bildu”, y ha advertido de que la clave no es aprobar la norma, sino que sea útil. “La ley de salud es un logro si sirve para algo”, ha afirmado, rechazando que responda a “el ego del consejero ni el ego de EH Bildu”.

Por su parte, el portavoz del PP de Navarra, Javier García, ha elevado el tono de las críticas al afirmar que “la única ley que necesita Navarra” es la que implique el cese del consejero de Salud. También ha vinculado la falta de médicos a una “mala gestión” del Ejecutivo.