pamplona. El candidato de CiU a la Generalitat, Artur Mas, cortejó ayer al PP y sobre todo al PSC para que faciliten su investidura, pero tanto socialistas como populares evitaron comprometerse a ayudarle y rechazaron su idea de iniciar una "transición nacional" y lograr un pacto fiscal similar al de la CAV con el Estado. La primera jornada del debate de investidura en el Parlament acabó, como se esperaba, sin que ningún grupo parlamentario garantice a Mas su apoyo para que pueda ser investido presidente de la Generalitat hoy en primera votación, con la necesaria mayoría absoluta, sumando al menos seis escaños más a los 62 que tiene CiU.
No está claro qué grupos se prestarán a abstenerse en segunda votación, mañana, para permitirle a Mas ser investido por mayoría simple, ya que los socialistas han endurecido su postura de los últimos días, si bien el PP, aparentemente más flexible, sí ha hecho una genérica aproximación a CiU, tendiéndole la mano si lima sus aristas más nacionalistas.
Tras su discurso matutino de hora y cuarto en el que procuró no excederse en sus críticas al tripartito, Mas multiplicó sus guiños al PSC en el debate que por la tarde mantuvo con el presidente del grupo parlamentario socialista, Joaquim Nadal. Mas ha aseguró que no sólo dará por bueno todo aquello que el tripartito haya hecho bien, sino que incluso se sentirá "orgulloso" de los avances registrados en los últimos años, y se esforzó en destacar todas las coincidencias programáticas con el PSC.
También en la reclamación de un pacto fiscal para Cataluña, Mas considera "indispensable" que el PSC comparta la estrategia común catalana, por lo que les pidió predisposición a "escuchar y trabajar conjuntamente" en esa dirección. Además de enumerar las coincidencias entre CiU y PSC, Mas se mostró abierto a introducir más puntos en común en su discurso de mañana e incluso recogió el guante cuando de convocar una cumbre para discutir medidas anticrisis.