PAMPLONA. Así se ha expresado Amezketa en un comunicado difundido después de que la Audiencia de Guipúzcoa condenara por torturas a cuatro de los quince guardias civiles que fueron juzgados en San Sebastián por maltratar a Igor Portu y Mattin Sarasola, los etarras que volaron la T-4 de Barajas con una bomba que mató a dos ciudadanos ecuatorianos.

"Quienes llevamos tantos años condenando todo tipo de vulneración de los derechos humanos, incluidas las torturas producidas por las fuerzas de seguridad del Estado, hemos tenido que soportar además de forma permanente los reproches y acusaciones de aquellas fuerzas políticas que llevan muchas docenas de años negando la existencia de torturas por parte de esas fuerzas", ha comentado.

Por eso, ha señalado que tras la sentencia espera que "los responsables de esas fuerzas políticas, Sanz, Caro, Jiménez, Burguete, Barcina o Sayas, Fortún o Valls, expresen de inmediato su condena a los torturadores y admitan públicamente la existencias de torturas por parte, en este caso, de miembros de la Guardia Civil".

También espera de ellos "que exijan que se aclare jurídicamente la muerte de Mikel Zabalza y se responsabilice a los causantes, aunque la sociedad sepa perfectamente cómo ocurrió y quiénes son los responsables".

"En caso contrario habrá que entender, como muchos suponemos, que esas personas y sus partidos lo que han hecho en realidad durante muchas decenas de años ha sido impulsar esos delitos de tortura, justificarlos negando su existencia y premiar e indultar a quienes los cometían y eran condenados", ha dicho.

Condenados, ha indicado, con unas penas "por otra parte mínimas, en número y contenido, ya que el muro de silencio y como han mirado para otro lado infinidad de jueces, fiscales o forenses, entre otros muchos implicados, ha sido paralelo y similar a la actuación de tantos y tantos responsables políticos".

Koldo Amezketa ha considerado además que "quienes nunca han condenado hechos de este tipo, cuando condenan otros hechos también merecedores de condena, nos están demostrando que no es la ética, la moral o la justicia lo que les motiva sino el aprovechamiento político y el rédito electoral. Para ellos las vulneraciones de derechos humanos son malas según quien las vulnere. A algunos, ahí no nos van a encontrar nunca".

"Voy a estar atento a la respuesta que pido y valdría la pena que lo estuviesen también quienes creen que el respeto a los derechos humanos debe prevalecer en todo caso", ha concluido.