Pamplona. Uxue Barkos no cierra las puertas a la izquierda abertzale, pero asegura que nunca le ha escuchado hablar de su participación en Nafarroa Bai.
¿Está abierta la puerta de NaBai para la izquierda abertzale?
Yo nunca he escuchado a la izquierda abertzale hablar de participación en NaBai. Sí es cierto que ha hecho un requerimiento en estos últimos meses a dos de las patas de NaBai, no al resto. En cualquier caso, las puertas están abiertas para quien comparta los principios, anhelos y objetivos, entre ellos principios tan básicos como el de todos los derechos para todas las personas en un posicionamiento claro contra todo tipo de violencia.
¿Y cree que con esos requerimientos la izquierda abertzale tradicional estaría tratando de entorpecer el avance de NaBai?
Quien hace una invitación exclusiva a dos de los cuatro miembros, de las cuatro patas, creo que está llamando a otro proyecto. En este sentido yo me quedo con una parte de la respuesta de EA, que es su apuesta por NaBai.
¿En qué punto está la coalición?
La salida de Batzarre nos ha causado sorpresa, pero las dificultades de la coalición vienen por su propia configuración. Es una coalición de partidos para Navarra, pero se produce la diferencia y la leal competición en el resto del país, lo que hace de NaBai una experiencia enormemente trabajosa pero no menos rica.
¿Y ya está claro quién será el candidato al Parlamento? Lo digo porque cuando salió su nombre Patxi Zabaleta se enfadó bastante.
No me consta así por parte de Patxi Zabaleta, al menos no personalmente conmigo. Aquello fue la expresión de un grupo de independientes. Pero en ningún momento ha habido problemas. Se lo garantizo.
Entonces Zabaleta será candidato.
Corresponde a Aralar efectivamente decidir quién será el candidato al Parlamento y Aralar ya ha hablado de manera bien clara.
¿Qué le ha parecido la entrevista de Otegi en el The Wall Sreet Journal
El medio es el mensaje, que se haya sido publicado en un medio como el The Wall Streer Journal. Pero creo que la sociedad vasca lo que espera es el mensaje definitivo de ETA.