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Un rebrote inesperado

Un rebrote inesperadoEFE

PAMPLONA. En mínimos históricos y dada por erradicada hasta por el consejero de Interior del Gobierno vasco, Rodolfo Ares, la kale borroka se ha vuelto a colar en la agenda informativa de las últimas semanas. Dos cajeros automáticos calcinados tras un ataque perfectamente organizado por un grupo de encapuchados en Bilbao; la sede de Lanbide de Agurain atacada por un artefacto explosivo casero con la firma de los radicales; seis contenedores quemados y varios vehículos afectados por las llamas en Lekeitio tras la detención de presuntos miembros de ETA; otros tres ayer en Sestao; y el punto álgido, el pasado jueves, coincidiendo con la huelga general, en la que varios ertzainas sufrieron una emboscada en los juzgados de Bilbao y, entre otros sabotajes más, el batzoki de Algorta fue atacado con cócteles químicos.

Un parte de guerra que recuerda a otra época, pero que viene repitiéndose desde hace dos meses y que ha vuelto a reabrir el debate y las especulaciones sobre el verdadero trasfondo del asunto. Y lo que es más importante: si en el actual escenario de cese definitivo de la actividad armada, estas expresiones de violencia son fruto de los "nostálgicos" de la violencia callejera o hay peligro de que se enquisten y se conviertan en habituales.

Se trata de una kale borroka de segunda generación y que llega cuando la sociedad vasca afronta el camino hacia la normalización y pacificación. La experiencia reciente ha hecho que todas las miradas se dirijan al entorno del MLNV. Y la preocupación es notable entre la clase política vasca por el repentino crecimiento de casos de kale borroka, quizá disimulados en acciones contra bancos y cajas, pero acciones violentas al fin y al cabo.

Algunos de estos sabotajes han sido relacionados con protestas anticapitalistas, como la quema de varios contenedores en Santutxu el pasado día 8, donde aparecieron varias pintadas en contra del sistema económico. Una circunstancia que se multiplicó durante la huelga general del jueves, donde "un reducido grupo de incontrolados" -en palabras del consejero de Interior del Gobierno de Navarra, Roberto Jiménez- protagonizaron ataques como los que en el pasado realizaban los radicales vinculados a Jarrai y, posteriormente, a Segi.

Fuentes consultadas dicen que la izquierda abertzale vive un momento de importantes tensiones internas. Estos interlocutores hablan de muchos nervios y poca claridad en el seno de ese mundo, así como de la dificultad de mantener bajo el mismo ritmo a todo su entramado social. Las mismas fuentes mantienen que algunos quisieran que los acontecimientos fueran a mayor velocidad y presionan en esta dirección.

También muestran su extrañeza por el énfasis que pone Rodolfo Ares en negar la evidencia. El consejero vasco ha repetido durante esta semana que la kale borroka, tal y como se conocía, ha desaparecido, aunque ha reconocido que hay unos cuantos radicales incontrolados que apuestan por la estrategia violenta. Ares asegura que hay que tener en cuenta que algunos de los incidentes que se han producido en los últimos días son habituales en muchas ciudades de fuera de la CAV y Navarra, por la acción de grupos vandálicos sin una motivación estrictamente política. Los datos recogidos por el Departamento de Interior de otras ciudades del Estado español reflejan que Zaragoza registró la quema de 209 contenedores entre junio y octubre de 2011. En Badajoz fueron 140 contenedores quemados durante todo el año pasado, y en Granada 24 solo el pasado mes de enero. Por su parte, en las pasadas Fallas valencianas se contabilizaron 111 contenedores y 1.184 papeleras quemadas.

El caso es que la realidad le lleva la contraria a Ares. Fuentes de los sindicatos policiales, por ejemplo, no entienden que el Departamento de Interior haya dado orden de tratar los graves incidentes de la huelga, especialmente los de Algorta, como desórdenes públicos y no como actos de terrorismo, tal como se hacía hasta ahora siguiendo el protocolo. Cabe recordar que, en dichos incidentes, encapuchados lanzaron una decena de cócteles químicos que causaron dos heridos, una mujer y una niña de muy corta edad que sufrió quemaduras por ácido en su ropa. La chica fue evacuada a Cruces con problemas de visión en un ojo.

Al parecer, la Ertzaintza investiga posibles pistas en uno de estos cócteles que no llegó a explotar. Según ha podido saber este periódico, este artefacto tuvo que ser recogido por los artificieros de la Policía vasca. Estas fuentes critican la nula previsión e información aportada por la Unidad Antiterrorista, integrada por 580 agentes, sobre qué podría pasar en el transcurso de estas manifestaciones. "Estos artefactos son peligrosísimos. Están confeccionados para hacer mucho daño. Suelen mezclar un líquido detonante con bolitas de papel de aluminio y le añaden aceite o pegamento para que se quede impregnado al cuerpo o al objeto al que lo arrojan. De noche son letales porque, a diferencia de los cócteles molotov, no los ves llegar", ilustra un ertzaina veterano.

los mismos que en 2011 El año pasado se cerró con 25 ataques relacionados con la kale borroka, mínimo histórico desde su surgimiento. Por su parte, en los tres primeros meses de 2012 se han producido una veintena de incidentes sin contar los que tuvieron lugar a lo largo de toda la jornada de huelga general del pasado jueves. El único episodio preocupante de 2011 tuvo como detonante el desalojo y posterior derribo del gaztetxe Kukutza de Rekalde.

Precisamente, los altercados registrados durante esas jornadas fueron analizados con suma atención por los expertos en la lucha antiterrorista. Según las fuentes consultadas, episodios como los registrados el pasado mes de septiembre en este barrio bilbaíno, que posteriormente se extendieron al resto de la capital vizcaína, son la evidencia de que la kale borroka "está embridada" en sí misma, y acarrea el riesgo de que en solo un instante se suelten las riendas que, según las Fuerzas de Seguridad, la mantienen contenida. La propia Comisión Internacional de Verificación aseguró tras los sucesos de Rekalde que en este momento "es imperativo que todos actúen de forma comedida y responsable".

Y, aunque la izquierda abertzale se ha desmarcado de estos actos y hasta el propio Gobierno vasco ha descartado que los dirigentes de la antigua Batasuna estén alentándola, un reducido sector del MLNV sigue apostando por la utilización de manera puntual de los sabotajes callejeros para demostrar que el conflicto "está vivo". Esta es la información que manejan los expertos en la lucha antiterrorista en sus informes sobre kale borroka, en los que se advierte de que hay grupúsculos de radicales dispuestos a saltarse el guión que marca la izquierda abertzale en su apuesta por las vías exclusivamente políticas. Como dato a tener en cuenta, se han registrado sabotajes en algunas de las localidades en las que más oposición tuvo la ponencia Zutik Euskal Herria, como Zarautz, Algorta, Amurrio o Vitoria.

como en londres o madrid El profesor de Ciencias Políticas de la UPV/EHU Francisco Letamendia mantiene una versión diametralmente opuesta, ya que descarta cualquier relación de estos radicales con la antigua Batasuna. "Mucho me temo que el tipo de gente que recurre a estas acciones no reacciona a lo que le pueda decir la izquierda abertzale", subraya este experto en la política vasca, que entiende la alarma creada por la reaparición de los sabotajes callejeros. Sucesos que, según indica, son similares a los que se registran de forma habitual en otros lugares de Europa como Londres, Madrid o Barcelona.

"En Euskadi, como venimos de donde venimos y hay un pasado que está reciente, todas las miradas se dirigen hacia la izquierda abertzale cada vez que se registra un ataque de esta índole, pero creo que sus dirigentes están enfadados porque lo único que les hace es perjudicar a nivel político. Cada vez que se produce un sabotaje, todos los focos se dirigen hacia ellos y se dice que la kale borroka no ha desaparecido, que no es verdad que se haya producido el fin de la violencia, pero no es así", enfatiza Letamendia. A su vez, culpa de este rebrote a jóvenes desencantados con el sistema: "Es un movimiento antisistema que no se engarza en la izquierda abertzale. Son sucesos que se están repitiendo en todos los países. Son descerebrados y atacan a los que consideran los responsables de su situación".

Quien no ha cambiado el chip ante el nuevo tiempo político abierto en la CAV es la Fiscalía General del Estado. Esta semana, durante un juicio en la Audiencia Nacional a un acusado de atacar una entidad bancaria, el representante del Ministerio Público advirtió durante la celebración del juicio de que "este tipo de estrategia de lucha sigue presente en el momento actual".