Navarra ha superado el examen económico europeo después de varios años sin someterse a él por culpa del coronavirus y la guerra de Ucrania. La Comunidad Foral ofrece buenos datos en cuatro de los cinco aspectos que evalúa la UE para determinar la salud financiera de las administraciones.

El Gobierno foral cumple con el límite máximo de deuda –que Navarra tiene tres puntos porcentuales por debajo del máximo–, con el déficit máximo, con el periodo medio de pago a proveedores y con los principios de prudencia financiera, que valora el riesgo en operaciones de endeudamiento, avales y activos financieros. El único punto negativo tiene que ver con la regla de gasto, que se sale de los parámetros fijados por el Estado, aunque el cálculo no será definitivo hasta que la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) elabore las Cuentas Económicas del Sector Público.

El resumen lo hace la Cámara de Comptos en el último informe de cuentas generales. Allí explica que los principios de estabilidad presupuestaria –que buscan controlar el gasto público– quedaron suspendidos durante los ejercicios 2020, 2021, 2022 y 2023. Los dos primeros, por culpa de la pandemia del coronavirus; los dos últimos, por los efectos de la guerra de Ucrania. En 2024, la Comisión Europea ordenó la vuelta de la estabilidad presupuestaria y no fue hasta febrero del año pasado cuando Navarra y el Estado acordaron, en el marco de la Comisión Coordinadora del Convenio Económico, los objetivos de estabilidad presupuestaria y deuda pública hasta 2027.

El primero es el límite de deuda pública. El Estado y Navarra lo fijaron en el 13% del PIB como máximo. Navarra cerró el año pasado en el 9,4%, muy por debajo de la exigencia. Este buen rendimiento ha permitido a la Hacienda Foral llegar a un acuerdo con la Administración central para poder destinar el superávit de cada año –fue de 575 millones en 2025– a inversiones, y no a amortizar deuda, como hasta ahora obligaba la ley.

Navarra cumple con la 'prudencia financiera'

El segundo elemento es el cumplimiento del déficit, que es el porcentaje máximo de desviación entre ingresos y gastos. Navarra y el Estado lo pactaron en el 0,3% del PIB y también se ha cumplido.

En tercer lugar está el periodo medio de pago a proveedores, un indicador que se utiliza para medir la sostenibilidad de la deuda comercial. Para cumplirla, Navarra tiene que pagar en 30 días o menos. En 2024, Navarra estuvo por debajo de los 30 días en diez meses, por lo que este indicador también aparece en verde.

Dentro de la prudencia financiera la UE mide el coste total de las operaciones de endeudamiento, los avales concedidos –no pueden superar el 1,5% del PIB navarro– y los activos financieros, que tienen que estar en verde. Navarra cumplió con este último requisito en 2023, por lo que en 2024 no fue evaluado; está dentro de lo exigido en operaciones financieras; y tuvo avales comprometidos en 2024 y 2025 por valor de 164 millones, lo que representa el 0,64% del PIB, muy por debajo del 1,5% fijado como tope máximo. Tampoco ningún tercero obtuvo aval o garantía por importe individual superior a 25 millones de euros o el 0,1% del PIB de Navarra.

Por último está la regla de gasto. De alguna manera, mide que tu gasto público no supere por mucho lo que creces. Para calcularlo el Ministerio fija como tasa de referencia el crecimiento del PIB estatal a medio plazo: 2,6%. Navarra presentó un aumento del 9,3%. Los datos que maneja el Estado no son los mismos –hay casi un punto de diferencia– y no serán definitivos hasta que la IGAE publique su informe económico.

En definitiva, concluye la Cámara de Comptos, Navarra ha cumplido con los objetivos de financiación y sostenibilidad financiera pese al dato de la regla de gasto.