Moreno se aferra a la "vía andaluza" para gobernar con "serenidad y diálogo"
El barón popular afronta su tercera legislatura en Andalucía con la extrema derecha por primera vez en su gobierno, que le promete lealtad a cambio de "prioridad nacional"
Juanma Moreno Bonilla afronta desde este lunes su particular "lío" con Vox, aunque él lo haya dado por terminado tras llegar a un acuerdo con los ultraderechistas. Ayer tomó posesión como presidente de la Junta Andalucía y su tercera legislatura echa andar con la extrema derecha por primera vez en el Gobierno andaluz.
En su discurso de toma de posesión en el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la comunidad, el barón del PP quiso dejar claro que su acuerdo con Vox no le desviará de su "vía andaluza", que, recordó, se ampara en la "serenidad y diálogo" y es "contraria a los cordones sanitarios" porque es "inclusiva". "Voy a ser fiel a mí mismo y al modelo que ha hecho de Andalucía en estos años una comunidad más próspera, un referente de estabilidad, seguridad y también de entendimiento", prometió.
Insistió el dirigente popular en que a pesar de su pacto con Vox y de asumir sus postulados, los "valores no cambian". Así, se mostró "orgulloso" tanto de los que "nacieron aquí" como de los que "vinieron a comprometerse con esta tierra que hoy es la suya". "Somos el sur. Y el sur es humanidad, entendimiento, la unión de personas diferentes en un proyecto común y compartido. El sur es empatía, lucidez, valentía, ir juntos, entendernos, buscar lo que nos une y no lo que nos separa", señaló.
Fue de alguna manera una forma de tranquilizar a la población inmigrante y de justificar la entrada en su Ejecutivo de la extrema derecha, que contará con una vicepresidencia liderada por Manuel Gavira, portavoz de la formación en la región, para una legislatura que confía sea "fructífera" y "larga".
"Espero y deseo que entre todos podamos hacer grandes cosas en beneficio de esta tierra. Ese es el largo y ancho camino por el que nuestra tierra avanzará en los próximos años en respuesta una vez más al mandato de los ciudadanos. En ese camino esperamos encontrar a todos los que quieran sumarse. Algunos no se quieren sumar y es legítimo esa posición. Pero todo el que se quiera sumar en el ámbito político, social y económico para construir un mejor futuro Andalucía tendrá siempre las puertas abiertas", remarcó Moreno, quien aprovechó la ocasión para citar al poeta granadino Rafael Guillén: "La vida no hay que medirla solo por su longitud sino también por su amplitud". "Cuanto más, mejor. Y si cabemos todos, todavía mejor", añadió.
Moreno también se dirigió al Gobierno de Pedro Sánchez, pero, a diferencia de otros barones populares, no para reprocharle nada -no era el momento- sino para hacer una llamada al "entendimiento y la colaboración" en beneficio de la comunidad autónoma. Andalucía "necesita suficiencia financiera y un trato justo en la distribución de los recursos, así como el cumplimiento de los compromisos y deberes contraídos en materia de infraestructuras que son completamente esenciales para nuestra capacidad de desarrollo y bienestar futuro", subrayó. De este modo, tendió la mano a Sánchez y prometió que buscaría el consenso "con honestidad y lealtad", aunque no ocultó el actual "entorno de hostilidad, inestabilidad y enfrentamiento" en el que está sumida la política actual.
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El peaje de la "prioridad nacional"
Lealtad es precisamente lo que le ha garantizado Vox, esencial para una legislatura que Moreno Bonilla afirma que se pone en marcha con el objetivo de agotarla. Para ello necesitará la aprobación de presupuestos "en tiempo y forma". El acuerdo PP-Vox garantiza precisamente la aprobación de las cuentas hasta 2030. Sin embargo, la formación de ultraderecha es impredecible -ya forzó elecciones en Aragón y Extremadura por su 'no' a los presupuestos en estas regiones- y permanecerá vigilante a que se cumpla su principal mantra: la "prioridad nacional".
Manuel Gavira no pierde ocasión para recordárselo. A la salida de la toma de posesión, el dirigente de Vox destacó que comienza una nueva "una nueva época" en la que el Ejecutivo regional va a poner "siempre primero a los españoles". Puso de relieve que su partido será un socio de gobierno "fiable" y "leal" que "trabajará y gobernará para todos los andaluces". "Vox es serio y cumple con la palabra dada y los acuerdos", enfatizó.
Matizó que la "prioridad nacional" no es "excluyente" sino que es "poner a los andaluces primero" porque "se han cansado de ser los últimos". A su juicio es defender el "sentido común", "poner requisitos" para que "los españoles sean los primeros, para que los andaluces puedan tener una vivienda, prosperar en su tierra, para mejorar la sanidad, bajar los impuestos y mejorar los servicios públicos". Además, garantizó que "serán un bastión frente a la mafia de Pedro Sánchez".
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Agenda reaccionaria
Por su parte, la secretaria general del PSOE de Andalucía, María Jesús Montero, afeó la "puesta en escena" de la toma de posesión de Moreno. "No rebaja la radicalidad de lo que firmó el lunes", en referencia al tono conciliador y dialogante empleado por el presidente de la Junta.
Montero criticó un pacto que pone a la comunidad "al servicio de la agenda reaccionaria" de Vox y que supone "el entierro de la supuesta vía andaluza" que Moreno convirtió en seña de identidad de su gestión al frente de la Junta tras su victoria de 2018.
La dirigente socialista aseguró que lo dicho por Moreno "no se corresponde con lo firmado" y vaticinó que que lo que se viene es un acuerdo "con la extrema derecha para desmontar avances en igualdad, derechos, servicios públicos y la lucha contra el cambio climático".
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