El río Areta se ha encargado de jugar con la geología al buscar su camino para entregar sus aguas al Irati y recortar de paso un bello cañón. No seremos los primeros en asomarnos a su foz pues desde la Prehistoria el hombre ha buscado las soledades del barranco. Si hay algo que llame la atención de la aproximación al comienzo de la ruta es el diferente ritmo que marca la zona del valle del Romanzado que se atraviesa. El compás cadencioso de las tareas de campo, los sonidos rítmicos de las esquilas de ganado y los colores que las estaciones pintan en el paisaje agropecuario serán la bienvenida.

Entramos hasta Murillo-Berroya, que dejamos atrás para alcanzar el caserío de Benarroya después de cruzar el río Areta, artífice del cañón, por un puente. El caserío solitario enclavado en un altozano sobre el río ofrece un panorama extenso hacia la foz de Ugarrón y el recorrido que se va a realizar.

Sólo una casa, la iglesia de San Andrés y una gran nave de ganado componen este pequeño enclave rural donde una fuente aprovisiona las necesidades hídricas para el camino.

Bastará llegar al pequeño cementerio, curioso de observar con su ciprés pues sólo aloja el panteón familiar de la casa Pedro que acabamos de dejar al comienzo de la ruta. Frente a él se halla un paso de finca que hay que abrir para tomar la pista que desciende hacia un pequeño barranco.

Enormes quejigos junto a la ribera y el gorgoteo del agua dan paso a una subida entre roca de esquisto que enfila directa a una espléndida visión del desfiladero. 

Las rocas talladas destacan en el bosque de ribera otoñal JUAN CARLOS MUÑOZ Y MAR RAMÍREZ

Frente a la senda se despliega un enorme anticlinal o pliegue geológico en el que las rocas quedan suspendidas como si de una gran ola de piedra se tratase. Tapizado de vegetación, apenas deja ver el borde rocoso en su zona más alta y agreste como un festón grisáceo.

Allá en lo alto del anticlinal e inaccesible desde esta margen del barranco queda la prueba de la presencia prehistórica del hombre en estas tierras gracias al dolmen de Ugarrón. Mantiene todas las piezas de su estructura, aunque la cubierta esté caída. Para visitarlo hay que dirigirse hacia Ozkoidi y en el cruce de acceso tomar una pista que lleva a la borda de Ugarrón, sobre la que se levanta una colina en la que se instaló esta cámara funeraria prehistórica.

El sendero prosigue en un fuerte ascenso atravesando campos de labor. Dependiendo de la época del año habrá que atravesar los cultivos. No será difícil pues la orientación de la marcha hacia el barranco no se pierde en ningún momento. El paso, junto a un gran enebro solitario donde gustan de sestear las ovejas, lleva hasta otro bonito mirador de la foz.

Un monte bajo de carrasca y boj, acompañado de ejemplares de encina y enebro además de cornicabra, escolta el sendero que llega incluso a mostrarnos uno de los rincones más salvajes y hermosos de todo el trayecto frente al Cubillar, un roquedo donde anidan los buitres leonados.

La senda desciende hacia el río con vistas aéreas en las que exploraremos en busca del águila culebrera que habita en la zona o del paso del halcón peregrino, mientras que en el camino no será difícil distinguir al gorrión chillón o descubrir el vuelo del pito real. 

A medida que avanzamos, el río cobra protagonismo pues nos ponemos a su nivel. Llegamos a un gran campo de cultivo que deberemos atravesar durante un kilómetro recorriendo su margen muy próxima al río. De la otra orilla queda el despoblado medieval de Aikoa y su dolmen escondido entre las carrascas. Es momento de buscar rastros de nutria o desmán pirenaico pues habitan en el río dadas sus buenas condiciones ambientales, que le han llevado a ser un territorio protegido.

Salvamos un último barranco, el de las Viñas, indicación de que estamos cerca del punto final de ruta, el puente sobre el arroyo Zabalza en la carretera que se dirige a Imirizaldu. A partir de este punto iniciamos el trayecto de regreso desandando la senda.

Ficha técnica

  • Tipo de recorrido. Ida y vuelta, de dificultad baja.
  • Punto de partida. Podemos comenzar, indistintamente, en el municipio de Murillo-Berroya, en su caserío de Berroya, o en Imirizalzu.
  • Distancia. 12 km.
  • Tiempo. 3 h.

No te puedes perder. Recorrer entre pueblos el agradable paisaje rural del valle del Erromantzatua [Romanzado] por donde discurre la foz de Ugarrón entre las sierras de Illon-Idokorri y Leire. El nombre del valle proviene de la temprana implantación de la lengua romance en la zona. En el bonito pueblo de Bigüezal se puede ascender hasta la ermita de San Quirico y visitar el dolmen de Faulo, ubicado en la sierra de Illon. Situado a poco más de mil metros sobre el nivel del mar, el dolmen presenta una gran cubierta y está rodeado por un túmulo.


RUTAS POR EUSKAL HERRIA

NAVARRA Foz de Ugarrón

Del libro Rutas a foces, gargantas y desfiladeros de Juan Carlos Muñoz y Mar Ramírez

Editorial: Sua Edizioak