En imágenes: De ruta por la Sierra de AloñaGonzalo Pérez Zunzunegui
17Encajado en su barranco abrupto, el monasterio de Arantzazu vuelve a ser punto de partida para una de esas rutas que combinan historia, paisaje y mito. La Sierra de Aloña despliega desde aquí un recorrido que atraviesa bosques, crestas abiertas y escenarios donde aún resuenan las viejas historias de pastores y gentiles.
DATOS PRINCIPALES
· Kilómetros: 13,2 km
· Desnivel positivo: 850+
· Duración: corriendo 2:00h / Caminar - correr: 3:10h / Senderismo 4:20h
LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA
· Desde Donostia salimos por la parte oeste para tomar la AP-8 dirección Bilbao hasta la salida 69. Ahí nos desviamos a la AP-1 dirección Vitoria que abandonamos en Mondragon, donde cogemos la GI-2630 hasta Oñati donde tomamos el desvío hacia Arantzazu.
· Desde Bilbao, salimos dirección Donostia por la AP-8 hasta la salida 84 donde cogemos la N-636 en Mondragon. A partir de aquí seguimos los pasos del primer punto.
· Desde Vitoria, saliendo por la parte norte mediante la N-240 accedemos a la AP-1 sentido Donostia. La dejamos en la salida 130 en Mondragon y seguimos los pasos del primer punto.
· Desde Pamplona, por la AP-15 llegamos a Irurzun donde por la A-15, tomamos en Andoain la A-1 primero y mas tarde en los alrededores de Donostia la AP-8 sentido Bilbao y continuamos con los pasos del primer punto.
DESCRIPCIÓN
Volver a Arantzazu siempre tiene algo de ritual. No importa cuántas veces hayamos pasado por su explanada, el monasterio aparece encajado en el barranco como un guardián antiguo, con esa mezcla de piedra rugosa y silencio profundo que casi nos obliga a bajar la voz. Allí empezamos la ruta, con el aire fresco de la mañana y el eco del barranco todavía en sombra. El plan es sencillo: subir hacia la Sierra de Aloña, recorrer su loma larga y regresar al santuario cerrando un círculo.
Vistas de la sierra en el descenso
El sendero arranca junto a las esculturas de Oteiza, que parecen observar cada paso. La tradición cuenta que en 1468 el pastor Rodrigo de Balzategi encontró la imagen de la Virgen entre espinos y exclamó ¿“Arantzan zu?”. Ese hallazgo marcó el destino del lugar, que pasó de ser un rincón remoto para convertirse en un centro espiritual y cultural. Hoy, además, es una puerta natural hacia las montañas que lo rodean.
primeros tramos de la ruta
Tomamos el sendero que sube hacia Urbia, pero pronto lo dejamos para desviarnos hacia el norte, buscando la cresta de Aloña. El bosque nos recibe con su mezcla de hayas altas y suelo húmedo. La pendiente se vuelve constante, de esas que nos van a obligar a encontrar un ritmo cómodo y a dejar que la respiración marque el paso. Si caminamos en silencio, escucharemos el crujido de las hojas y el murmullo del viento entre las ramas.
CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA
Hidratación. Tenemos un par de fuentes por el camino por lo que a pesar de que siempre se recomienda ir bien abastecido de agua, podremos reponer sin problemas por el camino.
Calzado. Terreno variado, desde sendero estrecho con posibilidad de barro a zonas herbosas y otras con piedra, así que optaremos por un calzado polivalente.
Dificultad. Moderada, aunque lo complicado es ganar altura con un primer ascenso potente y tener precaución en la zona de piedras, con algún paso, sencillo, pero algo aéreo.
A medida que ganamos altura, el bosque se abre y aparece la primera panorámica amplia. Aizkorri se levanta al fondo como un muro claro, mientras que a nuestra izquierda se intuye ya la loma larga de Aloña. La sierra tiene fama de ser menos abrupta que su vecina, pero no por ello menos interesante. Sus formas suaves esconden historias antiguas, restos pastoriles y leyendas que hablan de lamias, gentiles y espíritus que habitaban estas montañas antes de que el cristianismo lo cubriera todo. Tras pasar una zona de bordas y una fuente llegamos a otra donde los carteles nos marcan el GR hacia adelante. Hacemos caso omiso de las mismas y tomamos el sendero que en fuerte ascenso nos lleva directos hacia la cresta. En estos momentos nuestra respiración será lo que más oiremos, ya no tan pausada como antes.
Gorgomendi
Avanzamos hacia la primera cumbre de la Sierra de Aloña, también conocida como Gorgomendi. La cima es una meseta amplia coronada por una gran cruz. Desde allí, la vista es generosa: Oñati queda justo debajo, recogido entre colinas; al este se alinean las cumbres de Aizkorri; al oeste se intuyen las montañas de Gorbea y Anboto; y hacia el sur, la meseta alavesa se abre como un mar tranquilo. Es un lugar que invita a quedarse un rato, a dejar que el viento haga su trabajo y a mirar sin prisa.
MITOLOGÍA
Aloña siempre ha tenido un aura particular. Algunos relatos sitúan en estas lomas uno de los últimos refugios de los jentilak, gigantes paganos que, según la mitología vasca, desaparecieron cuando vieron la primera luz del cristianismo. Se dice que uno de ellos lanzó desde aquí la piedra que hoy conocemos como la Jentilarri, y que otros se refugiaron en cuevas cercanas antes de desaparecer para siempre. No cuesta imaginar a esas figuras enormes caminando por estas lomas abiertas.
Collado de Aitzarrate
BALCÓN NATURAL
Tras un descanso breve, seguimos la cresta hacia el oeste, buscando el cordal que nos llevará de vuelta hacia Arantzazu. El terreno alterna tramos herbosos con zonas de roca caliza, formando un paisaje irregular y atractivo. A veces el sendero se difumina, pero la dirección es clara: avanzar por la loma, dejar que el terreno marque el ritmo y disfrutar de esa sensación de caminar por un balcón natural. Pasamos por cimas como Kurtzezar, Errikoaitza, pasando por el collado de Aitzarrate otras dos más Akaitz y Arriurdin.
Akaitz
El descenso hacia el entorno del santuario se hace por un sendero más estrecho, que baja entre pastos y pequeñas dolinas. Estamos en el collado de Biozkornia que separa Aloña de Aitzgorri. A partir de aquí seguimos el GR hasta toparnos con las señales donde nos desviamos para atacar la parte alta de la sierra. La trashumancia, los rebaños y los pastores han dejado una huella profunda en la sierra, y todavía hoy es fácil cruzarse con ovejas latxas que pastan tranquilas en las laderas. A medida que perdemos altura, el monasterio vuelve a aparecer, primero como un punto oscuro entre los barrancos y luego como un conjunto imponente de piedra y hormigón. El sendero desemboca de nuevo en la explanada del santuario, donde el contraste entre la arquitectura moderna y el entorno natural siempre sorprende.
La sierra de Aloña
La Sierra de Aloña no es la más alta ni la más famosa, pero tiene algo que engancha: un equilibrio perfecto entre paisaje, historia y silencio. Invita a caminar sin prisa, a mirar con calma y a dejar que el monte haga su trabajo. Que nos conecte con nuestro yo más profundo. Mientras nos alejamos, el monasterio queda atrás, quieto y solemne. Y uno piensa que quizá esa sea la magia de Arantzazu: que siempre parece estar esperando, como si supiera que volveremos.
PLANES ALTERNATIVOS
En esta ocasión proponemosdos planes alternativos para completar la salida
1.- Cueva de Oñati-Arrikrutz. Es posible visitarla con reserva previa. Esta es especial por sus descubrimientos paleontológicos. Se han hallado huellas de varios animales, pero el hallazgo del esqueleto completo de un león de las cavernas es el descubrimiento más importante hasta la fecha ya que es el primer hallazgo de este tipo realizado en España.
2.- Visita a la Txokolateixia. un Centro de Interpretación del chocolate ubicado en la antigua sede de la Chocolatería Orbea, situado en Kalebarria - 29, en el que nos enseñarán la rica tradición chocolatera de la villa. En él, se recogen chocolateras antiguas, molinillos, metates, moldes o piedras, que molían el cacao. Los orígenes del chocolate en Oñati se remontan a muchísimos años atrás y muestra de ello son los mapas y las rutas del cacao del S. XVIII; así como la abundante documentación, películas, libros y recetas que acreditan el amor de Oñati hacia este producto. El Centro tiene como finalidad permitir, por un lado, que las personas mayores recuerden sus tiempos pasados y, por otro lado, que las más jóvenes conozcan la historia de Maiztegui, Orbea, Loyola, Onena, Garaicoechea, Guereca y la actual y única superviviente de aquella tradición local. Mas info en https://turismoa.xn--oati-gqa.eus/es/que-hacer-en-onati/gastronomia/txokolateixia-interpretazio-gunea/#map-location
Para comer o descansar disponemos de la mejor opción también en Oñati, donde podremos degustar la gastronomía típica de la zona haciendo especial mención al Turrón de Oñati que no es un turrón navideño al uso, sino que es una pasta dulce de almendra y azúcar, muy ligada a la tradición local. También no podemos dejar de lado el queso Idiazabal, Goxua, Pastel Vasco o las tejas y cigarritos.