Todos conocemos a Michael F. Fox, que ha cumplido ya los 60 años, por su papel de Marty McFly, el compañero adolescente de Doc Brown en la saga Regreso al futuro; por su interpretación de Alex P. Keaton en la serie Enredos de familia; y por otras muchas apariciones en películas y series de éxito. Después de que con solo 29 años le diagnosticaran Párkinson, Michael se dedicó con la misma intensidad a dar a conocer los problemas derivados de dicha enfermedad, ayudando a que el mundo la conociera.

El famoso actor relata en su publicación No hay mejor momento que el futuro, y en primera persona, los problemas de salud a los que ha tenido que enfrentarse, y cómo durante un tiempo le hicieron perder su optimismo. A través de capítulos llenos de recuerdos, reflexiones y de un gran sentido del humor, relata de forma amena los momentos más duros. La suya es una historia de lucha, coraje y superación que ofrece un final lleno de esperanza, así como una mirada resiliente ante la dureza de la vida. "De lo malo puede surgir algo bueno", concluye a modo de resumen.

Unas memorias conmovedoras, a menudo divertidas, que ayudarán a muchos pacientes como él, en las que Fox revela cómo recuperó su sentido del optimismo y reflexiona sobre su edad, la familia y la vida con una discapacidad.

Portada del libro.

Cuando le diagnosticaron Párkinson su confusión interna se topó con su fragilidad externa. "Algo tenía que ceder", explica el actor. "Después de treinta años con Párkinson he llegado a una especie de tregua con mi enfermedad: tenemos una larga historia juntos, y hace tiempo que me he dado cuenta de que el control queda descartado. En su lugar, me he conformado con un arreglo que requiere adaptabilidad y resiliencia", indica.

Vergüenza

Porque, en su opinión, el Párkinson es como el golpe defensivo de un boxeador, rápido e insistente, "algo que puedo soportar al saber cómo amagar y esquivarlo, pero entonces llegó el directo a la mandíbula que me hizo clavar la rodilla durante un tiempo: me encontraron un tumor en la médula espinal".

Cuando en su primera caída, el 13 de agosto de 2018, esperaba a Nina, su esposa, tumbado en el suelo de la cocina y "fastidiado de verdad", su sensación era de desdicha aumentada exponencialmente. "Intento sacar algo bueno de este desastre, pero ninguna de mis habituales bromas y comentarios tontos me sirve de nada. Solo dolor y arrepentimiento. Después de mi operación de espada, en abril, todos, médicos, familiares y amigos, me habían repetido diariamente un mismo mensaje: únicamente debes preocuparte de una cosa, de no caerte. Y aún así, aquí estoy", explica.

Cuando revisita el pasado es, dice, una búsqueda de sabiduría y experiencias, y no por remordimientos o vergüenza. "No intento borrarlo, solo aceptarlo. Sean cuales sean mis circunstancias físicas en este momento, les hago frente y sigo", relata.

"Si me caigo, me levanto; en cuanto al futuro, todavía no he estado allí. Solo sé que tengo uno. Lo último que se nos agota es precisamente el futuro", sostiene. Porque para él todo se resume en dar las gracias. "Estoy agradecido por todo, por cada fractura, por cada gesto y por cada giro equivocado, por las pérdidas inesperadas, porque han ocurrido de verdad y porque solo así pueden poner de relieve la alegría, los logros y el tremendo amor de mi familia. Creo que finalmente puedo ser un optimista y también un realista".

En silla de ruedas

El actor reconoce en sus memorias que no le importa ya ir en silla de ruedas, a la que al fin no ve como "una secuestradora", sino como una herramienta. "He logrado vivir mi vida sin que el Párkinson me definiera, de modo que una simple silla de ruedas no me molesta. Roosevelt no se dejaba fotografiar sentado en ella, y tampoco Kennedy, pero yo lo he superado; no soy presidente de nada y no necesito preocuparme de si puedo ofrecer una imagen de debilidad ante tipos como Hitler o Castro. Solo soy un actor jubilado que desea asistir a un concierto con su mujer y sus hijas. Adelante, que me empujen", relata.

Porque, en opinión del carismático actor, si suma todos sus problemas físicos y los compara con el dolor y las dificultades que sufren millones de seres, ve que apenas hacen subir la aguja en el indicador de penurias universales. "Mis desgracias son de una dimensión que a duras penas logro imaginar. Hay gente que sufre la muerte de un hijo, la pérdida de la libertad o el exilio. Para ellos, todo es una desgracia sin fin".

También relata que tal y como están las cosas en la actualidad, sigue habiendo mucha gente que sufre y tiene miedo, que no está segura de poder mantener su forma de vida, su trabajo o la educación de sus hijos, y no sabe cómo acabará el drama que significa esta pandemia.

Es consciente de que solo podemos vivir nuestra propia vida. Y en estos momentos "lo que debo afrontar me sobrepasa. Piso terreno nuevo, tan nuevo como mis pensamientos. Pienso que mi sentido del equilibrio se ha ido a hacer gárgaras junto con un montón de otras cosas". Y añade: "Confío y deseo que siempre hay restos de esperanza entre escombros y también cosas por las que estar agradecido. Muchas familias, la mía incluida, tuvimos la suerte de descubrir el valor del tiempo que pasamos los unos con los otros mientras hacíamos frente al virus", apunta en sus memorias.

Michael Fox recalca que "todos podemos sacar algo positivo del curso 2020". ¿Qué? "Aceptar lo que ha ocurrido en el pasado, abrazar el presente y mantenernos abiertos a la posibilidad de que las cosas mejoren en el futuro", sentencia.

PERSONAL

Nacimiento: Edmonton (Alberta, Canadá) 1961.

Trayectoria: Ocasionalmente es cantante y músico. Su carrera en el cine y la televisión comenzó a fines de los años 70. Entre sus papeles se destacan el de Marty McFly en la trilogía de Regreso al futuro (1985-1990). Acaba de publicar su libro No hay mejor momento que el futuro. O cómo afrontar la muerte un optimista (Libros Cúpula).

Diagnóstico: En 1991 le diagnosticaron Párkinson y reveló su problema al público en 1998. En el año 2020 abandonó la actuación cuando los síntomas de la enfermedad se hicieron más severos. Desde entonces se ha mantenido como activista por la cura de dicha enfermedad, lo que le llevó a crear The Michael J. Fox Foundation. En marzo de 2010, el Instituto Karolinska de Suecia lo condecoró con un honoris causa por su trabajo en favor de una cura para la enfermedad.

Premios: Cinco Emmys, cuatro Globos de Oro, dos premios del Sindicato de Actores, el premio People's Choice y el Hombre del Año de GQ.

Retirada: En septiembre de 2013 comenzó a protagonizar una serie de televisión: The Michael J Fox Show. En noviembre del 2020 anunció su retirada de la actuación por complicaciones derivadas del Párkinson, que además le ha acarreado otras dolencias asociadas. Desde su retiro hace numerosas actividades, incluidas las memorias que ahora presenta.