La alta concentración de polen augura una primavera complicada para los alérgicos
Las intensas lluvias del invierno han favorecido el crecimiento de la vegetación y de las plantas, lo que implica una polinización "intensa"
Muchos alérgicos ya han empezado a notar los efectos de una primavera especialmente intensa, con altos niveles de polen y síntomas que se adelantan varias semanas respecto a lo habitual.
La sucesión interminable de borrascas de este invierno ha provocado el llamado “efecto lavado”. Se trata de un proceso de limpieza natural que produce la lluvia al arrastrar partículas, favoreciendo el crecimiento de la vegetación, lo que se traduce, para desgracia de los alérgicos, en una polinización intensa en primavera.
La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) prevé niveles altos de polen que ya está notando la población alérgica. El “impacto va a ser significativo” por las condiciones meteorológicas extraordinarias de este año, que está siendo “muy cálido” y “húmedo”, con “precipitaciones muy generosas”, según explicó el presidente del comité de aerobiología de la SEAIC, Juan José Zapata Yébenes.
El cambio climático junto a la contaminación han alterado el patrón tradicional de las alergias al polen, de forma que ya no se limitan a la primavera y se alargan durante más meses. Hay una “oferta alergénica prolongada todo el año”, señaló el coordinador de la Comisión de Comunicación de la SEAIC, Pedro Ojeda.
A esto se suma la mayor prevalencia de patologías como la rinitis o el asma, que siguen al alza. “Cada vez las enfermedades son más complejas”, con patrones más graves y mayor cantidad de alérgenos, alertó el presidente de la SEAIC, Ignacio Dávila.
Las intensas lluvias, el cambio climático y la contaminación han generado una “tormenta perfecta” para que cada vez más personas padezcan alergias respiratorias, sobre todo alergia al polen, indicó Ojeda.
Variedad de pólenes
Existe una gran diversidad de pólenes. Los procedentes de las gramíneas son los responsables de la mayor parte de las alergias respiratorias. También destacan las cupresáceas, el plátano de sombra, el olivo, las urticáceas o la salsola, cuya importancia y presencia dependen del tipo de vegetación predominante en cada región.
Las cupresáceas, como el ciprés, tienen mayor incidencia en zonas como Granada o los ejes Lleida-Córdoba y Tarragona-Sevilla; el plátano de sombra causa estragos en ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia, Girona o Talavera de la Reina; y el olivo registra elevadas concentraciones en provincias como Jaén, Córdoba, Granada, Sevilla, Cádiz, Ciudad Real o Badajoz.
Las urticáceas predominan en áreas mediterráneas y húmedas, como Vigo, Granada, Tarragona o Girona, mientras que la salsola es propia de zonas más áridas como Lleida, Murcia-Elche, Zaragoza o Almería.
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Previsiones por zonas
Las previsiones apuntan a concentraciones de entre 10.000 y 12.000 granos por metro cúbico en Badajoz y Cáceres, mientras que en Sevilla podrían alcanzarse entre 6.000 y 8.000 granos/m³. También se esperan niveles elevados en Toledo y Madrid, con hasta 6.000 granos/m³.
En Asturias, Cantabria, Euskadi, Nafarroa y Aragón se prevén niveles leves, con concentraciones entre 1.500 y 2.000 granos/m³, al igual que en Baleares, Catalunya, Comunidad Valenciana y Murcia.
En Galicia, los niveles oscilarán entre leves y moderados, especialmente en Ourense y Lugo, mientras que en Canarias serán muy bajos, con concentraciones entre 250 y 500 granos/m³ en Tenerife y Las Palmas.
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