El clima más cálido y húmedo, vinculado al cambio climático, aumenta la probabilidad de epidemias
El dengue enferma a decenas de millones de personas en todo el mundo cada año y se ha multiplicado por más de diez a nivel mundial desde el año 2000
El clima más cálido y húmedo, vinculado al cambio climático, está aumentando la probabilidad de epidemias, según saca en conclusión un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) y otras instituciones internacionales, que han analizado la conexión entre un ciclón y un brote masivo de dengue, una enfermedad viral transmitida por mosquitos que puede causar fiebre, sarpullido y síntomas potencialmente mortales como hemorragias y shock.
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"Los impactos del cambio climático en la salud no son algo que estemos esperando. Están ocurriendo ahora mismo", asegura la autora principal del estudio, Mallory Harris, investigadora postdoctoral de la Universidad de Maryland que realizó la investigación como estudiante de doctorado en biología en Stanford, cuyos hallazgos se han publicado en 'One Earth'.
El dengue, transmitido por los mosquitos 'Aedes aegypti' y 'Aedes albopictus', enferma a decenas de millones de personas en todo el mundo cada año, según la Organización Mundial de la Salud, y se ha multiplicado por más de diez a nivel mundial desde el año 2000. Un ciclón y el fenómeno de El Niño en la costa de Perú en 2023, en una región normalmente seca, fueron seguidos por un brote de dengue diez veces mayor de lo normal.
Técnica estadística
Utilizando una técnica estadística desarrollada en economía, los investigadores analizaron qué porcentaje de este brote histórico se debió al clima inusual de 2023, modelando lo que habría ocurrido sin la tormenta. En colaboración con científicos del Ministerio de Salud del Perú y del Centro Latinoamericano de Excelencia en Cambio Climático y Salud, el equipo estimó que el 60% de los casos de dengue en los distritos más afectados fueron causados directamente por las lluvias torrenciales y las altas temperaturas durante el ciclón. Esto se traduce en aproximadamente 22.000 personas más que enfermaron y que de otro modo no lo habrían hecho.
La relación fue que las fuertes lluvias inundan las zonas bajas, destruyen la infraestructura de agua y saneamiento y crean charcos ideales para la reproducción de los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus. El clima cálido acelera la reproducción de los mosquitos y la transmisión de enfermedades. En comparación, las zonas más frías afectadas por el ciclón no experimentaron un efecto significativo de las precipitaciones extremas en la incidencia del dengue.
"Si bien solemos observar grandes brotes de dengue tras fenómenos meteorológicos extremos, esta es la primera vez que los científicos han podido determinar el papel del cambio climático y medir con precisión el impacto de una tormenta en particular sobre el dengue, una de las enfermedades infecciosas de más rápido crecimiento", cuenta la autora principal del estudio, Erin Mordecai, profesora asociada de biología en la Facultad de Humanidades y Ciencias de Stanford y codirectora del programa de Ecología de Enfermedades en un Mundo Cambiante, con sede en el Centro para la Salud Humana y Planetaria.
Simulaciones
Los modeladores climáticos de Stanford, Jared Trok y Noah Diffenbaugh, analizaron simulaciones que comparaban las precipitaciones de marzo entre 1965 y 2014 con un período de referencia preindustrial. El resultado señala que las condiciones de precipitación extrema, como las observadas en 2023, son ahora un 31% más probables en el noroeste de Perú que antes de la industrialización. Si a esto se le suma el aumento de las temperaturas, la probabilidad de que se presenten condiciones climáticas como las que provocaron la epidemia de dengue de 2023 casi se ha triplicado.
Los hallazgos constituyen tanto una advertencia como la semilla de una posible solución. Según los investigadores, el control selectivo de mosquitos y la vacunación en distritos urbanos de alto riesgo podrían mitigar el impacto de un aumento repentino de enfermedades transmitidas por mosquitos. Las inversiones en resiliencia urbana ante inundaciones, como un mejor drenaje, viviendas más resistentes e infraestructura hídrica más fiable, también podrían ayudar a prevenir esta amenaza.
"Esta investigación proporciona al Ministerio de Salud de Perú una estimación inicial para cuantificar los impactos específicos en la salud de los eventos climáticos extremos", comenta Andrés Lescano, coautor del estudio e integrante del Centro Latinoamericano de Excelencia para el Cambio Climático y la Salud. Esto puede servir como referencia para promover mayores inversiones en salud pública, tanto en preparación como en respuesta.
Análisis similares podrían aplicarse a huracanes, monzones y otros fenómenos extremos en todo el mundo. Podrían ayudar a los gobiernos a prepararse antes de que se propaguen brotes de enfermedades transmitidas por mosquitos y a comprender mejor el impacto que el cambio climático ya está teniendo en la salud humana.
"A medida que los fenómenos meteorológicos extremos se vuelven más frecuentes debido al cambio climático, debemos pensar estratégicamente y actuar con decisión para prevenir las epidemias transmitidas por mosquitos", finaliza Harris.
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