Con la llegada de los ocho toros de Álvaro Núñez a los Corrales del Gas, ya son cuatro las ganaderías que reposan en la Rochapea a la espera de que llegue su turno de subir hasta los corralillos de Santo Domingo para correr el encierro de San Fermín. Fuente Ymbro será la primera el día 7 de julio, los Cebada Gago lo harán el 8, los de Victoriano del Río esperarán hasta el 9 y los recién llegados tendrán su carrera el viernes 10. Todas ellas han enviado ocho morlacos.

Además de que se van cumpliendo cumpliendo los preparativos para que todo esté listo para las fiestas, lo importante de la llegada de esta cuarta ganadería es que su desembarque fue el pistoletazo de salida para abrir al público las puertas de los Corrales del Gas y que los más impacientes pudieran ver de cerca, a través de las troneras protegidas por vidrios, a los protagonistas de los encierros de las mañanas y las corridas de la tarde.

Los primeros visitantes que acudieron al Gas para ver los toros.

Visitas

A las cuatro y media de la tarde de ayer los primeros aficionados compraban por cuatro euros (los menores de 12 años entran gratis si van acompañados de un adulto) la correspondiente entrada y apenas dos horas después eran casi un centenar los visitantes que se turnaban frente a los ventanucos de los corrales de cada ganadería. A medida que pasaba la tarde, el goteo de visitantes no se detuvo hasta las 20.15 horas, cuando se cierra la taquilla, y 15 minutos después se marchan los últimos visitantes. Por las mañanas el horario es de 11.00 a 13.30 horas y la taquilla se cierra un cuarto de hora antes.

Pablo Sánchez, encargado de las visitas a las instalaciones, comenta que los dos primeros días suelen ser de poca gente, pero enseguida se sabe que se pueden ver los toros, el público se multiplica. “El año pasado hubo alrededor de 25.000 personas”. Además, a muchos no les importa que solo estén la mitad de las ganaderías, “la gente tiene tantas ganas de San Fermín y de ver los toros”.

Entre estos primeros visitantes no hay un perfil tipo, familias con niños de edades variadas y corredores del encierro se mezclan con aficionados a los toros, turistas extranjeros o estudiantes universitarios llegados de Estados Unidos.

Un vis a vis entre toro y niño.

Comentarios

Así, el pamplonés Alfonso Induráin explicaba a las estadounidenses Tatiana Avdienko y Lucía Thiessen-Rodriguez, de intercambio en la UPNA, los entresijos del encierro, en especial la diferencia entre los toros y los cabestros.

Con un ojo más experto y valorativo, Daniel, corredor del encierro, comentaba que los toros de Fuente Ymbro y, en especial, los de Cebada Gago, “tienen mucha presencia”. “Los Cebada Gago son cada vez más impresionantes”, concluye.

El grupo de primos formado por Oier e Iranzu Marcilla, de 9 y 5 años, Lukas y Daniela Martínez, de 7 y 11 años, y Ane Erro, de 9, pasaban de una ventana a otra sin dejar de comentar cada movimiento de los toros. “Son muy bonitos”, decía Oier y Lukas remata con un claro “me gustan”. Oier elige al jabonero de Fuente Ymbro de nombre Improvisado, mientras que Lukas prefiere a Manirroto, de la misma manada.