A Bill le cambió Pamplona
Ernest Hemingway y los Sanfermines transformaron la vida al escritor estadounidense, Bill Hillmann. Casado con una pamplonesa, se ha marcado el objetivo de correr cien encierros este verano
Bill Hillmann (Chicago, 1981) afronta un verano especial. Llegó a Pamplona este 2 de julio. Lleva viniendo a Iruña por Sanfermines, desde 2005, salvo en la pandemia. Nos atiende con un castellano básico pero muy entendible, con la mirada puesta ya en el próximo Chupinazo.
Hemingway le cambió la vida. En particular su novela Fiesta (The sun also rises). Hillmann venía de un pasado de problemas escolares y familiares en un barrio complejo, pero el libro le inspiró sobremanera.
El hallazgo
En su adolescencia, Bill había dedicado buena parte de su energía a boxear, fue campeón de Chicago, pero su entrenador hizo también de profesor y guía, y le ayudó a enfocarse en poder ir a la universidad. Fue por en entonces cuando empezó a oír hablar de Hemingway, a través de una profesora y de su padre. Un día leyó Fiesta. Y se lo devoró en seis horas. “Me abrió un mundo nuevo para mí, la cultura de toros”. Así que, según cuenta, quiso cambiar su vida, ser un escritor e ir a Pamplona y “correr con los toros”.
Cuando lo hizo ya no hubo vuelta atrás. Podía haber ocurrido que los Sanfermines le decepcionaran, pero no fue así. Y eso que la primera vez que se lanzó a la “aventura”, vino solo e inexperto, durmió en las calles y perdió su dinero. Sin embargo, califica aquella estancia de “loca y divertida”. “Para mí, la experiencia estuvo muy cerca del libro”, indica.
Su primer encierro
“La primera vez que vi un toro en la calle, cerca de la curva de Estafeta, golpeó a una persona, iba muy rápido, era más voluminoso y más alto de lo que había visto en fotos; para mí fue un momento muy grande, pero solo fue medio segundo”.
Entonces estuvo cerca de ser aplastado por un cabestro. Lo cuenta como si hubiera sido ayer. Ese mismo día decidió correr más encierros, y tuvo menos suerte en 2014 y 2017, cuando sufrió sendas cogidas. Pero tampoco eso le quitó su afición. Reconoce que antes de su primera cornada ya había tenido “muchos momentos de peligro”, pero califica de “normal” que un corredor reciba una cornada, como “parte de esta cultura”, asegura convencido.
“La primera vez que vi a un toro en la Estafeta para mí fue un momento muy grande, y solo fue medio segundo”
“Aventura”
Bill Hillmann se ha marcado este año 2026 el propósito de correr en cien encierros, en honor al centenario de Fiesta, la novela que tanto le ha influido. Lo llevará a cabo durante dos meses, repitiendo en encierros más pequeños matinales y vespertinos incluso con vaquillas, en localidades de dentro y de fuera de Navarra. Así, correrá en Pamplona, Tudela o San Sebastián de los Reyes, y en Puente la Reina, San Adrián, Íscar, Peñafiel, Cuéllar, Tafalla, Estella o Falces.
¿Por qué embarcarse en un reto así, más allá de la efeméride? “Para mí quizás es solo una aventura”, señala. Él se siente particularmente identificado con Hemingway por compartir el mismo problema “de enfermedad mental”: la bipolaridad. “Hemingway se suicidó y en este momento en el mundo en general y en EEUU, hay muchos suicidios y enfermedades mentales”. Constata que la adicción al móvil y a las redes sociales potencian este tipo de patologías. A su juicio, se están creando hábitos sedentarios, de falta de relaciones presenciales y de “aventuras reales” que agravan los problemas psicológicos.
Matrimonio
Hillmann está casado con Paula Andión Zabalza, una pamplonesa a la que conoció en 2019 en Sanfermines. Eso ha terminado de vincular la historia de este estadounidense a Pamplona y facilita ahora el objetivo de plantearse dos meses corriendo encierros.
El escritor no ve grandes cambios en el desarrollo de los encierros sanfermineros, y advierte de que por su rapidez y masificación siguen siendo peligrosos. “Es difícil correr bien y solo los corredores muy locos, atléticos y valientes pueden hacerlo”.
En cuanto al debate sobre las corridas de toros, las defiende sin dudas. “Para mí son muy bonitas y magníficas”, asevera. Si bien asegura sentir tristeza cuando ve morir en la plaza a los toros con los que ha corrido, defiende esta práctica y asegura que es “más natural” que el sacrificio de reses en un matadero.
“En Pamplona es difícil correr bien, y solo los corredores muy locos, atléticos y valientes pueden hacerlo”
Sanfermines de día
Respecto al resto de Sanfermines le gusta especialmente la hora del vermut con la familia de su mujer. Como corredor responsable, los fuegos artificiales ponen el punto y final a cada jornada. “Para mí, la fiesta es más en el día; me gusta ir con mis amigos Xabi Mintegi y su familia, con Aitor Aristregui o con Ander Echanove, otro buen corredor en la curva”. “Son preciosos los momentos tranquilos”, dice. Otro de ellos, añade, es visitar los corralillos del Gas. “Para ver los toros, obviamente, pero también para observar a gente de todas las edades viéndolos”.
UN CORREDOR ESCRITOR
Con la ayuda de su mujer en la traducción, Bill Hillman se ha editado Pueblos, en versión audiolibro y en papel, sobre su plan para correr 101 encierros. El año pasado participó en una treintena, y esta vez quiere triplicar ese número, objetivo que le parece “fácil”.
Hillmann es autor de tres libros previos relacionados con los encierros: Cómo sobrevivir a los toros en Pamplona, Corriendo con Hemingway (que presentó hace diez años) y Mozos. También ha escrito una novela: The old neighborhood.
“Toda mi vida va en Fiesta y ha sido conectar con este libro. A Paula, mi esposa, le gustan también mucho los encierros, y voy en esta aventura con ella”. Así que la pamplonesa le va a acompañar en cada localidad, documentando con vídeos y fotos esta “cosa loca” que Hillmann piensa que va a quedar “bonita”.
Pueblos ya está disponible en formato audiolibro, en Google Books. En versión papel lo presentará en plenos Sanfermines. En su web, (www.billhillmann.org) Hillmann se presenta como autor, profesor, periodista, guía de corredor de encierros, locutor, narrador, e instructor de retiros de escritura.
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