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La crónica | Feria del Toro

Vilau, puerta grande

El catalán corta dos orejas del tercero de una novillada de Pincha de la que se esperaba más / Serrano, oreja con el mejor capote y muleta l Osornio, de vacío

Vilau, puerta grandePatxi Cascante

Aunque dos utreros lodosanos tuvieron algunos aplausos en el arrastre, sobre todo Oloroso (3º) e Higueruelo (5º), la novillada de Ganadería de Pincha decepcionó un tanto: más por expectativa que por nota.

El conjunto no suspendió, pero provocó desilusión en los aficionados que llegaban con dos argumentos importantes para disfrutar de una gran tarde de toros: el encierro de Pincha estaba bastante mejor presentado en kilos y trapío que el año anterior; y todavía se oía el eco y estaba de boca a oreja la gran corrida de toros cinqueña que José Antonio Baigorri había lidiado solo veinticuatro horas antes en la localidad madrileña de Moralzarzal, donde se pidió el indulto y se le dio la vuelta al ruedo al cuarto ejemplar. Por lógica, aunque los augurios no son cuadrados en esto de los toros, una de Pincha de tres años tenía que andar todavía más. No fue así. Lo sentimos.

Quite de Álvaro Serrano al burraco ‘Soñador’, cuatro novillo.

Sin embargo, y sin arrimarse al paisanaje y la amistad, sí hubo que apuntar varios de los grandes valores con los que se trabaja en el laboratorio del Ontanal lodosano: fijeza y humillación. Toda la novillada cumplió en varas con fijeza, y algunos ejemplares entregándose, en dos fuertes encuentros con los de la pirámide cortante. El primer Pincha, Fundidor, de equilibrado trapío, fue buen ejemplo de lo dicho. Tuvo clase y siempre mostró el gesto de fijeza y de humillar. Sin embargo, una voltereta, más por impericia de Osornio, y el defecto del calamocheo y, luego, del gazapeo, terminaron la historia. Osornio, en exceso breve. El 4º, un bonito y armonioso burraco de nombre ilustre en la casa navarra, Soñador, tuvo sus opciones. Al mexicano se le vio suficiente, sobrado en la expresión, dominador de la puesta en escena, pero, a la postre, con poco acople y transmisión.

Los novillos

Ganadería. Seis utreros de Pincha. Bien presentados, algo dispar el conjunto. Terciado el 2º. Con fijeza y cumplidores en varas; humillando, pero faltos de recorrido y alma. Palmas en el arrastre para los mejores, 3º y 5º. Lastimado de un remo el 6º.

Los novilleros

Emiliano Osornio. (Frambuesa y azabache). En el 1º, estocada atravesada y dos descabellos. Y en el 4º, estocada y descabello (silencio).

Álvaro Serrano. (Grana y oro). En el 2º estocada atravesada y 3 descabellos (saludos tras aviso). Y en el 5º, estocada (oreja)

Mario Vilau. (Perla y oro). En el 3º, estocada (dos orejas). Y en el 6º, estocada (palmas).

Las gradas

Presidencia. José María Sevilla (Pte. Club Taurino), asesorado por Ángel Erro y Mª José Ibarra Generosa con 2ª oreja a Vilau.

Ambiente. Muy buena entrada, unos 11.500 espectadores. Tarde-noche calurosa. Muy buen ambiente presanferminero.

En lo artístico destacó Álvaro Serrano, tanto manejando el percal como la pañosa. Lanceó bien a su lote de salida a la verónica y estuvo a la altura e, incluso, por encima de su lote, que, es cierto, fue el mejor. El 2º, Reposado, estaba falto de romana y expresión, a pesar de la anchura de sienes y cuerna. Fue mucho y mal picado, trasero. No fue óbice para que Reposado se entregara con clase, aunque su metraje fuera corto. El verduguillo restó mucho para una oreja cantada. Sí tocó pelo el madrileño ante el buen Higueruelo, que hacía quinto. Buen capote, galleo, quites. Iván García, superior con los palos, muy ovacionado. Bravo en varas el Pincha y enclasadísimo en la muleta, hasta el punto de que Serrano se llegó a sentir al ralentí y arrancó unos olés tan hondos como espontáneos. Torero de clase y de poder. El utrero, aunque quería y quería, dijo que ya no había más. Estocada y merecida oreja.

Mario Vilau, que se fue a portagayola (y rápido lejos de allí) en los dos novillos, se convirtió en el primer protagonista que abre la Puerta Grande del Encierro del abono taurino. Lo consiguió cortando las orejas del buen tercero, un Oloroso de generosa caja y algo menos de cara. Sangüesa lo picó bien y bastante, y respondió en el último tercio. El catalán se dio un atracón de torear por ambos pitones con entrega, aunque algo sobrado de fuerza en toques y maneras. Valiente, meritorio. También con mucho que aprender. Espadazo y la segunda oreja no tuvo peso.