Lucas Cordero Garmendia, vecino de Durango (Bizkaia) de 34 años, es corredor habitual de los encierros de Sanfermines por una herencia familiar que lleva perdurando desde que su abuelo los corría. Desde muy pequeño ha mamado esta tradición y lleva cinco años cogiéndose vacaciones del 6 al 14 de julio para hacerle honor. Por eso, todos los años corre desde el Ayuntamiento hasta la Plaza de Toros y siempre había salido ileso.
Sin embargo, en esta ocasión no ha corrido la misma suerte por culpa de, como lleva pasando de unos años a esta parte, la masificación del recorrido, lo que le ha provocado un esguince "grande" en el tobillo izquierdo. “Viene mucha gente que no debería estar en el recorrido, que no corren y que no están en condiciones para correr, y eso nos impide a nosotros”.
En su caso, un chico “bastante grande me pisó encima del pie, por lo que no podía seguir porque no conseguía moverlo y casi me parte el tobillo. Ahora duele, pero solo es un esguince”, ha contado con pena, sabiendo que tiene que volver a su casa después de lo acontecido y, sobre todo, porque lleva meses preparándose las carreras.
“No necesitamos gente que nos estorbe. Si vas a correr el encierro, lo mínimo es que te prepares y, si no vas a correr, no molestes”, ha dicho, algo impotente, porque sabe que estaba haciendo una buena carrera. “Se cayó un toro negro y salté por encima, pero el chico no me dejó seguir. Ahora no puedo mover el pie. Así que solo me queda coger un bus para irme a casa y estar apenado porque no puedo seguir disfrutando de estos días”, ha concluido.