los estudiantes heridos en el accidente del miércoles entre un autobús escolar y un coche en Arizaleta (valle de Yerri) relataron ayer su experiencia como un "susto" que se quedó ahí, pese a que la colisión fue frontal entre el autocar y el vehículo. Tres de los cuatro heridos en el percance, los hermanos Nerea, Natalia y Álvaro Urabayen Azpilicueta, de 16, 15 y 13 años y de la localidad de Iturgoyen, recordaron ayer cómo sucedió todo. "Creíamos que era una broma porque desde nuestros asientos ya veíamos cómo de frente venía un coche directo hacia el autobús", señalaron los chavales, que añadieron que "el chico que conducía el coche dijo que el sol le daba de lleno en la luna y con el reflejo no veía".
El pequeño Álvaro, de 13 años, viajaba en el asiento situado junto al conductor del autocar, un puesto que ocupa habitualmente, ya que "el chófer le dice que se siente ahí para tenerlo vigilado", comentaron entre bromas sus hermanas. El chaval relató cómo tras el choque "me pegué contra el cristal, pero no me hice nada en la cabeza, ni un chichón, aunque la luna del autobús es muy dura. Lo que si tengo es un esguince en la muñeca, supongo que me lo hice al apoyarme".
Por su parte, su hermana mayor, Nerea, sufrió un golpe cervical, por lo que deberá llevar un collarín durante unos días, mientras que la mediana de la familia Urabayen Azpilicueta, Natalia, señaló que "yo iba sentada en la parte de atrás, en el asiento de en medio, apoyada entre otros dos asientos. Con el golpe caí de lado y tengo golpes en el brazo".
Los tres hermanos afectados, a los que se sumó un cuarto herido, viajaban en el autobús que les conduce desde Iturgoyen al IES Tierra Estella, donde estudian ESO. Junto a ellos viajaban un total de 12 alumnos, de las localidades de Iturgoyen, Arizaleta, Riezu, Vidaurre e Irujo, todas de los valles de Yerri y Guesálaz.