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Rein Loring vendió la avioneta original en Hong Kong

el piloto malagueño, de familia aristocrática, se casó con una pamplonesa y se pasó al bando golpista en 1936

Pmplona. Los responsables de esta reconstrucción milimétrica del Ciudad de Manila tienen el convencimiento de que el aeroplano original fue pintado en Pamplona. Pero nada avala esa teoría. La única certeza recogida en los archivos es que Rein Loring compró la avioneta en Londres en la última semana de enero de 1933. Desde la capital inglesa voló directamente, con su reciente ad-quisición, a la capital navarra, en donde aterrizó a las 15.30 horas del 1 de febrero después de un vuelo de seis horas y media. Ese momento habría quedado inmortalizado en la foto reproducida en la parte superior de la página, en el que el aparato muestra su matrícula inglesa EC-W12, sustituida después en España por EC-AAT.

Pamplona no fue un lugar de paso en la vida (1902-1978) del piloto malagueño. Aquí conoció a la que sería su esposa, Mercedes Arraiza, con la que contrajo matrimonio a finales de aquel mismo año. También el aeródromo de Noáin le sirvió de refugio cuando en septiembre de 1936 huyó con un bimotor de la base de Getafe para pasarse al bando levantado en armas contra el gobierno de la República. Instalado en la capital, combatió en el frente del norte. En la contienda civil cayó derribado en 1938 por una batería antiaérea, salvándose gracias al paracaídas.

Fernando Rein Loring era hijo de una acomodada familia malagueña, "un joven aristócrata" de 29 años, según ABC, cuando en 1932 decidió emprender su primera aventura de volar entre Madrid y Manila en doce días. Había estudiado la carrera de perito electricista y combatido como piloto en África en 1924. Cuando tomó gusto por las largas travesías intercontinentales, ya era especialista en trabajos de fotogrametría.

Su primer viaje a Filpinas excedió de las dos semanas calculadas. Salió de Madrid el 24 de abril y no tomó tierra en la isla hasta el 25 de junio, entre otras incidencias porque una avería en el depósito de gasolina le retuvo durante cerca de un mes en Hong-Kong.

Casi un año después, el aviador afrontó de nuevo el reto con esa avioneta que ahora es objeto de reconstrucción y que da pie a recordar al personaje. En esta oportunidad, Rein trazó el objetivo de cubrir la distancia en once etapas y, además, completar un viaje de ida y vuelta.

Partió el 18 de marzo. Las primeras etapas salieron según lo esperado, incluso el día 20 completó el trayecto entre Túnez y Bengasi, de 1.510 kilómetros, en ocho horas y cuarto. Esta vez fueron las inclemencias meteorológicas las que alteraron los planes, ya que no arrivó a la capital filipina hasta el 9 abril.

puja por la avioneta La estancia en Manila, donde no faltaron Te Deum, misa de gracias y banquetes de homenaje, se prolongó casi por espacio de dos meses. En ese tiempo, Rein Loring anunció que descartaba retornar a España en su avión, que lo vendería en Hong-Kong y que regresaría en barco. El alcalde de Manila trató inútilmente de abrir una suscripción popular (él aportó las primeras 5.000 pesetas) para adquirir la aeronave y conservarla como recuerdo de la gesta. La respuesta ciudadana no engordó mucho la cuenta, ya que el aviador finalmente realizó la transacción en China y de la avioneta nunca más se supo.