Fermín Gorraiz Echamendi trabaja junto a sus hermanos Miguel y Patxi en la explotación familiar en Erdozáin. Exiliados de Itoiz, su pueblo natal, por la construcción del embalse, asentaron su actividad ganadera de vacuno de carne y agrícola a escasos kilómetros de su localidad engullida por el pantano. “El 16 de junio de 2003 tuvimos que dejar nuestra casa, y nada más salir a la calle, derribaron la vivienda”, recuerda la fecha como si fuera hoy. 

A punto de cumplir 62 años ha renovado el cargo como presidente de EHNE al mismo tiempo que desempeña su actividad en la granja con Miguel, de 63, y Patxi, de 64. En la nueva ejecutiva se ha rodeado de savia nueva, con perfil más joven, y Felipe Etxetxikia, técnico en el sindicato desde hace diez años, ha ocupado la secretaría general. EHNE afronta estos cuatro años con el objetivo de potenciar el relevo generacional.

En los próximos diez años, somos muchos los que nos vamos a jubilar”, detalla Fermín, que también prepara el cambio con su hijo Peio. “Aún le falta, tiene 17 años, pero está convencido de dar el paso”, subraya. El sindicato calcula la necesidad de llegar a 5.000 profesionales en Navarra. “Actualmente sumaremos unos 3.100”, especifica. Para ello, exige frenar la entrada de grandes empresas y fondos de inversión en la agricultura y ganadería. 

El pasado lunes repasó la actualidad del sector desde su explotación. Esa mañana soleada y con altas temperaturas, las vacas madres reposaban en el establo, al mismo tiempo que en silencio, sin mugir, se alimentaban del forraje. En el exterior, varios gatos correteaban y dos cerezos del valle del Jerte coloreaban de rojo y verde el entorno, desde donde se divisaba el canal de Navarra. Diferente maquinaria esperaba aparcada para su uso y en una caseta acondicionada para utilizar como zona de descanso durante las jornadas laborales, Fermín Gorraiz atendió a este periódico. 

¿Qué modelo de explotación defiende EHNE?

El familiar. Hay patrimonios impresionantes en el sector que reciben ayudas, y eso no puede ser. Para potenciar el modelo familiar, nosotros como sindicato hemos planteado implantar topes en las ayudas. Como ejemplo, en las convocatorias de subvenciones para los planes de mejora, pedimos que los solicitantes presenten su renta y patrimonio. Los políticos declaran su patrimonio cuando entran en el Parlamento o en el Gobierno; ¿por qué no tenemos que declarar nosotros antes de optar a una ayuda? Un agricultor a título principal (ATP) puede cobrar hasta 800.000 euros en subvenciones durante cinco años porque tiene derecho a cinco planes de mejora si dispone de capacidad para ello. Aunque eso suponga invertir dos millones de euros. 

“Nuestra fiscalidad es buena, y no podemos quejarnos. Pero, como EHNE defendemos que el sector primario debe contribuir a los servicios”

¿En qué ayudas pide EHNE exigir la renta y el patrimonio?

Proponemos establecer un baremo según la renta y el patrimonio para realizar un reparto más justo de la partida disponible. Además, hay agricultores y ganaderos que se han beneficiado de las ayudas por la primera instalación; pero tras dicho apoyo económico, en su trayectoria profesional de más de 30 años en el sector no van a recibir más respaldo de la Administración, porque no suman los puntos requeridos para las diferentes ayudas.

¿Debe haber más presupuesto en el departamento de Desarrollo Rural o mejor distribución del dinero disponible?

Hay que poner más dinero, y restringir al que más tiene. Hace poco, más de 170 expedientes han quedado fuera por falta de dinero; pero también otros profesionales no han concurrido, porque no llegan a los puntos exigidos para optar a la ayuda, sobre todo les penaliza la edad. Los jóvenes parten con muchos puntos respecto a los que tienen más edad. Por ese motivo, como sindicato propusimos asignar una partida a fondo perdido para aquellos profesionales que acumulan más de diez años sin subvención para sufragar inversiones menores, como una sembradora, un tractor, una máquina de cortar hierba, etc. 

¿De dónde se lograría ese dinero?

El Gobierno de Navarra tendrá que priorizar.

“Hay que poner topes de explotación en la agricultura; y el que pase de ellos, que pierda el derecho a cualquier plan de mejora. Incluso, sancionarlos”

¿El sindicato está satisfecho con las medidas fiscales aplicadas al sector primario?

Aunque a nadie le gusta pagar, nuestra fiscalidad es buena, y no podemos quejarnos. 

¿Por qué?

Todas las explotaciones tenemos 20.000 euros exentos más los ecorregímenes. Sin embargo, como sindicato nosotros planteamos en su momento una medida progresiva para que pagara quien más gana y contribuir al estado de Bienestar. En nuestro caso, propusimos 25.000 euros exentos de tributar, incluidos los ecorregímenes. Si se hubiera aceptado nuestra medida, habríamos pegado un repaso bueno al que ingresa mucho. El sector primario es sociedad y debe contribuir para tener servicios. Si queremos una educación o una atención sanitaria públicas, debemos pagar, aunque a mí no me guste pagar. Por ello, insisto: EHNE defiende la justicia social.

El sindicato calcula que hay que llegar a 5.000 profesionales para asegurar el futuro del sector primario enNavarra. ¿Cómo se favorece el relevo generacional?

Hay que poner topes de explotación en la agricultura, y el que pase de ellos que pierda el derecho a cualquier plan de mejora; y, además, hay que sancionarlo, aunque no sé si se puede, pero yo lo planteo, porque así habrá nuevas instalaciones. Hay agricultores que están creciendo de tal manera que uno no sabe hasta dónde van a llegar. 

¿Hay cantera?

Sí, hay jóvenes que quieren incorporarse; pero, a veces, no tienen opciones por la avaricia de los que estamos. A bastantes de nosotros, todo nos parece poco y así el sector primario carece de futuro. 

Está haciendo autocrítica.

Siempre he opinado así. Es mejor poseer menos y estar rodeado de más explotaciones, que quedarse solo. Hay un refrán que dice: Quien mucho abarca, poco aprieta. Cuando intentas acaparar todo, cometes errores. En cambio, con menos, la finca se atiende mejor y uno obtiene mayor rentabilidad. 

¿Algún consejo para los jóvenes que quieren instalarse?

Todos hemos sido jóvenes, hemos tenido maquinaria usada y hemos hecho aquello que hemos podido. Ahora el que quiere empezar puede utilizar maquinaria de segunda mano con el apoyo de las ayudas actuales para la primera instalación. Todo debe ir en consonancia. Un joven que consigue tierra, en cinco años no puede hacer toda la inversión, debe ir poco a poco, ser paciente. Además, hay otro problema serio que lo generamos nosotros mismos: la renta pagada por cultivar la tierra. A veces, el dinero de la primera instalación va destinado al propietario de la superficie que ha arrendado el joven. Eso no puede ser.

“La sociedad ha cambiado. La gente, en general, quiere trabajar de lunes a viernes, ocho horas, y si es funcionaria mejor. Pero no hay para todos”

Entonces, ¿es viable que una persona sin tierra o sin ganado pueda emprender en el sector primario?

Voy a responder con un ejemplo. Hace cuatro años y sin el programa de apoyo Lurberri, un ganadero de ovino entregó su negocio a un joven ajeno a su familia, ya que sus descendientes no querían continuar con la actividad. Ambos se quedaron felicidades: porque uno cedió su explotación para que continuara abierta, y el otro comenzó a trabajar en aquello que le gustaba –cuidar las ovejas y elaborar quesos–. En definitiva, una persona puede empezar de cero, aunque también es difícil por la forma de ser de quienes integramos el sector.

¿Qué valoración hace EHNE del programa Lurberri?

Ha subido tanto el importe de la ayuda para el solicitante como el número de instalaciones una vez aprobado este programa, sobre todo en ganadería. Además, como idea, valoramos de manera positiva la puesta en marcha de las medias primeras instalaciones –es decir, combinar un trabajo con la actividad en el sector primario–, pero debe ejecutarse de manera correcta. Recuerdo el caso de un joven que compagina un trabajo con las tierras de su familia. Él quería dedicarse plenamente a la agricultura, pero desde el sindicato le aconsejamos que por el momento mantenga su trabajo con las labores en la finca, porque por ahora no puede competir con el resto. No está instalado totalmente, pero gracias a las ayudas citadas ha podido entrar en el sector; y más adelante, podrá comprobar si puede dedicarse plenamente a la agricultura. 

¿Cómo debe atraer el mundo rural a los jóvenes?

Es complicado. La sociedad ha cambiado, y somos parte de ella. La gente, en general, quiere trabajar de lunes a viernes, ocho horas, y si soy funcionario mejor. Pero no hay para todos. Si tienes una explotación ordenada y te dedicas a la agricultura de cereal, puedes amoldarte más hacia ese tipo de vida. Pero en ganadería resulta difícil. Actualmente, prima la conciliación y la calidad de vida; aunque también si trabajas en aquello que te gusta, no supone tanto esfuerzo.

¿Cómo se frena la entrada de grandes empresas y fondos de inversión al sector primario?

Con la PAC, y con los topes en superficie, en ayudas... topes, topes y topes. Si no, no hay nada que hacer.

“Una persona puede empezar de cero, aunque también es difícil por la forma de ser de quienes integramos el sector”

¿Qué reivindica EHNE para la próxima PAC?

Supresión de los derechos históricos, que de hecho la nueva PAC ya no habla de este concepto. Hay que aprobar ayudas directas acopladas por hectárea y cabeza, con topes. Si las autoridades no ponen límites, no hay nada que hacer. 

¿El sindicato está preocupado por los recortes de la futura PAC?

Sí, pero si se aprueba la reducción presupuestaria, nuestra propuesta consiste en que esa disminución repercuta en quienes más cobran o cobramos, me incluyo; sin repercutir a quienes menos reciben. Hay que respetar a quien tiene menos.

¿El Plan de Desarrollo Rural va a desaparecer?

Nosotros queremos que los dos pilares de la PAC estén bien definidos, como hasta ahora: ayuda directa y Plan de Desarrollo Rural.

¿Cómo se ataja el incremento de los costes de producción provocados por la guerra en Oriente Próximo?

En la convocatoria extraordinaria del CES, yo transmití a la presidenta María Chivite que solo la intervención de los precios puede frenar el incremento descontrolado de los costes de producción. Es una vergüenza que en esta crisis haya habido empresas que se han forrado. Fertilizantes que estaban en el almacén pasaron de valer 450 euros en un mes a 800 euros o más. Así por ejemplo, si el precio de la urea está a 500 euros, podría subir hasta 650 euros y, a partir de ahí, si aumenta más, que la Administración asuma esa diferencia; y lo mismo con los carburantes. El Estado y Europa deben limitar precios en momentos como los que estamos viviendo.

“Es una vergüenza que con la crisis de Oriente Próximo haya habido empresas que se han forrado. Los gobiernos deben intervenir los precios”

¿Cómo compite el campo y las granjas ante los tratados internacionales como el de Mercosur?

Difícil. En cualquier tratado internacional al sector primario nos usan como moneda de cambio. Una explotación media en Navarra no tiene capacidad de exportar, y quien se va a llevar el negocio son las grandes industrias. Debemos exigir que todos los productos que procedan de terceros países cumplan con nuestras exigencias de calidad: que no usen hormonas ni fitosanitarios, etc. Es la única vía de competir con ellos, además de las inspecciones.

 ¿Qué ha ocurrido con el sector lácteo?

El precio de la leche estuvo entre 33 y 35 céntimos el litro; y ahora han estado cobrando las granjas entre 58 y 60 céntimos. Calculamos que el precio va a bajar entre seis y siete céntimos. Con los costes de producción, este descenso del precio hasta los 52-53 céntimos, es más justo. Parece que este recorte es temporal y que el precio se recuperará en otoño. 

¿Por qué baja el precio?

La industria argumenta que en Europa sobra leche, y que en el Estado español el precio que se abona es superior que en otras regiones. Las industrias pueden traer leche de cualquier país, incluso en polvo para reconstituirla con agua. De un camión se multiplica la cantidad de litros que pueden hacerse, aunque su calidad sea cuestionable.

La segunda fase del Canal es un hecho. El sindicato siempre mantiene una visión crítica de esta infraestructura.

Sí, y además el Gobierno está volviendo a hacer las cosas tal mal como antes. Construyeron la ampliación porque la segunda fase no salía rentable y Canasa iba a ir a la quiebra. Hasta hace poco, de las 22.000 hectáreas, había apuntadas 7.000. Los regantes de la Ribera no se suman, porque no les salen las cuentas. La primera fase se hizo con peaje en sombra y se está pagando gracias a los contribuyentes. También rechazamos el tipo de infraestructura escogida para llevar agua a la Ribera: defendemos una tubería en vez de dos porque tiene menor coste y creemos que es suficiente.

“Si se aprueba el recorte de la PAC, plantearemos que esa disminución repercuta en quienes más cobran o cobramos, me incluyo”

¿Qué hay que hacer con los regadíos tradicionales?

Modernizarlos. El agua no es infinita y el cambio climático va a provocar que haya menos recursos hídricos. Va a haber más días de temperaturas altas, más necesidad de riego, pero no va a haber para todos. Así que hay que hacer una buena gestión de su uso.